Gabriela Zavaleta siempre siguió los avances de los derechos de la comunidad LGBT internacional. En el Perú estábamos estancados y no habían luchas visibles en la política. Los países de Latinoamérica empezaban a despertar y a seguir el camino. Nuestro país pronto haría lo propio.

Cuando empezó el movimiento de Unión Civil YA, Gabriela tenía un tiempo de activismo: desde Facebook y Twitter. El internet y las redes sociales eran las plataformas ideales, en ese momento, para hacer escuchar su voz. Aún era tímida y no se animaba a dar el paso.

Pero la indignación tiene un poder en nosotros que uno mismo no conoce. El grupo ‘Parejas reales’, una iniciativa para negar derechos a la comunidad LGBTIQ, empezó a ganar fuerza y a través de sus cuentas en Facebook emitió una serie de insultos y bajezas contra los LGBTIQ. Esto animó a Zavaleta a buscar a las personas dentro del colectivo Unión Civil Ya y poner manos a la obra. Como parte de su formación ingresó a la escuela Empodera que le ofreció las herramientas y experiencia necesarias para iniciar su vida en el activismo.

Ahora, Gabriela –arquitecta de 25 años– pide lo mismo, que te pares de la computadora y salgas a las calles a reclamar por lo que merecemos.

¿Como nació tu activismo? ¿Cuándo decidiste no solo ver las marchas desde Facebook si no organizar una?

–En el año 2013, a finales del 2013 cuando ya había comenzado lo de la Unión Civil (porque yo siempre me he interesado bastante por la coyuntura de los derechos LGBT a nivel internacional), en el Perú no había ningún proyecto de ley. Estaba bastante pendiente de lo que pasaba en Europa y en Estados Unidos. Cuando salió lo de la Unión Civil me pareció bacán que hubiera un colectivo que estuviera impulsando el proyecto pero no me atrevía a hacer algo más allá de ser una activista de Facebook. Llegó un momento en el que ya me indigné demasiado. Los de parejas reales estaban empezando a levantar una campaña de familias reales y me comencé a pelear con ellos y vi las cosas que decían. Me di cuenta que son gente que tienen una maquinaria detrás, cosa que no sucede con el movimiento LGBT. Me indigné y dije: En este momento tengo que hacer algo,  ya no me puede quedar sentada aquí, necesito ponerme en acción. Terminó el año y apenas empezó el 2014 comencé a ir a las reuniones del colectivo.

Se ha ganado el debate de la razón y las ideas ¿Cuál es la línea a seguir a partir de ahora?

–Se tiene que ver realmente la enseñanza que toda esta campaña nos deja. Como colectivo estamos viendo que ha despertado algo. No es un triunfo de los conservadores. Ha despertado una avalancha de gente que está dispuesta a luchar hasta el final por todo lo que se merece. Estamos pensando que justamente tenemos que darle sentido a toda la indignación de la gente y construir una plataforma amplia junto con otras organizaciones con las que podamos definir cuáles son las demandas que tenemos  que perseguir ahora.

Se les criticó el hecho de que la Unión Civil no es una prioridad. ¿Se articularán otras demandas de la población LGBTIQ en esta nueva etapa?

–No es lo más importante y nosotros nunca hemos dado a entender eso tampoco. La Unión Civil nunca ha sido el objetivo final. Definitivamente hay muchísimas luchas de la comunidad LGBT que tienen que ser atendidas pero la ganancia de la Unión Civil es que ha servido  como plataforma para decirle al Perú que nuestras vidas también importan. Hemos puesto en tema de interés nacional los derechos de las personas gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. ¿Cuándo ha habido otro momento en el que se haya visto algo de esta magnitud? Nunca. La Unión Civil, más allá de que sea o no sea el proyecto adecuado, logró eso. Logró que la gente se movilice y que se sienta identificada. A la gente no le importa nada, la gente está indignada, motivada. Para la marcha del sábado los asistentes se incrementan en cien cada quince minutos.

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Foto: Renzo Salazar

 

TODAS LAS DEMANDAS SON IMPORTANTES

¿Cómo han articulado las otras demandas?

–No es algo que haya nacido de ahorita. Todos en el colectivo estamos conscientes que la Unión Civil no es el objetivo final y no es la única demanda. Tomamos las críticas en serio, escuchamos a la gente y nos parece importante. Pero siempre queremos dejar en claro que todas las demandas son igual o más importantes que la Unión Civil.

¿Cuál es la estrategia para que la indignación no se acabe?

–Tiene que ser algo que continúe hablándose, que la gente siga movilizándose. Las mismas personas son las que hacen el movimiento, las que hacen las demandas. Si la gente  sigue reclamando y sigue exigiendo los derechos que merece, esto se convierte en un tema que no baja. Tenemos que continuar sosteniéndolo con prensa, movilizaciones, medios, con presencias de nuevo en el Congreso. Mañana puede haber una movilización de tal magnitud que sirva para que el Congreso se de cuenta que la UC es una demanda nacional.

¿Cuál es tu opinión sobre los argumentos utilizados por algunos congresistas en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos?

–Rosas, Tubino, Molina, Rivas, Condori llevaron el nivel del debate a un estado absurdo. No es posible que un congresista miembro de una comisión argumente su postura utilizando el credo y la biblia. El grado de desinformación de los miembros que hay en la comisión respecto a derechos civiles es algo que debería preocuparnos a los ciudadanos. Lo que ha hecho Eguren ha sido anteponer sus ideas personales sobre cuatro opiniones favorables del Estado. Eso debería ser inaceptable. Toda la gente que está indignada considera que eso es inaceptable.Esos congresistas son el reflejo de nuestra sociedad. Tenemos que cambiar nuestra sociedad desde abajo, desde adentro, haciendo trabajo de hormiga para que podamos tener otro tipo de congresistas. ¿A quiénes estamos dando nuestros votos?

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Foto: Renzo Salazar
HAY QUE PARTICIPAR EN POLÍTICA

¿Piensas que es necesaria la participación política de miembros de la comunidad LGBT a nivel de dirigencias, alcaldías, concejos, congreso, etc?

–Por supuesto, nadie se va a ocupar mejor de nuestros temas que nosotros mismos. Es un gran mérito de Carlos Bruce, haber propuesto este proyecto de Ley y haber sabido utilizar el momento para él también  salir del closet y ser honesto con su propia orientación sexual. De por sí los jóvenes que ya estamos afuera del clóset, las personas que ya tenemos más cancha deberían poder participar activamente de la política. Militando dentro de los partidos, intentando cargos de elección popular, participando en escuelas de formación política. No podemos seguir dejando nuestras demandas en manos de aliados que no sabemos al final cuál será el resultado. ¿Quién lo podría hacer mejor que nosotros? Nadie.

¿Crees que el hecho de que haya políticos LGTBI garantiza que logremos avanzar hacia el reconocimiento legal de nuestros derechos?

–Yo creo que sí. Significaría un avance porque solo podemos contar con los dedos de la mano a los políticos LGBTIQ que tenemos en el país. Eso significa también visibilidad, volver a decirle al Perú que estamos acá y que también tenemos derecho a tener participación política. Definitivamente, el hecho de que empiecen a haber más congresistas LGBT, más regidores, más regidoras trans, alcaldías, dirigencias nos da más visibilidad. El representante debe tener un trabajo de base, debe tener un trabajo en el que realmente la comunidad se vea representada  por esa persona. Eso le da legitimidad a la persona, a su trabajo y a sus convicciones.

EL APORTE DE EMPODERA

¿Qué aportó la Escuela Empodera en tu formación política y en tu activismo para la campaña?

–Me aportó un montón. Yo estoy muy agradecida con la escuela porque fue la primera escuela de formación política a la que he asistido en toda mi vida. Seguramente varios de los chicos ya habían participado en otras escuelas porque era un grupo muy diverso: activistas de poco tiempo y activistas que manejaban organizaciones grandes. Los niveles de experiencia eran tan diversos que generaban un buen intercambio. Aprender de las personas y de los profesores fue genial.

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Fotos: Renzo Salazar

 

¿La lucha por nuestros derechos debe tener algún corte partidario?

–Creo que eso depende, al fin y al cabo son luchas que se definen en los espacios de participación política. Creo que todas las demandas en toda la comunidad deben hacerse con alianzas y esas alianzas deben integrar a la comunidad LGBT con nuestra propia representación política. Nosotros mismos dentro de estos espacios de participación. No creo que deba haber un partido abanderado de las luchas LGBT. Deberíamos apuntar a que nuestras demandas infecten todas las tendencias.

¿Qué le dirías a un joven que aún no se para a luchar?

–Una amiga me escribió por Facebook y me dijo: me parece muy chévere lo que estás haciendo y me encantaría apoyar pero siento que este no es mi momento. Le dije: ‘oye todo bien. Nadie te puede obligar a a que hagas algo para lo cual no te sientes lista’. Hoy ella misma me vuelve a hablar y me dice: ‘Gabriela, dime cómo hago para meterme en esto porque creo que ya estoy lista’. Eso me pareció tan significativo porque al fin y al cabo la indignación siempre va a ser uno de los motores más grandes que tenemos. La esperanza también, pero la indignación nos motiva de maneras que nosotros mismos no nos damos cuenta. En la indignación puedes encontrar tu motor. Le diría a las personas que aún no se deciden a involucrarse que vean dentro de sí si este es el momento. El momento es ahora, no es mañana, no es el otro año, no es cuando la sociedad esté preparada. 

Gabriela Zavaleta
Foto: Renzo Salazar

 

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