Amo a mi hijo gay

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Por Esperanza Marchand (*)

Hace ya cuatro años, viendo un video en Hi5 de mi hijo, me enteré que era gay. Él lo decía y yo me preguntaba, dónde estuve que no pude estar cerca, qué diablos hacía yo que no pude darme un tiempo para acompañar sus momentos más personales. Somos Alejandro, su papá, y yo, dos personas que siempre hemos tenido mucha amplitud de criterios, tenemos amigos gay y tenemos una mirada y postura inclusiva y de respeto y valoración de la diversidad de nuestra sociedad, nuestro ser docentes nos lo ha permitido así.

Luego de este primer encuentro con la vida real de mi hijo, no dudé en buscar la oportunidad para promover la conversa, no quería que sonara a reclamo, y menos a cuestionamiento, pues creo que no había nada que reclamar, criticar, buscar o remediar. Sí, creo que a mí me sacudió por lo miope que había sido y por no haber tenido la capacidad de mirar a mi hijo en su desarrollo personal para acompañar su proceso personal, ahí vi cómo a pesar de la forma como se trataban los temas en casa , nuestro hijo no sintió la confianza y seguridad para que lo notáramos.

Siempre he apreciado y admirado la sabiduría, tenacidad y dedicación de mi hijo Esteban por las cosas que le gustan y decide hacer, y hoy después de cuatro años de ese primer encuentro con su sexualidad valiosa y diversa puedo decir que he crecido mucho, como persona, mujer y madre. Me ha hecho ver muchos aspectos importantes de lo que realmente significa vivir la diversidad, pues pasé de tener un discurso amplio, respetuoso, y plural a una postura de vida, de madre que está convencida de que todas las personas merecen respeto, tienen los mismos derechos y no deben ser discriminadas.

Como madre tomé la decisión de decir en voz alta: ”Tengo un hijo gay, estoy orgullosa de él y de su vida”. Me he interesado por los temas de la comunidad LGTBIQ, me gusta mucho ver Ru Paul Drag Race, un concurso para elegir a la mejor drag queen de Estados Unidos. He visto Orange is the new black, serie sobre una cárcel de mujeres con sus vivencias, temores y estilos de vivir la diversidad.

Asistir a las movilizaciones donde se reclama los derechos de las personas gay es para mí una necesidad. Leer testimonios, conocer realmente sus necesidades, temores y anhelos me acerca a mi hijo y me hace mejor persona, he ido pasando de la palabra a los hechos, siempre digo que mi hijo es gay y que estoy orgullosa de todo lo que es, pues creo que para muchos padres les da temor encontrarse con el juicio de otros padres y madres. Decirlo me libera y me hace feliz, pues creo que nosotros los padres y madres también debemos salir del clóset, donde queremos guardar esta realidad.

Quisiera que muchas madres y padres que pasan por estas situaciones dejaran de sentir temor del que dirán, la vida de nuestros hijos es muy valiosa y si nosotros como padres valoramos, aceptamos y respetamos su orientación sexual, la vida se les hará menos dura, pues sabrán que cuentan con el acompañamiento y defensa de su familia. Ya hay una sociedad homofóbica que los agrede y discrimina. La familia no puede ser parte de esa barbarie, tenemos que estar como padres, madres hermanos y familia junto a ellos y ellas nuestros hijos e hijas para que puedan tener un soporte afectivo real que les permita mejores posibilidades de ser felices. Nuestro amor nos lo debe exigir así.

Ver Palabras de mamá: Mi hijo gay, mi hija trans, mi hija lesbiana

(*) Es profesora y madre de Esteban M. Marchand, director creativo de Sin Etiquetas.

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