No vas a encontrar un optimismo eufórico en George Hale sobre lo que pasará en el Perú respecto a los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y trans, pero en su rostro como en su voz hay una tranquilidad y seguridad que pocos tienen. Quizás porque decidió desde muy joven vivir sin máscaras.

George es feliz, y lo dice sin titubear. George es un hombre de 43 años que salió del clóset lo suficientemente joven como para llevar una vida plena, sin medias verdades, sin esos enredos que se desencadenan cuando uno se construye un mundo paralelo para no incomodar. George es activista, es luchador y la mirada se le pone seria cuando pensamos en el futuro y confirmamos que las noticias no serán tan buenas como queremos. Al menos, al corto plazo. Al menos, en el Perú. Aplaudimos pequeñas conquistas. George las aplaude, pero sabe bien que todavía falta demasiado.

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Foto: Midchel Meza

María Cristina Carnero Flores, a quien conocí de casualidad para un reportaje sobre familias por la diversidad sexual, me habló de George como el hijo perfecto, cariñoso, centrado y valiente. En otro escenario, George me describe a su madre como una mujer íntegra a la que abordó para decirle que tenía un problema de violencia con una expareja: “Mi madre miraba al suelo. Se puso a llorar y me dijo: ‘hijo, vas a morir solo’. Yo le dije: ‘Mamá, tú eres heterosexual, y también estás sola’. Veamos las cosas de manera positiva. Posiblemente, no me casaré y estaré a tu lado toda la vida”. Ambos se pusieron a enumerar los pro y los contra de la ‘revelación’ en una especie de terapia no planificada que sirvió a los dos, que los fundió en un abrazo que no necesitaba explicaciones inmediatas. María Cristina Carnero es hoy la presidenta de la Asociación de Familias por la Diversidad Sexual, una activista incansable que ayuda a otros padres a entender que a los hijos hay que amarlos tal y como son.

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“Yo me considero una persona feliz. Tengo a los seres que amo cerca. Mi familia me quiere. Vivo el estilo de vida que quiero. No sé si yo armo mi burbuja y me llega a la teta los homofóbicos pero yo ando con mi pareja de la mano, nos reímos, somos felices. Mi familia está a mi lado y mi trabajo se desarrolla en un entorno agradable“, cuenta, mientras por la ventana ingresa un cómplice sol que lo ilumina todo.

George no fue un niño que sufrió discriminación. George, de muy joven, no pasó por momentos difíciles en la vida, pero ha visto tantos casos dolorosos desde la organización Promsex –en la que trabaja hace 10 años desde que se fundó–que no duda en aconsejar a los chicos que se sienten abrumados y aterrados con su verdad que busquen ayuda y modelos a seguir, modelos de gente que abrieron la puerta del clóset para vivir sin miedos y secretos.

Las caras de la discriminación en el Perú a veces se te presentan cuando menos las esperas. Aparecen para recordarte de pronto que vives en un país donde la desinformación, la exclusión y la homofobia son una realidad cotidiana. Y eso le pasó a George hace diez años. Le negaron autorizar la atención médica de urgencia de su pareja.

Para evitar problemas legales a futuro y proteger a la familia que tiene con su compañero, George fue adoptado por su pareja, y así cambió su apellido Liendo por Hale. Siempre lo conocí como George Liendo, pero hace buen tiempo que en sus emails, en su Facebook y en los foros a los que asiste representando al Perú se presenta como el señor George Hale. El mismo de siempre, pero con un apellido que le garantiza la seguridad de no tropezarse con infortunios como aquel episodio médico.

Este Ingeniero de Sistemas con especialización en Finanzas y Maestría en Género y Políticas Públicas, cuenta que ha logrado la felicidad y el éxito renunciando a cosas que no le gustaban o que no quería para su futuro. George siempre tuvo claro que su lugar era el Perú, y decidió quedarse aquí, “y hacerlo funcionar”. Sonríe. Así fue como descartó las oportunidades de estudiar y trabajar en el exterior. No quería extrañar a los suyos. Y está con los suyos.

La fórmula de George Hale también incluye el tema laboral:  “Así me ofrezcan un huevo de plata, yo quiero trabajar en lo que me gusta. Porque la plata no sirve de nada si haces algo que no te gusta. Así que yo decidí que funcionara y hago lo que amo”. 

George dice que la base es estudiar y no rendirse. No quedarse quieto. Promsex le da la oportunidad de ayudar. “Apoyamos mucho. Promoviendo políticas públicas, y luego viendo que se cumplan. Promovemos en los grupos LGTB la capacidad para que puedan exigir que las autoridades rindan cuentas. En Loreto, por ejemplo, estamos impulsando un plan para que se cumpla la ordenanza de no discriminación. Trabajamos en la defensa de casos emblemáticos para sacar leyes. Llevamos los casos a instancias que presionen y mostramos situaciones terribles”, explica. Casos: promotores gays torturados por la policía, trans no auxiliados, violaciones correctivas a lesbianas. El rostro de George no puede disimular la indignación. “También estamos formando líderes, Impulsando la participación política y trabajando en salud y educación”, acota.

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UN PERÚ QUE CAMBIA, PERO QUE VA LENTO

¿Somos parte de la revolución gay de la que habla Frédéric Martel, el autor de Global Gay? George cree que el panorama peruano es complicado. “Somos invitados a una fiesta en la que hay que zamparse. Nos estamos subiendo a la ola internacional. Eso es necesario y bueno”, reflexiona.

Para el activista, el debate por la Unión Civil en Perú ha cambiado de alguna manera la mentalidad de la gente, pero todavía falta mucho, y sobre todo se necesitan acciones del Estado.

Y a pesar de estas circunstancias, de este país que todavía es indiferente a la causa gay, George Hale considera que el cambio se dará poco a poco. Mientras tanto, aplaudimos las pequeñas conquistas. Y él, como otros tantos activistas, están a la caza de una pequeña oportunidad para ganar terreno. Porque esta batalla hay que ganarla. Es posible que pasen diez años, que la espera sea más larga de lo que muchos creemos, pero lo peor que se puede hacer es abandonar la carrera.

Y a estas alturas te preguntarás cómo George Hale, activista comprometido, puede ser feliz en un país donde la comunidad a la que representa no tiene acceso a derechos universales. La respuesta la encontramos en sus batallas. Podría quedarse en su burbuja, en la zona de confort que ha edificado o en las calles de Miraflores. Pero George, como su madre, está involucrados en la lucha. Y ayudar, extender la mano y escuchar son acciones que le permiten complementar la felicidad que le da la familia.

¿Sabes como se puede ser gay y ser feliz en el Perú? Siendo tú mismo y mirando a tu alrededor con la disposición de ayudar.

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Mi primer blog fue verde y era sobre ser lesbiana en Lima. Varios años después regreso a una temática que pensaba cerrada con el objetivo de hacer realidad un sueño: un medio LGTBIQ. Soy periodista desde los 17 años y ya cumplí 42. Soy profesora universitaria, adicta al café, mamá de gatos y perros, lectora desesperada e insomne. Soy la directora de ClasesdePeriodismo.com, consultora en social media, estudiante crónica y amenazo -para no perder la costumbre- que ya voy a dejar el periodismo para fundar un bar. Amo Chorrillos, y tengo la suerte de haber regresado al barrio para mirar el mar cada mañana.

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