Super G (Machos Alterados o la vestimenta narco como instrumento homo-erótico)

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Foto: Federico Gama

Por Federico Gama (*)

Estas fotos  son parte de una documentación fotográfica realizada en los últimos cuatro años sobre la masculinidad en la marcha gay, es decir, los gays que se visten de machos, porque pienso que en esta fiesta, protesta o carnaval, se hacen evidentes de manera gráfica, además de toda una gama o arcoíris de preferencias sexuales, los estereotipos masculinos y femeninos.

Siempre se ha asociado lo gay con lo amanerado, con lo delicado, con lo afeminado y con lo colorido, pero una de sus fuentes de inspiración homo-erótica se encuentran precisamente en el lado opuesto, en lo varonil y en lo francamente machín, es decir, en lo que los atrae y los niega rotundamente.

 

 

En esta manifestación se exalta la hombría, la representación de lo que hace que un hombre se vea como hombre o como extremadamente hombre. Esta síntesis o idea de hombría la he llamado “Súper G”.  Y los Súper G son aquellos personajes que, durante la marcha o festejo, se representan a sí mismos como muy varoniles o muy machines.

En esta catarsis colectiva que exige la aceptación y tolerancia de la o las preferencias sexuales (“la llamada diversidad”), se puede ver claramente cómo se está entendiendo la idea de lo masculino y/o del machismo a partir del look “del hombre ideal” que en muchos casos se comparte también con las mujeres.

Lo sobresaliente aquí es que cada día son más los manifestantes con una apariencia de vaqueros y militares, en términos generales, dos de los baluartes del look de la masculinidad o del machismo mundial.

Cabe resaltar que el crecimiento de este atuendo en nuestro país y especialmente en la marcha, sucede precisamente en el contexto de una guerra intensa contra el narcotráfico. Un conflicto que ha generado necesariamente una subcultura o una forma de vida, con su propia música y vestimenta, con sus mitos y sus leyendas, con sus iglesias y sus santos, con sus héroes y sus villanos.

Como se diría en la jerga de la moda: “la tendencia en México va en el sentido del el look militar y lo alterado”.  El movimiento alterado nació en Sinaloa hace algunos años (2009) alrededor de la imagen y del estilo que promueven los cantantes de los llamados narcocorridos o “corridos enfermos”, donde se destacan El Komander y los Buchones de Culiacán.  La vestimenta de los alterados es una síntesis colorida de lo texano a la mexicana o lo norteño con una mezcla entre lo vaquero con el barroquismo del diseño de Ed Hardy o de la ropa Antrax de Eleno Jr. Serna, acompañado con cintos de hebillas vistosas, coloridas botas texanas de piel exótica y un rosario fuera de la camisa.

Además de las letras donde se narran ajustes de cuentas, decapitaciones, torturas, secuestros y complicidades entre narcos y policías, están los videos que recrean el imaginario de la vida del narco. Los videos son el sustento visual del movimiento donde se puede ver gente armada hasta los dientes, camionetas de lujo, mansiones, joyas, fiestas, alcohol, drogas, “mujeres ardientes”, montañas de dólares y balas por todas partes, como dice el propio Alfredo Ríos, el Komander: “Canto sobre los sueños de los mexicanos, estos que se quieren divertir y lograr algo en la vida”  En los “corridos enfermos” se cantan historias que echan a volar la imaginación y los sueños de millones de mexicanos pobres y desempoderados y esto obviamente los anima porque saben que cualquiera lo puede o podría lograr.

Con este ejemplo quiero apuntar cómo es que la narcocultura ya no es una subcultura de gueto, ya está en todos los rincones de nuestro país y es la más activa de los últimos años.

Por todo esto, no es raro que entre los gustos homosexuales, hoy más que nunca, lo narco o la imagen que se relaciona con ellos sea algo homo-erótico. Machotes con pistolotas (sic).

Tampoco en la marcha, hay que decirlo, el movimiento alterado es lo único homo-erótico ni lo más machín. Mi proyecto fotográfico está apuntando, en los últimos años, en este sentido, porque este fenómeno refleja el gusto y la presencia de algo que hoy es inevitable en nuestra sociedad: la omnipresencia del narco o de lo narco en todas las esferas de nuestra cultura.

(*) Federico Gama es un prestigioso fotoperiodista mexicano. Su trabajo ha sido distinguido con diferentes premios en México, Estados Unidos, Canadá, Colombia y Puerto Rico. Ha sido jurado en diversos certámenes de fotografía e impartido cursos y conferencias en universidades como la Universidad de Stanford, la UNAM, la UAEM, la UAM, el ITESM y escuelas especializadas. Puedes ver su web aquí

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