Parece una sociedad dentro de otra sociedad. En Irán, donde la homosexualidad es castigada con pena muerte, existe la gran contradicción de que las operaciones transgénero son legales desde 1983.  Así nada más Irán pasó a ser el único país de religión islámica donde cambiar de sexo no es solo una opción legal donde el gobierno realiza pruebas psicológicas y médicas antes de otorgar un permiso que apruebe esta operación, sino también es subvencionada por autoridades que indican un camino claro: o eres hombre, o mujer. Si quieres amar a un hombre, se mujer, y viceversa. Pues según sus autoridades, en Irán no existe la homosexualidad.

Irán, hasta hoy en día, es el país donde más operaciones de cambio de sexo se han realizado en el mundo, seguido por Tailandia. Es, además, un referente para personas de Medio Oriente que consideran realizar esta operación y no tienen los recursos para viajar a Europa.

Resulta alucinante saber o enterarse, como yo en este momento, que un país donde la homosexualidad es penada de muerte y las mujeres son obligadas a cubrirse el cabello y parte del rostro (los hombres que se operan para ser mujeres quedan sujetos a estas reglas que limitan sus derechos en espacios públicos), no solo se permitan este tipo de intervenciones y una sociedad ultra conservadora las acepte, sino que el gobierno de una asesoría legal para las personas en el proceso de operación y puedan vestir con la ropa que desean sin que sean acusados por comportamiento anti-islámico.

Aquí un documental completo que relata esta paradójica situación y los conflictos entre familias y una sociedad ultra conservadora ante una persona que ha decidido cambiar de sexo.

Fuente: Periodismo Humano, El Mundo.

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