Por Grace Dunik (*) 

Cuando las cosas que pasan y no se dicen, pero los amigos lo saben, la familia también y tú también lo sabes pero no lo quieres aceptar y el tiempo es el único en dar la razón.

¿Cuántas parejas vemos en los bares, restaurantes, comercios dónde hay siempre uno o una que paga todo o casi todo? Sí, estoy hablando de esa pareja mantenida que solo quiere salir y gastar, que depende de tu economía. Si los celulares, ropa, carros y habitaciones hablaran dirían que todo se lo debes a ese alguien y que tú no aportaste nada o casi nada.

Las historias las sabemos y vamos a contar una de ellas. Carlos y Byron se conocieron en una noche de tragos en uno de los bares de la ciudad de Guatemala más conocidos por la diversidad sexual. Esa misma noche las caricias y afectos salieron a flor de piel en el vehículo de Carlos, un empresario de clase alta, separado de su mujer y veinte años mayor que Byron.
Lo que podría haberse quedado en una noche, continúo meses. Byron le hizo saber por mucho tiempo a Carlos que se dedicaba a estudiar medicina, jugar tenis y trabajar cada vez que podía. Una gran mentira que Carlos creyó de tan enamorado que estaba. Todos en el círculo de Byron aprovecharon la relación. Byron fue el primero, por supuesto. Sacó provecho de ello, logrando que Carlos le consiguiera auto para movilizarse, celular y ropa exclusiva. Todo sería perfecto si realmente Byron amará a Carlos y no el dinero de Carlos.
Ya llevan casi dos años juntos, tienen mascota, un apartamento, pero cuando Carlos descubra la verdad, ya ni le alcanzará para secarse las lágrimas.
Carlos tiene cerca de cuarenta años, no tiene amigos más que los compañeros de trabajo.
Byron realmente no se llama así. Apenas tiene 19 años, nunca terminó la secundaria y él sabe que nunca amará a alguien que no tenga estabilidad económica.
Estas historias están por ahí, todos conocemos una y siempre sale lastimado el que da todo. Algunas historias tienen un final trágico.

(*) Periodista guatemalteca, amante de la literatura, fotografía y poesía.

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