Se hizo periodista para poder contar historias. No sabe exactamente cómo llegó a ser escritor. Luis Negrón es autor de ‘Mundo Cruel’, un libro que narra el mundo homosexual con una brutal crudeza.

Los cuentos de ‘Mundo Cruel’ no pretenden reivindicar a la comunidad homosexual, no muestra el mundo gay como en los cuentos de hadas, una pareja felizmente casada con un perro y un niño adoptado. El mundo es cruel y a veces es muy cruel para los gays.

Sin Etiquetas conversó con Luis Negrón sobre su creación literaria, sus inspiraciones, y el problema que se vive aún en Latinoamérica: la homofobia.

¿Las historias de Mundo Cruel son parte de tu experiencia de vida? Amigos, conocidos, historias que uno escucha…

–Soy de esa gente que me gusta mucho estar solo pero acompañado. Me gusta estar solo pero en lugares públicos, así absorbo historias, comentarios de la gente. Eso ha sido algo que lo tengo desde mucho antes que me propusiera escribir y narra. Yo no he vivido las historias de Mundo Cruel, no son autobiográficas. Aunque sí me encuentro en muchas de ellas, con actitudes y cosas. Uno es el nutriente mayor de su ficción pero más que todo son retazos que he escuchado por aquí y por acá. A veces, asombrosos por los simples que puede ser, esa gente están tan a la mano, tan cerca de mí que sí te podría decir que son parte de mi biografía.

¿Cómo lograste captar la esencia el mundo gay latinoamericano en tu libro?

–Se me provoca decirte que son experiencias humanas. Yo he comprendido que la gente queer somos una ciudadanía internacional. Tu ves una película de Filipinas y tú sientes que la viviste. Las inquietudes, los problemas de la gente queer se repiten. Y no solo la forma de vivir, la forma de gozar, las intrigas, las miradas, los gestos. Es por eso que a mí me encanta celebrar la cuestión homosexual,  me encanta narrarla. Yo pienso que es una forma tan peculiar, tan hermosa de lo humano que no se puede dejar sin que pase registro. A veces la preocupación de uno es si está exponiendo demasiado a unas poblaciones que son tradicionalmente perseguidas de forma organizada y si uno está exponiendo demasiado al hacer estos relatos, este arte homosexual. Pero también de alguna forma esta belleza tiene que trascender, tiene que dejar registro.

Foto: Eny Roland Hernández
Foto: Eny Roland Hernández

¿Cuál es tu definición de lo queer?

–Yo realmente uso la palabra queer porque recoge lo raro. Yo pienso que se puede celebrar lo lésbico, lo homosexual, lo trans sin que se congregue todo. Pero lo queer pretende englobar todo aquello. Lo heterosexual también puede ser queer. Lo queer celebra aquello que no está en la normativa tradicional.

¿Es difícil ser homosexual en Puerto Rico? ¿Cuánto ha cambiado?

–Como individuos hemos sabido negociar nuestra existencia, nuestra participación. A veces de una forma abierta, a veces de una forma más recatada y a veces de una forma más invisible, pero son todas formas de existir. Hay conquistas pequeñas, hay una actitud de cierto grupo importante del país que se siente cómodo con la homosexualidad. El Estado y nuestras instituciones son básicamente homofóbicas. Todavía nuestro trabajo se ve como no apto para menores o no apto para familias. Hay cautela al momento de tratarnos, incluso en el mundo de la literatura y en el mundo del arte.

¿Cómo es tratado el tema de la homosexualidad en Puerto Rico? ¿Aún es tabú?

–Nosotros tenemos dos partidos políticos importantes, conservador y liberal. Obviamente, todos se llaman progresistas. Ahora mismo están en el gobierno un partido que se cree más liberal. El problema con este partido es que hace unas concesiones bien pequeñitas y tímidas para la gente LGBTIQ, pero son migajas. El problema que tiene eso es que le resta lo radical a los movimientos LGBTIQ. Mucha esperanza se ha puesto a la cuestión del matrimonio homosexual. Una vez se apruebe en los Estados Unidos aquí lo vamos a tener. Puerto Rico va a ser un país en donde los homosexuales se puedan casar, pero también un país en que por ley la gente está protegida por discriminar a los homosexuales. Hay una ley de crimen de odio pero no existe el agravante por homosexualidad. Todavía estamos bastante desprovistos. Les ha tocado a ellos negociar su propia seguridad.  Tenemos un miembro del tribunal supremo que es una lesbiana, tenemos una juez supremo que es una ciudadana de segunda categoría. La iglesia aquí tiene un poder increíble, están metidos en todos los discurso. Los políticos hablan de Dios y sus creencias así que es difícil. Hay que atacar y desmontar los discursos de los cristianos, hay que moverles la mata.

¿Qué le falta a Puerto Rico para lograr alcanzar más derechos para la población LGBTIQ?

–Yo diría que estamos encaminados, el hecho de que la resistencias se haya asentado en los últimos años de una forma más frontal te habla de que hay un pulseo, estamos en buen camino. La gente todavía tiene que salir del clóset en la medida que pueda. Es difícil atacar cuando ven un rostro. Tampoco hay que ajustarse a los ideales de cada género. Debemos pedir derechos como transgresores, no como personas que están asimiladas necesariamente.

¿Tu literatura de cierta forma la consideras como una lucha por romper los prejuicios que rodean a la homosexualidad?

–Yo no sé, cuando escribí esto no tenía esta intención. Soy un ser político, me he encontrado haciendo reclamos y participando de proyectos que buscan eso. Con ‘Mundo Cruel’ yo creo que a veces las historias de por sí hablan. Es más fácil discriminar contra aquello que no se conoce. Tal vez “Mundo Cruel” ha puesto una cara imperfecta y real a diferentes experiencias homosexuales. La gente puede ver a estos personajes. Digo imperfecta y hago énfasis porque yo quería también hablar de que nosotros estamos hechos de contradicciones, también nosotros nos hemos tragado el discurso del prejuicio, y que así como somos de locos, existimos. Espero que cuando la gente reconozca una humanidad, pues de alguna forma, eso ayude en algo. Me pongo muy tímido al hablar del efecto que pueda tener ese libro.

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¿Cuáles son los nuestro proyectos que tienes para Mundo Cruel?

Va a salir una nueva edición en España, hay una traducción pendiente al esloveno y también hay unas negociaciones para traducirlo al holandés y al italiano. Ahora sube a escena otra obra de teatro basada en alguno de los cuentos y otra gente quería presentarlo de otra forma, también viene una película. Prontito esta persona importante en el mundo del cine va a anunciar que va a adquirir los derechos.

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