Texto Paco Bardales*

Fotos Rodrigo Rodrich**

Esta noche resulta peculiar. Hay una sensación de calor. 27 grados, probablemente. Pero un vientecillo pasa levemente, algo incierto avisa. En las afueras del lugar hay todo tipo de movimiento: vendedores de comida, mototaxistas, gente que en grupos numerosos van adquiriendo su ticket en la boletería.

Dentro, todo es un desbarajuste. La desesperación de llegar a la hora pactada es el mayor verdugo. Los maestros de ceremonia ensayan su guión. El respetable jurado se encuentra cómodamente sentado. Se escuchan matracas y estribillos pegajosos. Los carpinteros han terminado apenas su trabajo y esperan que la estructura, inédita, no ceda.

Adentro, un grupo de rostros llenos de tensión y miedo se coloca en sus posiciones. El bochorno aumenta, transformándose rápidamente en una fuerza incontenible.

Murmullos, humor cargado, efervescencia. El coliseo cerrado, la discoteca más conocida, una calle abierta, no importa. Una multitud es lo que resalta en conjunto.

De pronto, la oscuridad.

(Gritos del respetable)

Foto: Rodrigo Rodrich.

Un punto de luz se posa directamente sobre aquellos rostros aterrorizados, como un golpe que aturde el cerebro. De pronto, suena el primer acorde. Alguien hace señas en el control maestro. Atrás, de entre las sombras, un voz chillona repite: “Apúrense, primer acto”.

Aquel punto de luz es la señal: el certamen ha empezado. Ellas, un manojo de nervios. Sudorosas tras sus pelucas y capas de maquillaje, recuperan la compostura, el garbo y la sonrisa.

El monstruo no las va a devorar.

Aparece el video, la fanfarria, la introducción coreográfica. Se suceden los mensajes sobre el derecho a la identidad, no discriminación, igualdad ante la ley.

Cuerpazos en traje de gala. Lentes de contacto, pestañas postizas. Tacos aguja, garbo y actitud. El haz de luz ahora se ha convertido en un concierto de focos y fluorescentes, de cañones que apuntan sin compasión sobre aquellos cuerpos plateados, dorados, intervenidos por el mejor oropel posible.

Ellas están en este escenario dispuestas a tomar el corazón y los sentidos del público por asalto. A convertirse, una de ellas, solo una, en la nueva reina de la noche tropical.

*****

Foto: Rodrigo Rodrich.

Iquitos es una ciudad donde los niveles de tolerancia y aceptación a las manifestaciones de la identidad LGTBIQ son altos; según el congresista Carlos Bruce, el político más abiertamente gay en el Perú e impulsor del proyecto legislativo de unión civil entre personas del mismo sexo.

Los certámenes del género han aparecido con fuerza. Al miss Carnaval Gay, que se realiza con cierta regularidad, y el campeonato de fulbito gay (una encarnizada lucha entre poderosos equipos) se le sumaron otros eventos, por ejemplo el concurso Miss Señorita del Barrio. Este certamen, organizado el año 2012 por los vecinos de una céntrica calle, al aire libre, contó con participación de encantadoras señoritas que se sometieron a diversos desfiles en ropa de gala, traje típico y monokini.

Pero de todos los eventos el más importante y popular es Miss Amazonas Gay, todo un acontecimiento social en la ciudad. Su gran impulsor es Karlos Vela, activista, performer y comunicador, y una de las figuras más notorias del movimiento LGTBIQ amazónico.

Los días previos al certamen son un locurón: su publicidad se encuentra en fiestas, a través de los medios de comunicación, en paneles en las calles, o través de perifoneo en mototaxis. El congresista Bruce fue invitado de honor en el Miss Amazonas 2013 y coronó a la ganadora.

  • Miss Amazonas nació como un evento propio de un proyecto de salud para población gay y la idea inicial era captar la atención durante un tiempo determinado. Luego fue tomando cuerpo, atención y sobrepaso las expectativas iniciales – recuerda Vela.

De hecho, ahora Miss Amazonas es un evento independiente, de gran cobertura, con academia de belleza propia (que congrega profesores de etiqueta social, psicólogos, artistas y colaboradores), donde las futuras postulantes se reúnen durante meses no solo para interactuar, sino también para mejorar su autoestima y fortaleza espiritual.

Foto: Rodrigo Rodrich.

“Tiempo atrás, este tipo de eventos solo se daban clandestinamente en discotecas de mala muerte. Hoy es un evento popular y no solo para la comunidad, pues también asiste el público en general”, me dice Darwin Arévalo, periodista local que ha cubierto varias de estas actividades.

Miss Amazonas ha llegado a ser uno de los más importantes certámenes de este género en el país, con mayor convocatoria que eventos similares solo con participación de mujeres. No hablamos solamente de una mera frivolidad (excentricidad para algunos, aberración para otros), pues el trabajo de las organizaciones LGTBIQ en Iquitos es muy dinámico, y no solo llega a miembros de su comunidad sino a la población en general. En los intermedios se dan a conocer los aportes que realizan, las labores sociales que se ejecutan, las campañas de salud y prevención de ETS y VIH.

La sensación de competencia y belleza ha generado una identidad particular, que propende a su proyección hacia los demás

  • Como yo digo, las maricas somos conchudas y solidarias también. Miss Amazonas es un pretexto para ayudar a otros lo recaudado en la noche final es destinado a una organización como los niños con Síndrome de Down, la escuela de sordomudos de Iquitos, entre otros – me cuenta Vela, orgullosamente.

Foto: Rodrigo Rodrich.

Dorian Fernández Moris, cineasta, jurado en más de una ocasión en el certamen, me cuenta que la diversión viene acompañada de un sentido de la dignidad y la competencia, muy saludables durante el certamen. Es la reivindicación del trans, una burbuja dentro una sociedad que aún señala. “Esa noche, ahí, ellas son las reinas”.

El rechazo que generan estos eventos se reduce a admoniciones y juicios morales. Son aislados, pero en general están cargados de adjetivos e infundios. De hecho, hay un porcentaje significativo de estos opositores (la gran mayoría, miembros de iglesias y cultos religiosos) que considera al certamen perverso y anti natural, pródigo de desnudos, sexo en vivo, vulgaridad. Nada más alejado de la realidad.

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La cobertura local, nacional e internacional es mayor y cada vez menos exótica o chabacana. La participación de las concursantes en redes sociales, en radio y televisión es constante. La Miss Amazonas es invitada a conversar en medios al día siguiente de su coronación. Ah, los políticos han sido la sorpresa desde el apoyo tras bastidores”, señala Vela, crípticamente.

La competencia es dura y a veces encarnizada. Las postulantes tratan de mostrar su mejor ángulo y perfil, así tengan que hacer esfuerzos sobrehumanos. Arévalo comenta: “en una oportunidad, yo me encontraba cerca del escenario y como una de las chicas vio que era corresponsal nacional, se acercó con movimientos sensuales hacia la cámara. No se dio cuenta de un bache y tropezó desde el escenario y cayó sobre mí. Creo que fue a propósito”.

Karlos Vela está dando los últimos detalles para la edición de Miss Amazonas de este año. Para eso necesita más auspiciadores, y mayor participación ciudadana. Su meta es mantener la categoría de mejor evento del año y, pronto, muy pronto, quizás, alcanzar una dimensión nacional e internacional.

*****

En uno de los videos del intermedio se lee: “Cuando para ser feliz te tienes que ocultar”. La pasarela es amplia, grande para un evento de belleza. Tiene uno de los despliegues más espectaculares. Ciro, famoso locutor de la ciudad, marca el timing del humor y la irreverencia.

Las barras para cada participante son abrumadoras, como equipos por barrio o lugar de trabajo. Familiares, amigos, vecinos, extraños, gay, heterosexuales, todos se unen para apoyar a su favorita.

Foto: Rodrigo Rodrich.

“Tu cabello está hermoso. Estás hermosa. Siempre estaré contigo”, le dice una maquilladora a su reina, mientras le ayuda a cerrar el vestido y ocultar sus anchas espaldas con unas largas alas pintadas de plata. En breve, todas las participantes desfilarán emulando a las ángeles-modelos de Victoria’s Secret (o algo parecido).

“Sería mi felicidad plena si mis padres estuvieran acá”, le dice una participante a una reportera, mientras se limpia el sudor con un pedazo de papel higiénico y se acomoda la tanga hilo que milagrosamente, no se sabe cómo, permite desaparecer, aunque sea por esta noche, ciertas condiciones anatómicas inevitables.

Escuchas de labios de una de las concursantes: “Ante los ojos de Dios, todos somos iguales”. Aplausos respetuosos de todo el público.

Llega la hora del veredicto.

“Desde que te pones la panty, los zapatos, las pestañas, ya eres mujer”. Los tímidos y nerviosos muchachos que de día son peluqueros, cocineros, estudiantes de administración, voluntarios de ayuda social, administradores, saben que esas luces están volando a través de sus ojos para que brillen por completo.

Al final, solo una ganadora. El resto, tendrá que esperar para otra oportunidad. Claro, dirán que todas son triunfadores, pero solo hay lugar para una.

Los maestros de ceremonia anuncian a la reina. Emoción. Sorpresas. Muchos gritos. Algunas pifias. La nueva soberana hace el mohín requerido de conmoción y júbilo contenido. Suena Dancing Queen de Abba. Sonrisas, flashes, felicitaciones, coronación, emoción.

Poco a poco el local se va vaciando. La Reina de la noche se cambia, posa para las últimas personas que quedan. Hace una última venia y sabe que por hoy es suficiente. Mira el cielo que se ha puesto rojizo y entonces se arremanga el largo vestido, toma un motocarro, da un largo suspiro y, sonriente, se deja conducir con ritmo triunfal.

Foto: Rodrigo Rodrich.

(*) Esta crónica está ilustrada con imágenes del portafolio Señorita de Barrio 2012, realizado por el extraordinario fotógrafo Rodrigo Rodrich.

*Escritor, periodista y productor audiovisuales. Ha colaborado con los más diversos medios de prensa escrita y digital. Administra el blog Diario de IQT, sobre cultura y Amazonía. Ha sido editor de la plataforma digital La Mula, miembro fundador de la Red Peruana de Periodistas Culturales y director de cultura de Loreto. Su último libro se llama POP. Es productor general de AV Films de Perú.

*Fotógrafo y periodista. Ha realizado diversas exposiciones fotográficas en Lima y provincias. Trabajó como corresponsal del diario El Comercio en Iquitos, de donde obtuvo el registro fotográfico de maravillosas historias, como la que presentamos ahora.

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Soy una chica, vivo en Lima y amo la ciencia, tal vez tanto como amo la música. Desde hace algún tiempo tengo la inquietud de aportar a la visibilidad de la comunidad LGTB desde lo que más me gusta hacer: investigar. Soy licenciada en Psicología. Estoy estudiando una Maestría en Neuropsicología. Dicen que canto bien. Amo Harry Potter. Amo a Julio Cortázar

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