Ser gay en tiempos de Evo o una radiografía de la población LGBT en Bolivia

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¿Se puede ser gay y feliz en Bolivia? El escritor e investigador Edson Hurtado, autor del libro “Ser gay en tiempos de Evo”, responde que ser gay y ser feliz en cualquier parte del mundo es siempre una cuestión de actitud: “Me enseñaron de pequeño la importancia del carácter, del trabajo y de la personalidad. He aprendido a usar todo eso a mi favor. Sé que es difícil, pero en mi caso he podido sobreponerme al bullyng del colegio o la estigmatización de la universidad. He trabajado mucho construyendo mi camino y alcanzando mis metas. Entiendo que para muchos y muchas no es fácil, por muchos factores, por eso trabajo para que en un futuro sea menos complicado y menos doloroso”.

Leí el libro en 2012, un año después de su publicación. Una amiga me lo trajo desde Bolivia. Me llamó la atención la crudeza (y a la vez delicadeza) del autor para describir situaciones y momentos de una lucha casi invisible. Porque de Bolivia, y sobre todo de la población LGBT, sabíamos muy poco.  “Ser gay en tiempos de Evo” reúne relatos de gran valor periodístico e histórico. La segunda edición ofrece una visión revisada de estos pequeños, pero profundos textos. Pronto estará en digital, tendrá una versión en inglés y recorrerá el mundo. 

¿Cuánto ha cambiado Bolivia desde 2011, año en que escribió el libro? Edson cuenta a Sin Etiquetas que el libro es el primero que se publicó con la temática LGBTI en Bolivia:  “Responde, sobre todo, a los cambios sociales y políticos que estamos viviendo y pretendió en su momento mostrar otras realidades, otros personajes y otras necesidades. Luego han aparecido más publicaciones, de igual valor, que están contribuyendo a socializar la temática en el país. La clase política ahora está hablando del tema con más propiedad y entiendo que hay una mayor apertura, en muchos ámbitos y altas esferas”.

TIEMPO DE AVANCES IMPORTANTES

Eres considerado un escritor osado por los relatos que contiene el libro. ¿Cómo asumes este comentario? ¿Es todavía osado hablar de la población LGTB en Bolivia, en América Latina?

–No sé si soy un escritor osado. Es más, no estoy seguro de ser un escritor, a pesar de haber publicado ya seis libros. Me pienso más como un activista, un luchador por los derechos civiles, y fanático de la literatura que la usa como arma para abrir camino. Creo que la temática LGBTI  en Bolivia y en América Latina sigue siendo difícil de abordar. Y eso que en toda la región en los últimos años hemos tenido avances muy grandes y muy importantes. En mi país, sobre todo, hay luces que están mostrando un camino mucho más amigable para las diversidades sexuales, y aunque aún está en el papel (Nueva Constitución Política del estado, Ley Nº. 045, Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, etc.) el espíritu de la sociedad boliviana comienza a tener otro matiz referido a la protección de las diversidades.

Soplan buenos tiempos en el Congreso de Bolivia. ¿Realmente se viene un cambio? (Pienso en Manuel Cadenas, el primer diputado abiertamente gay en su país)

–Existen ya tres propuestas de matrimonio igualitario, o unión civil, en la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia. El tema se sigue discutiendo y me parece que este año vamos a dar muchos pasos importantes en ese tema y en otros. Si bien el matrimonio no soluciona muchas cosas, es un ejemplo simbólico importante para la sociedad. Por eso es importante que se consiga. Profundizar y hacer efectiva la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación es otro paso que aún está pendiente.

EL LIBRO INCÓMODO

Escribiste  “Hay luchas grandes y hay luchas pequeñas, y en todas hay que participar, hablar, proponer o incluso gritar. La bandera del arcoíris no brilla por sí sola”. ¿Cómo describirías tu participación en la lucha? 

–Siempre me he considerado un soldado del proceso de cambio que vive Bolivia. Creo que hay que cambiar las estructuras sociales, abrir puertas, avanzar poco a poco. Mi libro ha incomodado a mucha gente, y eso está bien porque les hizo cuestionar su posición a algunos, y replantear su actitud a otros. Algunos también se quitaron las máscaras y mostraron su lado más homofóbico y discriminatorio. Yo sigo trabajando en lo mío, que es contar historias, mostrar realidades y sensiblizar a quien me lea. Mi reciente investigación, “Indígenas homosexuales”, muestra precisamente esos otros ámbitos que no son conocidos y en donde hay que trabajar decididamente. Hice un viaje de 6 meses por más de 10 pueblos indígenas de Bolivia y encontré historias fascinantes, dolorosas, mágicas. Yo me encargo de contarlas, de hacerlo público.

¿Evo defraudó a la comunidad LGBT?

–Creo que el Presidente Evo abrió muchas posibilidades para que las demandas y los pedidos de las minorías fueran escuchadas. Él devolvió, en muchos aspectos, la esperanza a la mayoría del pueblo boliviano. El país ha cambiado mucho, ha mejorado, y hoy encabeza, por ejemplo, a los países que más crecimiento económico tienen en AL. Pero siento que en el tema social aún tenemos pendientes. El tema LGBTI, es uno de ellos. Pero es posible, y necesario, que la lucha siga llevándose adelante. Las grandes mayorías que hoy gobiernan el país, no pueden discriminar  u olvidar a las pequeñas que siempre fueron marginadas por el anterior sistema.

¿Sufriste discriminación por tu orientación sexual? ¿Te costó mucho hablar de ti? 

–Yo siempre tuve un carácter muy social, muy abierto y de mucha determinación. Comencé a trabajar en una radio mientras estaba en la Universidad, y a los pocos meses descubrí que iba a ser un error muy grande ocultar, o tratar de ocultar, mi orientación sexual, y que eso me haría sufrir y haría de mí alguien que no soy. No quería vivir una doble vida, ni mentirme a mí mismo, ni estresarme con todo lo que significa esconder relaciones,  simular noviazgos o tratar de verme ‘varonil’ con la familia. Asumí mi orientación sexual en el trabajo, con mi familia y mis amigos. No tuve mayores problemas. Recuerdo que alguna vez me ofrecieron un trabajo y lo primero que les dije fue: “Soy gay, y no dejaré de serlo por este trabajo”. Se rieron y me dijeron que eso no les importaba tanto como mi capacidad laboral. He tenido buenos trabajos, y sobre todo he viajado mucho. Conozco el país y lo amo, precisamente por eso.

hurtado

Mencionabas que el el diccionario boliviano de la homofobia tiene muchas palabras que duelen. Leía las palabras y son muy parecidas a las peruanas. ¿Hasta cuándo, Edson?

–Es un proceso largo, y como tal, hay que seguir impulsándolo, pero, eso sí, sin tregua ni descanso. El caso de los derechos civiles de las minorías negras en USA es muy emblemático. Ese debería ser nuestro camino. La sociedad cambia en la medida que muchos de sus ciudadanos lo hace. Pero no es suficiente. Cada uno debe convertirse en alguien que luche por los derechos elementales. Yo soy optimista. Creo que vamos por buen camino, y sobre todo en AL estamos dando pasos históricos muy importantes e irreversibles. Eso nos debe animar a seguir caminando.

 Ser gay en tiempos de EVO
DEL LIBRO “SER GAY EN TIEMPOS DE EVO”

Esta es una selección de algunas frases o reflexiones que pude hacer tras leer este libro

1. “Tenía todo lo que necesitaba para ser, digamos, un chico normal. Una familia medianamente estable con recursos económicos de clase media, grandes posibilidades de estudio y toda la libertad deseada. Pero la naturaleza es tan fiel y tan fuerte, que poco le importan las condiciones o las imposiciones. Siempre emerge victoriosa del más recóndito escondite, en donde nace y se fortalece, y se libera de las cadenas de la oscuridad. Así nació Giselle, una de las más bellas travestis que ha visto las calles de Bolivia”.

2. “El patriarcado, principal potente de una sociedad heterosexista, les ha dado a cada quien un rol específico. El negro es bueno en deportes, el chino hábil en matemáticas, el gordo es todo un Don Juan y el flaco es el líder indiscutible del curso. El marica solamente es marica“.

3. “Las etiquetas sirven para deshumanizar a las personas. Poco o nada importa si matan o golpean a un gay, es una noticia común. Pero el tratamiento informativo es distinto si secuestran a un empresario. Lo siguen llamando empresario, aunque también sea gay”.

4. “Cuando uno de los organizadores (de la primera Marcha del Orgullo Gay en Santa Cruz de la Sierra en 1999) se enteró del retiro del permiso, convocó inmediatamente a una conferencia de prensa. En su calidad de activista por los derechos civiles del colectivo LGBT, declaró: –”Si no vuelven a dar permiso para que la marcha se realice, yo voy a publicar una lista de todos los políticos y empresarios que han pasado por este culito”. Esa misma tarde las autoridades volvieron a dar el permiso y la marcha se realizó”.

5. “Una vez lo golpearon y lo echaron de una discoteca en Equipetrol. Se levantó y siguió bailando. Cuando le diagnosticaron VIH, lloró, y luego siguió bailando. Cuando lo discriminaron en el micro de vuelta a su casa, siguió bailando. Los maricones bolivianos son cada vez más valientes. Y bailan mejor”.

6. “Para muchos bolivianos, lo “gay” es algo así como un mito urbano. Saben que existe pero en verdad no han estado lo suficientemente cerca como para confirmarlo.

Tras una encuesta que decía que al menos 1 de cada de 10 era parte de la población LGBT algo cambió, dice el autor en el relato Un millón. Lo que sigue a continuación:

Y entonces comenzaron a mirar de lado con sospecha y miedo, con curiosidad e incomodidad. Cualquiera podría “ser””.

7. “Maricón, enfermos, Puto, chupapija, culoroto, maraco, mariposón, tuerca… El diccionario boliviano de la homofobia tiene muchas palabras que duelen”.

8. “Hay luchas grandes y hay luchas pequeñas, y en todas hay que participar, hablar, proponer o incluso gritar. La bandera del arcoíris no brilla por sí sola”.

9. “Tenía zapatos planos, de varón; pantalones rotos y anchos y una camisa a cuadros. Cuando preguntó el motivo de la restricción, le dijeron: “El día que vengas con taquitos te vamos a dejar a entrar, mamita”. Esa noche, Wendy comprendió que las discotecas, así como la sociedad, siempre se reservan el derecho de admisión”.

10. “El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas, por eso los hombres, cuando comen este pollo, tienen desviaciones en su ser como hombre”. Carlos apaga el televisor y le dice: “Qué indio de mierda”.

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