Lo que Bogotá nos puede enseñar sobre políticas públicas LGBTI

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Bogotá tiene mucho que enseñar a las ciudad de América Latina en lo que respecta a políticas públicas para la población LGBTI. Como director de Diversidad Sexual de la Alcaldía de Bogotá, Juan Carlos Prieto considera que tiene grandes retos, pero los avances hasta hoy son notables.

El politólogo y periodista es un tuitero constante que se identifica claramente como petrista (por el alcalde Gustavo Petro) y enamorado de su novio.

Prieto cree que “posicionar en la agenda pública las demandas de los sectores sociales LGBTI para la garantía de sus derechos” es uno de los grandes retos, lo cual “conlleva que el movimiento genere unas dinámicas que le permitan el diálogo y la concertación de intereses para la interlocución con el Estado”.

Desde la alcaldía,  ha logrado avances respecto a la comunidad LGTBI. Uno de ellos es el desarrollo de la estrategia de cambio cultural. Es el caso de “En Bogotá se puede ser lesbiana, gay, bisexual y transgenerista” que tiene como objetivo fomentar una cultura de respeto y libre de discriminación por orientación sexual o identidad de género, “a través del intercambio de experiencias y construcciones políticas, pedagógicas, culturales y organizativas de la ciudadanía en general”, explica Prieto.

“A través de la estrategia de cambio cultural se ha realizado desde el año 2011, la Semana Distrital de la Diversidad Sexual y de Géneros, la cual tiene como objetivo fomentar una cultura de respeto y libre de discriminación por orientaciones sexuales e identidades de género”, afirma.

Bogotá tiene el Centro de Atención Integral a la Diversidad Sexual, donde las entidades prestan sus servicios para la atención integral de las  personas de los sectores sociales LGBTI, sus familias y redes de apoyo.

En el centro de la ciudad está el Centro de Atención Integral a la Diversidad Sexual de Los Mártires que presta atención integral a personas de la comunidad en alta vulnerabilidad y en ejercicio de prostitución, a través de servicio de albergue temporal, comedor comunitario, atención psicológica y jurídica.

La implementación de la Casa Refugio LGBTI es un proyecto pionero en América Latina por su propuesta de atención integral para el restablecimiento de derechos a personas de los sectores LGBTI: “La casa tiene como objeto, brindar refugio y atención integral y especializada a personas lesbianas, gays, bisexuales, transgeneristas e intersexuales, que se encuentren en situación de riesgo inminente debido a violencias en el entorno familiar, u otros tipos de violencias que amenacen su vida e integridad personal, y de esta manera contribuir al restablecimiento de derechos, a la interrupción del ciclo de la violencia y a facilitar sus procesos de construcción – reconstrucción de proyecto de vida”.

Casa refugio

En once de las veinte alcaldías de Bogotá se han formulado, contratado y ejecutado proyectos de inversión orientados a la garantía de derechos a la educación, participación y cultura de las personas de los sectores LGBTI. Sin duda, un trabajo excepcional.

Y hay más: el Instituto para la Economía Social (IPES) contrató entre los años 2012 y 2013, 263 personas de los sectores LGBT en alta vulnerabilidad, como guías ciudadan@s  en el proyecto Misión Bogotá.

A la par, la Secretaría de Educación de Bogotá implementa la Ruta de Atención Integral a las Víctimas de Hostigamiento por identidad de género y orientación sexual. “La ruta busca garantizar al interior de los colegios del distrito y en otros escenarios de socialización que las víctimas de hostigamiento sean protegidas frente a la desescolarización, el maltrato físico, verbal o psicológico, la indiferencia institucional ante situaciones de vulneración u hostigamiento”.

LO QUE TENEMOS QUE APRENDER DE BOGOTÁ

Bogotá tiene el primer Observatorio de Política Pública de los sectores LGBTI en el país, el cual realiza seguimiento periódico a la línea de base de la política pública realizada en el año 2010 en base a indicadores de situación de derechos de las personas de los sectores LGBT, de discriminación por orientación sexual e identidad de género en la ciudad, ambientes laborales en las entidades y realiza investigaciones especializadas.

El observatorio tiene un centro de documentación para la consulta ciudadana en las áreas de consulta: Política Pública LGBT, género, sexualidad, derechos humanos, derecho y jurisprudencia.

  • La Política Pública cuenta con un Módulo de Seguimiento Virtual, al cual tiene acceso la ciudadanía y al que cada entidad reporta el avance en el cumplimiento de las metas del plan de acción de la política.
  • La vinculación laboral de aproximadamente 40 personas transgeneristas en cargos directivos, profesionales y asistenciales de la Administración Distrital se constituye en una acción afirmativa de reivindicación de derechos frente al sector social que dentro de los sectores sociales LGBT ha sido en mayor medida vulnerado y discriminad¿Cuáles son los retos del movimiento LGTBI actualmente en Colombia?
TAREAS PENDIENTES

Juan Carlos Prieto dice que los retos son seguir estableciendo y desarrollando estrategias de incidencia social y política que hagan de las acciones de los sectores LGBTI sostenibles y reconocidas en el tiempo. Otra prioridad “es reconocer y posicionar liderazgos en cargos de elección popular que brinden a los procesos de los sectores LGBTI normatividad en la ejecución de acciones que garanticen derechos” y articular las demandas para cada grupo.

Para el activista, los procesos participativos de los sectores sociales LGBTI posibilitaron la creación de una política pública en el distrito. La participación ha sido clave y se ha creado un consejo consultivo LGBT elegido por voto: “Este consejo es el cuerpo asesor y consultivo de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Está compuesto por las y los secretarios distritales, una persona que representa a las universidades con presencia en Bogotá, ocho personas elegidas por la ciudadanía que representan a los sectores sociales LGBT y cuatro que desarrollan actividades relacionadas con derechos como salud, educación, trabajo, vida y seguridad, participación y cultura”.

En las localidades existen mesas integradas por lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas. ¿Para qué sirven? Para fortalecer los procesos de participación de las personas de los sectores LGBT en los escenarios locales y promover el desarrollo de iniciativas y proyectos enfocados a garantizar los derechos de las personas de estos sectores sociales.

Como espacio de interlocución, la Alianza  por la ciudadanía plena de los sectores LGBT se configura, dice, como un escenario de interlocución con la institucionalidad, “haciendo de la participación un derecho efectivo en la medida en que sus recomendaciones son tenidas en cuenta para la ejecución de la PPLGBT”.

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