Por Mónica Ocampo (*)

Ni Juchitán se salva de la homofobia. En la sociedad mexicana del sureste de Oaxaca, que durante décadas ha demostrado ir en contra del patrón nacional con su actitud permisiva ante la homosexualidad y travestismo, también existen crímenes e intolerancia hacia los Muxes, el tercer género de la comunidad zapoteca.

No todo es festejo, diversión y reconocimiento familiar en la vida de un Muxe. No al menos, en Carmín Tropical, el largometraje dirigido por el oaxaqueño Rigoberto Pérezcano, que narra la historia de Mabel, una Muxe que cuando regresa a Juchitán se entera de que su amiga, Daniela, fue asesinada, así que decide investigar el caso para encontrar a los responsables.

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Un filme que invita a la reflexión sobre cómo los crímenes por odio ocurren en cualquier lugar, sin importar que ésta sea una cultura que de manera natural incluye a ese tercer sexo en la vida cotidiana.

En ese intento por descubrir los motivos que impulsan a una persona a matar, Luis Alberti, el antagonista que interpreta a Modesto, un taxista introvertido, cariñoso y seductor que logra enganchar a Mabel para aniquilarla, descubrió que detrás de una repulsión hay una extraña fascinación.

Como actor buscó un estímulo en el cuerpo de su compañero José Pescina, un joven de piel acanelada y complexión delgada le ayudó para darle vida a la bella Mabel.

Después de observar a su compañero de cámara, Alberti descubrió que Pescina tenía manos de mujer: delgadas, largas y suaves, sin embargo, esa perfección femenina se transformó en algo grotesco cuando el personal de caracterización le colocó uñas de acrílico, “era algo exagerado, burdo, falso. Ni si quiera el color de esmalte iba con su color de piel, esa repulsión fue el motor de mi personaje”, explica.

-¿De una repulsión nace esa dualidad amor-odio?, le pregunto.

-Sí. Es algo que te atrae, pero que al mismo tiempo te repugna. El público no sabe por qué mi personaje mata a Mabel. Los motivos pueden ser por discriminación, odio, amor, enojo, resentimiento, en fin. Algo que siempre tuve claro fue que Modesto tenía que seducir. ¿Por qué? Ahí, prefiero que cada persona haga su propia interpretación.

Luis Alberti (Modesto)
Luis Alberti (Modesto)

Antes de iniciar las grabaciones, Luis leyó libros e información sobre el comportamiento de un psicópata, sin embargo, descubrió que son personas sin emociones ni empatía, algo que simplemente no le funcionaba al momento de actuar, porque Modesto debía de ganarse el corazón de Mabel como fuera, así que investigó sobre asesinatos contra los gays en la Ciudad de México.

En internet, se topó con la historia de Raúl Osiel Marroquín, mejor conocido como “El Sádico”, arrestado en enero de 2006 por la Procuraduría General de la República (PGR) por dedicarse a contactar homosexuales en bares y restaurantes para asesinarlos en su casa, “así descubrí la fórmula de mi personaje: seducir y enamorar para matar”, resalta.

La vida de los Muxes en cultura zapoteca no es un paraíso. Su aceptación social no está exenta de marginación y violencia, sin embargo, en países como México, donde la impunidad ya es algo muy evidente, no se pueden pasar esos temas por alto.

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Ante a cantidad de noticias relacionadas con crímenes de homofobia, Rigoberto Perézcano levantó la mano para contar lo que sucede en Juchitán. Carmín Tropical no es un filme basado en un caso real, pero sí es una mezcla de sucesos que han ocurrido en los últimos años.

Después de mucha investigación criminal, se decidió hablar de la tolerancia, de asesinatos, de la resolución de un crimen y travestis de una forma equilibrada, sin caer en escenas de violencia y sangre que a diario se lee, escucha y ve en la prensa nacional, “nosotros que estamos del otro lado de la pantalla y tenemos la posibilidad de llegar a una esfera de influencia mayor, nos corresponde no callarnos”, enfatiza Luis Alberti.

Un Muxe no es un travesti

Después de varias cervezas, fiesta y diversión durante la fiesta tradicional zapoteca, mejor conocida como la Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro, José Pescina logró descubrir la esencia del personaje de Mabel, una Muxe que emigró hacia la capital para tratar de equilibrar su identidad original con las definiciones de homosexualidad y transexualidad de esa gran urbe, pero que la muerte de su amiga la hace regresar a su pasado.

Hace un año, el director le pidió que acudiera a ese evento donde hay show travesti, pasarela con diseños regionales y vestidos de gala para ser recibidas por el resto de la comunidad entre ovaciones. La única condición era que acudiera vestido de mujer. “No te lleves a Mabel, improvisa”, fueron las palabras de Rigoberto.

José se depiló la ceja, se puso pestañas, peluca, se maquilló, se puso postizos, usó tacones y un vestido discreto. Cuando la fiesta se le subió a la cabeza después de varias cervezas decidió marcharse al hotel.

Antes de meterse a la cama se quitó pestañas, peluca, postizos, maquillaje. Se miró al espejo y José no estaba ahí. “Me dio vértigo, no podía encontrarme a mí mismo, y fue cuando comprendí a Mabel, no como el hombre que se viste y se comporta como mujer, sino como una mujer que desea ser amada”, explica el actor de 25 años.

-Entonces, ¿No es lo mismo un travesti que un Muxe?

-No. En la Ciudad de México, los travestis se visten de mujer a la hora del espectáculo. Al momento de actuar o cantar, son pocos los que se mantienen como mujer las 24 horas del día, sin embargo, en Juchitán, los Muxes asumen su condición de dama todo el tiempo. Si vas por la mañana a sus casas, quizá no están muy arregladas, pero tienen una flor en la cabeza, una falda o unos huaraches. Un distintivo femenino siempre las acompaña.

 

A través de la convivencia, José descubrió que entre la aceptación social de los Muxes existe un alto grado de machismo, pues son maltratados por los padres, y defendidos por la madre, quien le enseña a desempeñar roles femeninos como los labores del hogar y oficios como estilista o costurera para que con el paso del tiempo pueda llevar a la casa dinero.

Otra función importante de los Muxes es la iniciación sexual de los varones. Mientras que las mujeres deben conservar su virginidad hasta el matrimonio, los varones pueden “aprender y practicar” con ellos. “Su sexualidad está basada en prostitución y violaciones por parte de los heterosexuales”, enfatiza Luis Alberti.

Carmín Tropical es el segundo largometraje de una trilogía sobre Oaxaca realizada por Rigoberto Pérezcano, la cual, inició con Norteado (2009). Fue reconocido como el Mejor Largometraje del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) a principios de noviembre.

(*) Mónica Ocampo es una reportera mexicana independiente. Actualmente colabora en SoHo México y en El Gráfico del periódico El Universal. Ha sido becaria de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

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