“El odio y discriminación no terminarán cuando las personas LGTB sean libres”

 

Foto: Christian Ugarte

Un día después del lamentable resultado de la votación por el proyecto de ley de Unión Civil en Perú, Stuart Milk aterrizaba en Lima para quedarse cinco días a vivir el panorama post votación en directo.

Sobrino de Harvey Milk –el primer político abiertamente gay de EEUU–, fue al Congreso a recibir una distinción dos días después que el proyecto fuera archivado en el mismo recinto, entregó una condecoración similar al congresista Carlos Bruce a nombre de la Harvey Milk Foundation y estuvo presente en la marcha de Indignados por la Unión Civil del pasado sábado, un día antes de partir de vuelta a Estados Unidos.

Ver Stuart Milk: Ser visible es siempre algo valiente y siempre lleva un riesgo

Stuart lidera desde el 2009 la Harvey Milk Foundation, una asociación creada para preservar el legado de Milk e incidir en la defensa de los derechos LGTBIQ de manera internacional. La asociación busca, además, recoger las principales dificultades de los colectivos de cada país a nivel internacional insertando a su red voluntarios locales y capacitándolos para que puedan acercar la lucha LGTBIQ a otros movimientos, tal como lo hizo Harvey Milk en su momento. El sábado, minutos antes de la marcha en Lima, aprovechamos para conocer a Stuart, el actual rostro visible de la pequeña familia Milk.

El valor de las diferencias

Stuart es hijo de Robert Milk, hermano mayor y único de Harvey. Stuart no solo es un sobrino que ha continuado el apellido paterno de la familia. Es un Milk que, como su tío, también es gay. Lo supo desde que era adolescente, lo hizo público pocos días después que el ya legendario regidor electo de San Francisco fuera traspasado por las balas del exregidor Dan White junto con el entonces alcalde del distrito, George Moscone. Era 1977 y para ese entonces, Harvey Milk dejaba su lucha por los derechos LGTB a los 48 años. Al otro lado del país, en Nueva York, su sobrino iniciaba su propia lucha. Stuart hizo pública su homosexualidad a los 17 años de edad, lo hizo junto con sus compañeros de habitación del college en el que estudiaba. Romper las puertas de su propio clóset era el mínimo homenaje que podía dar a su tío.

“Yo era muy apegado él cuando vivía en Nueva York. Cuando se mudó a San Francisco en 1972, yo tenía 12 años. Él era la persona que hacía de brújula en mi propio camino, para entender mis diferencias. Creo que incluso había cierta tensión entre mi padre y mi tío, porque tenía una relación más cercana con mi él y con mi papá no me sentía cómodo de hablar de cualquier tema”, recuerda.

Nunca le dijo a su tío que era gay. “Solo le dije que era diferente. Lo cierto es que él lo sabía, jajaja, aunque yo nunca se lo dije. Se lo decía contento a todos sus amigos y asociados en San Francisco, “tengo un sobrino gay”. Luego de su asesinato ellos me lo contaron. Pero nunca tocó el tema conmigo directamente, ni una sola vez. Creo que para él era más importante tener el papel del pariente amoroso y amigo que le permitiera hacerme ver el valor de mis diferencias, no solo por el tema LGTB. Más me hablaba de darle importancia a mis diferencias y ser capaz de ver el mundo de una manera diferente a través de ellas”, dice.

Ser Milk no hizo que hacer pública su homosexualidad fuera fácil. Al contrario. Tenía un tío gay. Personas apellidadas Milk no abundan. Los rumores o miradas de desaprobación corrían. Quisiera o no, era difícil tener perfil bajo. Siempre sería ‘el sobrino de’. “Nadie era abiertamente gay, y yo tenía un tío famoso por serlo en las portadas de los diarios. La forma en la que se escribía de él, como un “homosexual confeso”, como si hubiera confesado ser un criminal, era chocante para mí. Yo salí cuando todavía era difícil ver gente saliendo del clóset en el colegio o universidad”. Eran los años setenta, época en la que la homosexualidad aún estaba señalada como desorden mental o enfermedad en cualquier manual de psicología o psiquiatría de su país.

Foto: Efren Rameriz
Foto: Efren Rameriz
UN ATROPELLADO CAMINO HACIA EL ACTIVISMO

Llevar el apellido Milk en los setenta no era fácil. Ya lo dijimos. Ser, además, un adolescente gay fuera de clóset, menos. Se intuye. Ser todo eso, dar un discurso sobre el tema a tus dieciocho años y ser criticado por otros activistas de recorrido por no ser como tu tío, puede destruir la voluntad de cualquiera. “Hablé en un evento privado en 1979 en el que había muchos activistas LGTB mayores y ya reconocidos. Yo tenía 18 años y criticaron mi discurso. Dijeron que no era como mi tío. Cuando tienes 18 años, escuchar eso –aunque hayan tenido la mejor intención con sus críticas– hizo que esperara seis años antes de intentarlo de nuevo. Cuando eres pariente de un líder articulado y carismático, seguir su camino es una lucha constante”, asegura. Efectivamente, su siguiente discurso público lo dio en 1984, alrededor del estreno del documental “The Times of Harvey Milk” de Rob Epstein.

Desde ese segundo intento, en el que consolidó su voluntad de representar a la familia en los eventos en el que se evocara la memoria de su tío, ha procurado estar presente donde fuere solicitado. Para su segundo discurso, ya había terminado sus estudios de Servicios Internacionales y Comunicación Pública. Décadas de trabajo en programas dedicados a la juventud o al sector obrero se unieron a sus eventuales participaciones en uno y otro evento donde se requiriera la voz de la familia.

Una segunda producción audiovisual protagonizada por Sean Penn (Milk, del 2008) llevó la memoria de su tío a una nueva coyuntura. El renovado interés de las nuevas generaciones por el activista y político que abrió tantas oportunidades al colectivo LGTBIQ de su época era un panorama ideal para crear un proyecto dedicado a hacer que su legado se mantuviera siempre presente. Stuart dice que la idea salió de Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz.

“Me lo puso claro, no hay activistas gay que hayan dejado el cuerpo por la causa. Harvey es como el Martin Luther King de las causas LGTB, y merecía que se preservara su legado”, recuerda. En el 2009, Stuart dio vida a la Harvey Milk Foundation junto con Anne Kronenberg, su fiel jefa de campaña en sus postulaciones para regidor. La organización, que lleva cinco años de existencia y tiene cerca de cincuenta voluntarios alrededor del mundo, ya ha tenido sus primeros logros en el estado de California.

“En el mismo 2009 logramos que el gobernador Arnold Schwarzenegger instituyera el Día de Harvey Milk como fecha trascendental en todo California. El 22 de mayo (día de su nacimiento) es una fiesta para las 60 millones de personas que viven en el estado más grande de EEUU. Ese día, cada colegio tiene el deber de enseñar sobre la vida de Harvey Milk, incluyendo a los más pequeños y los colegios privados, sean católicos, judíos o de cualquier otra creencia”, explica.

También lograron impulsar en el 2014 la impresión de una estampilla conmemorativa con su rostro. Stuart Milk destaca orgulloso que es la primera persona abiertamente gay homenajeada de esta manera en el servicio postal. Libros infantiles con la historia de Milk se reparten gratuitamente en cada escuela pública de California. Actualmente, una de sus metas de mayor envergadura es buscar un espacio que adopte el nombre de Harvey Milk. La iniciativa de renombrar el aeropuerto de San Francisco en homenaje a su tío no ha logrado despegar hasta ahora. Además de mantener el ícono de Harvey Milk vigentestampilla MIlke, Stuart quiere que la fundación sea también un ente activo en la larga lucha por los derechos aún no reconocidos a la población LGTBIQ.

PERÚ: UNIÓN CIVIL YA

La semana pasada, su presencia en la capital peruana fue la respuesta a un reto que el congresista Carlos Bruce le lanzó públicamente en noviembre del año pasado, en medio de una conferencia internacional de líderes LGTB realizada Washington. Bruce le hizo una invitación pública a conocer de primera mano el panorama de la lucha LGTBIQ en el país. Milk llegó en una semana más que movida para los colectivos locales. “Mi mayor meta en este viaje ha sido conocer las asociaciones LGTBIQ de Perú para escuchar qué necesitan. No creemos que podemos llegar a un lugar y venir con una solución. Nosotros no vivimos ahí. Hemos encontrado una persona que está interesada en ser nuestro voluntario aquí y esperamos apoyarla dentro de lo que podemos”, explica.

Por el momento, su forma de apoyo se basa en hacer visibles las iniciativas que encuentra la embajada de Estados Unidos de cada país que visita. La idea es encontrar apoyo a través de esta vía. “Nosotros tenemos fondos limitados pero tratamos de hacer las conexiones adecuadas”, explica. Décadas de trabajo elaborando políticas públicas hacen que ese sea su mecanismo natural de trabajo, y es por allí que van sus propuestas.

Stuart Milk 2 foto TP

El ideal de trabajo de Harvey Milk, que buscaba hacer causa común con otras comunidades relegadas en paralelo al grupo LGTBIQ es uno de los motores de la fundación para hacer un mapeo de colectivos a nivel internacional y ver cómo han logrado insertar el tema en otros espacios de lucha: “Hay mucho trabajo que se ha hecho desde la fundación para generar coaliciones entre grupos marginados, y por los comentarios que he recibido, no es un modo de trabajo que se haya logrado con éxito aquí, donde las mujeres, grupos étnicos minoritarios y demás colectivos civiles no se han unido fuertemente a los LGTB. Las comunidades aisladas tienen el camino más difícil. Nosotros queremos ayudar en entrelazar las causas”, explica.

La resistencia de otros colectivos de unirse a la causa que nos compete es previsible. El reto está en revertir la tendencia: “En tiempos de mi tío, los sindicatos de construcción no querían trabajar con él, pero Harvey encontró la manera de mostrarles los beneficios de trabajar juntos. Es un trabajo duro, sí, pero se puede”.

Por ello, una de las propuestas concretas de la Fundación está orientada a entrenar gente para acercar el tema LGTBIQ a otros panoramas, a otras comunidades. “Todo es importante para las personas LGTB, no solo sus derechos. Si una persona o colectivo quiere hacer visible la preocupación del colectivo por el medio ambiente, por ejemplo, la vamos a apoyar. Debemos poner el rostro LGTB a todos los temas que nos interesan y ser visibles”, explica Milk.

Para Milk, aislarse en una agenda propia es un error a corto y largo plazo. “Creemos que cada vez que una persona LGTBIQ está siendo marginada o disminuida en el mundo, entonces todos estamos en riesgo. Si hay mujeres marginadas y discriminadas en el mundo, estamos en riesgo. Si hay afrodescendientes en el mundo pasando por lo mismo, nuevamente estamos en riesgo. Esa también es nuestra batalla. El odio y discriminación no terminan en la orilla de un océano, en una frontera, y tampoco terminará cuando las personas LGTB sean libres”, dice con firmeza. Y, tras recibir una seña, se va a encabezar la marcha dejando una última promesa: regresar a Perú para montar la obra teatral ‘Dear Harvey’ lo antes posible. A esperar.

 

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