Por Mónica Ocampo(*)

Aunque en la Ciudad de México la ley permite el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción homoparental, aún existe una “médula homofóbica” que impide a muchas familias aceptar a un hijo no heterosexual.

A diferencia de 1998, fecha en que Luis Parelman fundó junto a Rinna Riesenfeld,  El Armario Abierto –una librería especializada en educación integral para la salud sexual y el respeto a la diversidad–, el activista reconoce los cambios legales, en la cultura y en los medios de información, sin embargo, “el cascarón aún no se rompe del todo”.

A esa conclusión llegó, luego de repetir la misma dinámica durante más 16 años tanto con padres que fueron formados con la idea del rosa para la niña y el azul para el varón, hasta con activistas y progresistas.

El resultado casi siempre ha sido el mismo cuando Luis pide una lista de sinónimos y expresiones que tienen que ver con la comunidad LGBTTT. Sin diccionario, sin buscadores Google, salen hasta 50 palabras. Algunas jocosas, otras albureras o folclóricas, pero ninguna positiva, “las saben porque las han dicho o escuchado”, explica en entrevista.

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Para el sexólogo es claro que la mayoría de los mexicanos “no tienen palabras para hablar del tema”, y si lo hacen, siempre es con una raíz homofóbica, una situación lamentable si se contempla que entre el 2 y 7 % de los adultos son lesbianas, gays o bisexuales (LGB), según informan cifras del estudio Niñez saludable con el apoyo familiar, realizado por el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (CENSIDA).

No existe un manual que explique a los padres cómo proteger y ayudar a los hijos, mucho menos, si son homosexuales o transgénero. Quizá por eso, la reacción más común es intentar cambiarlos, sin embargo, si se quiere “como son” las cosas son más sencillas, comenta el experto.

Las conductas que las familias utilizan al reaccionar ante la identidad homosexual o transgénero de sus hijos influyen en la salud física y mental del joven, por lo que la baja autoestima puede ocasionar depresión, suicidio, drogadicción, contagios de VIH o enfermedades de transmisión sexual, “parte de nuestra tarea es ofrecerle a esos padres la información básica para brindarle apoyo y confianza a sus hijos”, resalta Parelman.

Muchos padres consideran que la “mejor” manera de ayudar a que sus hijos homosexuales o transgénero sean adultos “normales” y exitosos, es obligándolos a integrarse con amistades heterosexuales.

Sin embargo, esas conductas familiares ocasionan un riesgo muy elevado de suicidio o depresión, pues les impide a sus hijos encontrar información para desarrollar un sentido positivo del futuro como adultos de la comunidad LGBTTT.

El enojo, el miedo, la tristeza o aversión que los padres sienten, pueden ocasionar insultos o golpes hacia sus hijos, una actitud tan dañina como pedirles que sean “respetuosos” con los abuelos, tíos, primos o sobrinos al no hablar de su orientación sexual o identidad de género.

Apoyar, informar y querer sin importar su preferencia sexual es la ayuda más efectiva que un padre puede ofrecer a un hijo no heterosexual. Para muchas familias esto puede parecer imposible al principio, pero desarrollar la fortaleza interior de un niño o adolescente es el único escudo que lo protegerá de la discriminación y el rechazo fuera de casa.

“Ser hombre o mujer no está aquí (en el pene o la vagina) sino en la cabeza y el corazón. Cuando se comprenda eso, avanzaremos mucho”, enfatiza el sexólogo Luis Parelman.

CÓMO ABRIÓ LAS PUERTAS

El Armario Abierto  es una de las primeras librerías que se creó con el objetivo de darle luz a todos los temas de educación y salud sexual desde la sección de niños hasta el último rincón para los adultos.

Desde hace 16 años, los sexólogos Rinna Riesenfeld –autora de “Papá, mamá, soy gay” y “Bisexualidades”–, y Luis Parelman –ex presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología A.C. (FEMESS)–, se han encargado de resolver dudas y promover el respeto hacia la diversidad sexual sin mejillas enrojecidas.

Ambos fueron formaron parte del V Congreso Familias por la Diversidad, realizado en junio de 2013 en Lima, Perú. En agosto de este año, con el objetivo de disminuir la discriminación hacia niños, niñas y jóvenes no heterosexuales, El Armario Abierto se integró con la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS) para crear la Red Nacional de Apoyo Familiar para Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero (LBGT) o personas con comportamiento variante de género, “hay que trabajar en contra de la estigmatización desde la familia, pues si empezamos a discriminar en casa ¿Qué les espera afuera a estos jóvenes?”, cuestionó Luis Parelman.

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Actualmente, la Red de Apoyo Familiar, opera en 16 estados de la República Mexicana a través de la FEMESS, ahí los padres preocupados por los comportamientos de género de sus hijos pueden acercarse a pedir asesoría.

(*) Mónica Ocampo es una reportera mexicana independiente. Actualmente colabora en SoHo México y en El Gráfico del periódico El Universal. Ha sido becaria de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). 

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