Argentina: Se busca subsidiar a trans mayores de 40 años

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Empecemos solo por un dato: El 79% de travestis y transexuales busca sobrevivir en la prostitución. El empleo precario a veces les da una oportunidad. Tienen una vida breve, compleja, y llena de marginaciones, riesgos y olvidos. En Argentina ocurre esto. Pero en otras partes de la región también.

La noticia es que se presentó un proyecto de ley para establecer que travestis y transexuales de más de 40 años reciban un subsidio por parte del Estado argentino. María Rachid, expresidenta de la Federación Argentina LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans) y exvicepresidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación la Xenofobia y el Racismo (INADI) es la autora de la iniciativa.

La actual legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente para la Victoria ha puesto el tema en debate. Este proyecto había sido impulsado por su bloque en 2012, pero recién en estos días tomó fuerza en los medios. Es polémico, ya que el subsidio superaría el valor de otros que entrega el Estado.

Los fundamentos presentados por la legisladora se basan en investigaciones realizadas en 2005 sobre la situación de las travestis, transexuales y transgéneros en la Ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata y en localidades del Conurbano Bonaerense.

La investigación fue coordinada por la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT). Las cifras son impactantes:

«Durante el trabajo se relevaron 420 nombres de amigas fallecidas, siendo el SIDA la principal causa de muerte (62%). Respecto a la edad, el 35% murió cuando tenía entre 22 y 31 años y el 34% entre los 32 y 41 años, lo que muestra la cruda realidad que pone en juego la vida de estas personas. Otros resultados indican que el 87,7% de las travestis consultadas han modificado su cuerpo; entre ellas, el 82% se inyectó siliconas, el 66,3% realizó tratamientos hormonales y el 31,8% se implantó prótesis. Es necesario tener en cuenta los ámbitos en que se realizan estas modificaciones: el 97,7% de las que se inyectaron siliconas y el 92,9% de las que realizaron tratamiento hormonal, hicieron esas prácticas en un domicilio particular y en el caso del implante de prótesis, el 35% concurrió a un consultorio particular y el 59,5% a una clínica privada. En todos estos casos con mucha frecuencia, no existen condiciones adecuadas de asepsia, no hay internación ni control posterior a la intervención. Otro aspecto importante de señalar es que el 79% de las personas relevadas en la investigación recurren a la prostitución como medio de vida, a pesar de que la gran mayoría de ellas, si tuvieran opciones reales, no elegirían esta opción, señal clara de discriminación laboral»

La legisladora también mencionó la deserción escolar: presentó casos de discriminación laboral y lo más alarmante es que muestra que la expectativa de vida para las personas trans en Argentina es de 40 años, mientras que para el resto es de 75.

PRECARIEDAD LABORAL

El documento de identidad, conquistado gracias a la famosa Ley de Identidad de Género, no garantiza la inclusión laboral. Aquí todavía es noticia cuando aparece el caso de una maestra trans: el inconsciente colectivo sigue vinculando su identidad con la prostitución, parece que la noche y las calles es el lugar al que corresponden. Pocos nos interesamos por las razones que llevan a una mujer a vestir poca ropa y deambular por las calles, incluso cuando las temperaturas son muy bajas.

Podemos ver que afortunadas ocupan cargos públicos o trabajan en alguna asociación ligada a la causa, pero debería tratarse de buena suerte. Un Estado que se ocupa por la formación educativa y la igualdad de posibilidades y una sociedad que integra no se preocupan por un subsidio.

Hace unos días celebramos la Marcha del Orgullo Gay y me llamó la atención el cartel que levantaba la mamá de Lulú (primera niña trans en conseguir su documento de identidad). Decía: “Por una infancia trans feliz”. Los jóvenes trans necesitan saber que cuentan con oportunidades, que el género no interviene en sus capacidades para ocupar un puesto laboral.

Yo le agregaría al cartel adolescencia, adultez y vejez: “Por una vida trans feliz”. Este subsidio sería un resarcimiento del Estado argentino para un este grupo vulnerado, excluido, marginado y abusado.

La discriminación hacía colectivo LGBTIQ en Argentina está mal visto. Es políticamente incorrecto, pero el ‘open mind’ de los argentinos es una farsa.

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