Ella tiene el cabello rozándole la cintura, él no tiene más que rastros de cabello suprimido por una efectiva rasuradora. Ambos tienen un discurso reivindicativo y, principalmente, están seguros de sí mismos.

Ella es Diane Rodríguez, una mujer trans ecuatoriana de 31 años. Él es Jesse Vilela, peruano, traductor profesional egresado de la Universidad Ricardo Palma. Jesse es profesional, es hombre, es peruano y es trans. A fines de octubre ganó el premio “Go Visible”, otorgado en reconocimiento a su lucha por el empoderamiento de la población que representa.

A pesar de la transfobia, han decidido dejar de ser el Otro. Tienen rostro, historias de lucha y un discurso transfeminista ansioso de ser reconocido.

Sus presencias en el XIII Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe no pasaron desapercibidas. Diane, viajó a Lima junto a un grupo de mujeres y hombres trans miembrxs de la agrupación Silueta X. Jesse llegó representando a la Sociedad Trans FTM Perú, un grupo de hombres trans que buscan visibilizarse.

Diane es clara cuando cuestiona la transexualidad determinada. O eres hombre, o eres mujer. El binarismo, afirma, es asimilado por las mismas organizaciones reivindicativas.

VISIBLES, PRESENTES

“La transición ha sido encasillada en que debe ser binarista, que yo debo concluir mi proceso de transición con una reasignación sexual, igual que mi compañero trans. Yo respeto el resto de procesos que tienen mis compañeros y compañeras, pero desde mi punto de vista creo que eso es reproducir este sistema binario que me está invitando a verme como ellos me exigen que me vea, pero yo no quiero verme así, yo quiero verme feminizada desde el género pero quiero mantener mi cuerpo biológico como tal”, manifiesta.

Además, identifica que el movimiento trans no está exento de reproducir muchas feminidades negativas, que son “patrones que evidentemente nos hacen daño, como por ejemplo el uso de tacones altos que son una serie de estereotipos que lo único que hacen es gustarle al otro, al otro patriarcal más que todo, no es al otro femenina”, cuenta.

Ella no tiene reparos en señalarse como ejemplo, en poner el cuerpo. “Mírame a mí”, dice. Tiene implante de senos, un trasero pronunciado y los ojos maquillados con una delgada línea. Sin embargo, resalta la importancia de ser consciente: “Es diferente que yo esté consciente del sistema social a que yo lo practique sin saber qué es lo que estoy haciendo”.

Diane pertenece a la Asociación Silueta, una agrupación cuyo nombre es una crítica al sistema social, pues buscan resaltar “la utilización de un solo cromosoma que es el X y que está presente en ambos sexos, inclusive en las personas intersex”, resalta.

Al otro lado está Jesse Vilela, un hombre trans que también reflexiona en torno a los estereotipos de masculinidad. “Los hombres reproducen comportamientos machistas, o eso intentan y sin darse cuenta muchas veces. Del que se pone más hormonas es el que está mejor, de que tener un cuerpo musculoso es el ideal, pero bueno al menos desde mi grupo, que es el grupo Sociedad Trans FTM Perú, no tenemos intención de reproducir ese machismo, sino de organizarnos”, resalta.

Si bien recién empiezan este proceso de visibilización, está organización se reconoce como feminista y no tiene intención de reproducir las masculinidades convencionales, sino de cuestionarlas.

Para él es importante que las feministas y los hombres y mujeres trans se conozcan y compartan espacios: “Eso nos serviría para conocernos más, porque es como que somos ‘el Otro’, al que le atribuyen cosas, entonces sería una buena oportunidad para conocernos, para saber cómo es un hombre trans, una mujer trans. Que un hombre trans puede tener sus órganos reproductores, incluso puede ser mamá, entonces sí le atañen este tipo de temas de género”.

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