Por Deysi Ramos (*)

Nacer en un cuerpo equivocado no ha sido impedimento para convertirse hoy en día en una de las mujeres más influyentes del país, según la clasificación hecha por la revista Todo en Domingo, que incluyó este año a Tamara Adrián como una de las 15 mujeres que marcan la pauta en Venezuela.

“Yo creo que sí he marcado pauta porque he abierto puertas contra los prejuicios y los estereotipos. Si no se atacan se convierten en una barrera”, declaró en ese trabajo especial.

Nuestra conversación estaba pautada en principio para hacerse vía Skype, pero en vista de los problemas de conexión que tenemos en el país, terminó realizándose a través del teléfono. “En Venezuela no tenemos ancho de banda, sino estrecho de banda”, bromeó sobre esta situación ya bastante cotidiana.

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Conversamos apenas al día  siguiente de conocerse la dolorosa noticia del asesinato de Giniveth Soto, activista por los derechos LGTBI, quien murió sin permitírsele registrar su matrimonio contraído en Argentina con Midgelis Miranda y presentar ante el registro civil como venezolano a su hijo Salvador Gabriel, nacido en el sur del continente vía inseminación artificial. Tras su deceso violento, tanto su viuda como su hijo quedaron legalmente desprotegidos en su tierra.

Como es una mujer que no tiene pelos en la lengua, así se define, y le hace frente a todo lo que le venga, no tuvo reparo en preguntarle a través de un tuit al diputado Fernando Soto Rojas, expresidente de la Asamblea Nacional y tío de Giniveth, si iba a apoyar el proyecto de matrimonio igualitario que reposa en alguna gaveta del parlamento nacional, sin que se le tramite a casi un año de haber sido introducido. 

“En circunstancias como estas es que se conoce el talante de la gente y si él (Soto Rojas) se calla y no se convierte en el primer abanderado de la lucha LGTBI en la AN, es porque es homofóbico o un cobarde, una de las dos o ambas”, atinó con precisión.

Sin embargo, sus largos años de lucha como activista por los derechos de la comunidad transexual, homosexual, lesbiana, bisexual e intersexual le permiten presagiar con fundamento que “nada pasará”.

En este gobierno ha sido un denominador común el silencio, asegura, “y el silencio de la manera más perversa posible, como es el silencio a la solicitud. El considerar que no eres digno o digna de una respuesta”

“Lo hemos visto durante estos años con todas las solicitudes que se han hecho de personas que han pedido el cambio de nombre simple de acuerdo a la Ley Orgánica de Registro Civil, personas que han solicitado el registro de sus actas de matrimonio o el registro civil de sus hijos”, dice Tamara.

Informó que el caso de Gini, Midgelis y Salvador, aunque el más visible, no es el primero. En España han pasado, al menos, 5 casos en el que la cónsul de Venezuela en Barcelona devuelve sellado y sin explicación las partidas de nacimiento porque no quiere inscribir a los niños de familias homoparentales en el registro.

El suyo es uno de esos tantos casos que espera aún por respuesta. Ya han transcurrido 10 años y 7 meses –precisó– desde que se convirtiera en la primera persona en el país en solicitar ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el reconocimiento de su identidad, lo cual implica la cancelación de partida de nacimiento, otorgamiento de nueva partida, aseguramiento de la continuidad de la personalidad jurídica frente a terceros interesados, y reserva del cambio frente a terceros no interesados, se declaró a sí mima en una ya célebre autoentrevista.

Desde entonces espera el pronunciamiento de la Sala Constitucional que ni siquiera ha admitido o rechazado el expediente. Es por ello que todavía debe cargar legalmente con el que fuera su nombre masculino: Tomás, a pesar de que en el 2002 se realizó en Tailandia la reasignación de sexo.

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UNA MUJER COMO CUALQUIER OTRA

Tamara es una mujer de retos. A temprana edad entendió que era diferente, que no estaba conforme con su cuerpo porque no lo sentía suyo, que no encajaba en el grupo de las niñas pero tampoco en el de los niños, la forma que encontró para canalizar esta disconformidad fue a través de la lectura.

Hoy en día sigue siendo una lectora voraz, ya sea temas relacionados con su profesión como abogada, especializada en derecho comercial, docente universitaria, activista de los derechos de la comunidad LGTBI y conferencias internacional.

Entre tantas sentencias, expedientes, casos, propuestas y noticias, siempre reserva un espacio para la lectura relajada, enriquecedora. “Ahora mismo estoy leyendo con mucho deleite una novela que se llama París, de Edward Rutherfurd”. Desconoce si está editada en español.

Su afán de conocimiento la ha llevado a interesarse por aprender varios idiomas. Además de su lengua materna, se defiende perfectamente en francés, inglés y portugués. El primero porque vivió en París, donde realizó estudios de postgrado. La lengua de Shakespeare porque es materia obligada en el activismo, afirma; y el portugués, porque además de gustarle viaja con frecuencia a Brasil. También domina, aunque menos, el italiano y el alemán.

La transición no fue sencilla y lo resumen afirmando que pasó de ser “un hombre infeliz a ser una mujer feliz”. Eso es hoy, una mujer como cualquier otra, incansablemente trabajadora. Responsable ciento por ciento de los compromisos que asume: puede bajarse de un avión que la trae de un vuelo internacional a dar clases en alguna de las universidades donde es docente.

Soy una mujer que trabaja 18 horas al día, el resto del tiempo trato de hacer algo para mí, como escuchar música o leer. Es impresionante la cantidad de ocupaciones que he tenido que asumir, básicamente, por la motivación de cambiar el imaginario colectivo y el mundo; y lo más lindo es que sí se ha venido logrando”, afirma con el orgullo de quien hace lo que desea y siente que está en el camino correcto de la historia.

La música que escucha es variada, va desde sonidos antiguos pasando por jazz, rock o electrónica. Eso sí, nada de reggaetón.

En la autoentrevista ya mencionada se define como: “Una mujer con consciencia de género. Una mujer feminista, y eso causa temor. Una mujer transexual, no porque me sienta así sino porque es una categoría política de lucha por derechos, porque no me siento diferente de cualquier otra mujer. Una mujer lesbiana, porque nunca me han gustado los hombres, y hago de la lucha lésbica una categoría de lucha. Pero sobre todo un ser humano comprometido con las reivindicaciones de quienes han sido excluidos o limitados en sus derechos, de quienes han sido segregados por el prejuicio”.

Desde hace 20 años está casada y tiene una vida sentimental estable. El secreto del éxito: “siempre dar el espacio y siempre encontrar la manera de divertirse. Yo estoy casada acá legalmente. Si no me reconocen con la identidad, estoy casada con una mujer pero legalmente como hombre”.

Hoy en día tiene una muy buena relación con sus dos hijos, producto de su primer matrimonio, cuando se vio forzada por el convencionalismo social a llevar una vida de hombre. “El tiempo pasa. La homofobia y transfobia se pueden superar. Lo peor es el uso de los niños como misiles contra la otra persona, es terrible porque no se sabe el daño que se está haciendo”.

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¿En qué o en quién cree Tamara Adrián?

–Durante cierto tiempo me distancié de todas las creencias religiosas, llegué a ese punto en el cual eran incompatibles mis conocimientos o sentimientos con esos conocimientos de fe que niegan la diversidad. Pero, poco a poco, he aprendido a entender que hay de todo en todas las iglesias, yo no creo en las jerarquías eclesiásticas que niegan la dignidad de las personas, aunque hay cierta apertura del nuevo papa.

EN LA GRAN PANTALLA 

Para el año 2015 está previsto el estreno nacional del largometraje “Tamara”  de la directora Elia Schneider, inspirado en su vida, aunque no es un biopic suyo, aclara. “Poco tiene que ver con mi vida cronológicamente hablando. La película va más allá de saber quién soy y qué hago para pasar a ver el problema de las personas transexuales en general”, destaca ella quien tiene una pequeña participación actoral en el filme.

Sobre el hecho de motivar la realización de una película afirma: “Es un compromiso de cualquier activista visibilizar sus luchas, simplemente, esto es otra forma de visibilización”

BUENAS NOTICIAS

El 2015 arrancará con buenas noticias.

–El Servicios de Atención Integral para las Personas Trans es una de las cosas que más me llena de satisfacción actualmente. Durante varios años propusimos a cuanto financista había por ahí la posibilidad de ayudarnos en la implementación de este programa que no es otra cosa que poner en marcha en Venezuela un documento obligatorio de la Organización Panamericana de Salud, pero que el gobierno venezolano tampoco ha implementado. La idea es formar médicos y otros profesionales de salud que los puedan replicar en otros centros salud del país. En principio, se ofrecerá atención psicológica. La aspiración es abarcar en un futuro próximo atención contra hechos de violencia, hormonación y otros tratamientos corporales. Además de tratar de implementar el régimen de operaciones en el sistema público de salud.

15 AÑOS CON MERCURIO RETRÓGRADO

Tamara, fuertemente opositora al sistema de gobierno venezolano, afirma que bajo el mandato del presidente Hugo Chávez y el actual de Nicolás Maduro, Venezuela no solo no ha avanzado en materia del reconocimiento de las personas trans sino que ha retrocedido.

Fue enfática al afirmar que: “Venezuela es el último país de la región (en este tema)”.

Y añade: “En el tema de las personas trans hemos retrocedido a etapas anteriores a 1977, Venezuela reconoció la identidad de las personas trans desde el año 77 y desde esa fecha por vía judicial y hasta 1998 hubo más de 150 reconocimientos de identidad con los estándares de la época, es decir, solo para las personas que tenían operaciones genitales. Del 98 hasta ahora no ha sido reconocida la identidad de ninguna persona trans”.

ROMPER BARRERAS

Cómo luchar contra los prejuicios, descalificaciones, vejaciones y maltratos. Su respuesta es: “Armarse del valor y la entereza necesaria para tratar de ser y hacer lo mejor posible en lo que uno sepa hacer. Las barreras están en la mente del que se deja llevar por esos pensamientos que se convierten en obstáculos. Siempre hay alguien que está dispuesto a pensar que esas barreras no existen y logra superarla”.

Aclara que la transfobia es una forma agravada de la homofobia y distinta. Transfobia odia lo que tú eres y la homofobia odia lo que tú amas. Sostiene que son totalmente diferente, aunque en el imaginario puedan confundirse. Y la transfobia es mucho más fuerte que la homofobia. Palabra de Tamara.

*Periodista venezolana con magíster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Javeriana de Bogotá-Colombia. Editora del portal de noticias www.elestenoticias.com Vivo en la isla de Margarita, Venezuela

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