1. Hay algo que no me cansaré de repetirlo: el proyecto de Sociedad Solidaria de la congresista Martha Chávez es tan homofóbico que ni siquiera menciona a los LGTB en su redacción. De acuerdo con el texto, está pensado hacia hermanos, amigos, personas unidas por vínculo religioso, etcétera. Nuevamente los LGTB insertos en el largo etcétera. Ni siquiera se reconoce que es un proyecto de ley pensado para regular situación de parejas. No estoy en contra de que los amigos, hermanos y “personas unidad por vínculo religioso” formen una sociedad con el fin de cooperar, si es que hay quien desee hacerlo y en la realidad se dieran esos hechos, pues es correcto. Sin embargo es evidente que las relaciones entre estas personas es distinta a las relaciones entre parejas del mismo sexo, por lo que su regulación debiera ser aparte.
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Foto: MIdchel Meza
  1. Los plazos. Se dice que la Sociedad Solidaria otorgaría derechos sucesorios y pensionarios a las parejas conformadas por personas del mismo sexo, que por cierto es uno de los puntos que más se ha solicitado. Sin embargo, si bien este proyecto otorgaría tales derechos, estos se encuentran sujetos a un plazo. ¿Existe alguna justificación para ello? No y tampoco se dice por qué en la exposición de motivos. Aun cuando la Sociedad Solidaria esté constituida e inscrita en registros se deberá esperar dos años desde su inscripción para acceder a derechos sucesorios y cinco años para una pensión. Si la pareja fallece antes de estos plazos, a pesar de haber realizado todo el trámite legal, no accederá a estos derechos.
  1. Se dice pero no se dice. El proyecto en líneas generales es confuso, pues no se reconoce a los integrantes como cónyuges, pero se aplican las disposiciones referentes al régimen patrimonial de estos. No se reconoce que conforman una familia, pero se establece que regula las relaciones entre personas que desean hacer vida en común y brindarse mutua asistencia, similar a lo que señala el Código Civil para el matrimonio. Incluso cuando se regula la seguridad social se señala que esta se hará en las mismas condiciones que los cónyuges. Total ¿son o no son? Es que no se puede regular la vida de parejas LGTB sin reconocer lo evidente: conforman una familia, son cónyuges. 

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    Foto: Midchel Meza
  1. Es una mala ley. Fuera de toda consideración sobre la materia que regula, el proyecto de Martha Chávez es pésimo, vago, impreciso. Señala, por ejemplo, que la sociedad puede disolverse por “razones imputables exclusivamente a uno de sus integrantes” y para ello el que se considere agraviado debe acudir a un juez para solicitar la disolución, pero no se señala cuáles son estas razones ¿violencia, infidelidad?, tampoco ante qué juez se tramitaría la demanda para solicitar la disolución de la sociedad ¿civil, comercial, de FAMILIA? Sabrá Dios.
  1. No es posible unirse con bienes separados. De seguro aquí muchos me tildarán de materialista o interesado, pero vamos, es algo importante. Si los matrimonios pueden escoger entre una sociedad de gananciales o un régimen de patrimonios separados, ¿por qué los LGTB no? Se busca protección a la pareja, pero creo que es importante también proteger el patrimonio propio. Finalmente, cada quien es libre de unirse como desee y si el derecho prevé figuras para ello, pues deben ser aplicadas.
  1. A pesar de todos los guiños con el derecho de familia a lo largo del proyecto, la sociedad solidaria es un contrato que se tramita ante un notario y luego se inscribe. Más o menos como comprar un carro o una casa. El mismo procedimiento. La disolución, peor aún, se tramita mediante cartas notariales. Debes mandarle una carta a tu pareja, si esta no te contesta en 30 días ya estás divorciado. No se regula qué sucede si te responden la carta. A Martha no le interesó. Tampoco hay derecho a solicitar una pensión de alimentos una vez terminada la sociedad.

A pesar de todo esto, el proyecto de Martha Chávez sigue en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de Perú y tras el archivamiento de la Unión Civil puede que sea aprobado ¿Lo vamos a aceptar?

ACTUALIZACIÓN

La tarde de hoy, el proyecto de Martha Chávez fue aprobado en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de Perú. La protesta de los colectivos LGBTIQ peruanos se hizo sentir. 

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