Por Grace Dunik  (*) 
“Nos cuesta mucho salir del armario tal vez no tenemos las mismas dificultades que los demás grupos de diversidad en Guatemala y por eso estamos invisibilizadas.  Hay muchas chicas que van a la universidad, trabajan y son profesionales pero viven en el clóset”, cuentan Jammy Castro y Secia Guzmán, presidenta y coordinadora de la Organización de Diversidad Sexual para la Cultura, la Educación y las Artes (Odiscea), la cual se ha enfocado en la comunidad lésbica en los últimos años.
lesbianasQuienes declaran su orientación sexual tienen otros problemas como los despidos laborales. Peor suerte afrontan las que desean ser madres, formar un hogar y no pueden, ya sea por donantes, procesos médicos o el registro del niño o niña.
Hay pocos lugares que ofrecen el proceso de fertilización en Guatemala. Hace un mes, una pareja empezó su trámite para tener un bebé, pero se encontraron con varios impedimentos. La familia del donante empezó a atacarlas y agredirlas. Esta familia evangélica quería recibir dinero a cambio del esperma, cuando ya se había llegado a un acuerdo entre el donante y la pareja cambiaron de decisión: querían que el menor fuera registrado por el donante. Y cuando contaron la historia en Facebook recibieron insultos. Aquí no termina: “La ginecóloga que había aceptado el caso, se negó a hacerlo cuando ya tenían el donante y todo listo”, relata la presidenta de Odiscea.
“La visibilidad, es importante, ya que no estamos en muchas de las mesas de tomas de decisiones. También dentro de la comunidad, las lesbianas somos las menos discriminadas, porque pasamos desapercibidas, si yo no puedo decir en mi trabajo que soy lesbiana, eso ya es un problema, porque no puedo ser quien soy en mi trabajo, y si lo digo, corro el riesgo de ser despedida”, resalta Secia.
Han destacado casos de compañeras que son maestras, y están preocupadas. No pueden ni siquiera tener un perfil de Facebook. Temen que se filtre información.
LAS PERVERTIDASles guatemala
En el 2013, cuando no existía la Defensoría de la Diversidad Sexual, una chica contó a esta organización que estuvo a punto de perder su trabajo. Cuando iba en el elevador con su pareja, ambas se dieron un beso. Las cámaras de seguridad captaron la escena. EL PROBLEMA, sí, EL PROBLEMA comenzó. La amenaza de despido se hizo presente. En ese año no había defensoría. No se podía hacer mucho.
Hace unos días se inició una capacitación con la Policía Nacional Civil, dirigida a los agentes que trabajan en las oficinas de atención a víctimas. Como parte de la actividad se les preguntó qué hacían si veían a dos mujeres besándose en la calle o qué pensaban del tema. Uno de ellos dijo que si iba con su hijo en esa situación se cambiaba de banqueta porque consideraba un problema explicarlo a su niño.
Ante la sociedad de Guatemala ser lesbiana es ir contra el sistema. “Existe la lesbifobia. Nos ven pervertidas, que nos imponemos al sistema heterosexual, o que vamos a terminar con la raza humana”, concuerdan Jammy y Secia.
Este panorama debe cambiar.

 (*) Periodista guatemalteca, amante de la literatura, fotografía y poesía.

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