El 4 de julio de 2013, el Perú pudo cambiar para mejor. Eran las 9:30 de la noche en el Palacio Legislativo del Congreso de la República. Después de un intenso debate en el que se escucharon varios argumentos sobre la necesidad de incluir la orientación sexual e identidad de género como agravante en delitos de discriminación, en el debate sobre la Ley de Crímenes de odio, la indiferencia, la homofobia, la lesbofobia y la transfobia se abrieron paso.

Los parlamentarios peruanos estaban a punto de decidir si cuando una lesbiana, un homosexual o un trans es asesinado por su orientación sexual o identidad de género, la pena por el delito sería mayor. No es secreto que los crímenes por homofobia existen en nuestro país.

FOTO RENZO

En el “Informe Anual sobre Derechos Humanos de Personas Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales en el Perú 2013-2014″ se señala que al menos 17 personas LGBTI fueron asesinadas solamente entre enero de 2013 y marzo de 2014 en nuestro país, en casos que aún no han sido resueltos por la justicia y que hacen pensar que se trata de crímenes de odio.

En ese mismo informe se indica que ni la prensa ni la policía se encargan de recopilar mayores datos sobre la motivación del criminal o la pertenencia de la víctima a un grupo e situación vulnerable. Por ello, la importancia del agravante por orientación sexual e identidad de género. Esto no pasó.

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Ese día se escucharon miles de “argumentos” contra la iniciativa. El congresista Humberto Lay minimizó la importancia de esta ley porque solo hubo siete asesinatos. SOLO SIETE. ¿Por qué se crearía una ley para defender la vida de tan pocos ciudadanos? Parece que si los gays muertos fueran más entonces importaríamos algo.

“(…) Las leyes, repito, tienen que responder a una necesidad. Si vemos que de un total de 20 mil asesinatos cometidos el año 2012, siete han sido de personas de alguna orientación sexual (…), como se ha mencionado anteriormente por la congresista Martha Chávez y otros más, que ya la Constitución prevé este caso de discriminación, pues ¿orientación sexual o identidad están incluidas también en el sexo, verdad?”, dijo Lay en una argumentación vergonzosa.

Ese día quedará en la memoria de varios congresistas comprometidos con la igualdad y con la esperanza de que algún día en el Perú la comunidad LGBTIQ pueda tener los mismos derechos que el resto de la población. Para el congresista Carlos Bruce ese día fue importante porque tomó la decisión de luchar por los derechos de la comunidad LGBT, parte de esta lucha fue su salida del clóset en 2014. En sus intervenciones se nota el coraje y la indignación producida por varios de los ‘argumentos’ dados en el pleno.

“Me sorprendió cuando hubo en el pleno la discusión de crímenes de odio. Fue la noche más decepcionante que pudo tener un pleno en el Congreso. Y es que se dijo barbaridad y media. Un pastor evangélico dijo que solo habían muerto siete personas homosexuales. Entonces, ¿cuántos muertos se justifican para dar una ley? Nadie ha muerto por razones religiosas y sin embargo eso sí está incluido en la Ley de Crímenes de Odio. Fue terrible. Esa noche tomé la decisión de meterme en este tema”, dijo Bruce a Sin Etiquetas. 

ESTE CONGRESO NO ME REPRESENTA

Con la Unión Civil para personas del mismo sexo, los peruanos que creen en la igualdad abrazamos nuevamente la esperanza. El proyecto regulaba la vida en pareja de las personas gays, lesbianas y bisexuales que no están protegidas bajo ninguna ley. El martes 10 de marzo, la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso debatió el Predictamen de esta ley y después de comparar a la población LGBTI con drogadictos se votó para que sea archivado.

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Entre los argumentos que se escucharon ese día se pedía defender la familia natural y respetar el orden que dios había dado, es decir hombre y mujer. Martha Chávez (congresista que propuso la alternativa de la Unión Solidaria) ni siquiera se presentó el día del debate. A la semana siguiente, la comisión tendría que haber debatido el proyecto de Chávez debido a que “era mucho más inclusivo que la propia Unión Civil”. Pero no lo hizo, no hubo quórum y ni siquiera ese proyecto ha podido ser aprobado.

VER: Perú: 6 razones contra la Unión Solidaria
DOSIS ALTA DE HOMOFOBIA

Para el legislador Sergio Tejada, este Congreso tiene una dosis muy alta de fobia contra la comunidad. En entrevista con Sin Etiquetas, Tejada sostuvo que en los debates de los distintos proyectos se ha visto un tipo de argumentación que muestra el odio hacia la comunidad LGBTIQ: “Una argumentación que se pretende jurídica defendía la figura de la Unión Solidaria señalando que la Constitución pone solo un tipo de familia y un discurso abiertamente homo lesbo transfóbico que negaba cualquier posibilidad a las personas homosexuales a poder acceder a un derecho. En estos discursos se esconde una homofobia bastante fuerte por una serie de prejuicios que lamentablemente muchos en el Congreso no han podido superar”.

También cree que, lamentablemente, este grupo de congresistas no sacará ninguna iniciativa a favor de la igualdad. “Creo que se tiene que renovar el Congreso para poder avanzar en el ejercicio de hecho. En este Parlamento hay congresistas con mentalidades muy cerradas, llevadas por el fanatismo religioso y con concepciones totalmente erradas sobre la orientación sexual y la identidad de género”, mencionó.

Sin Etiquetas también conversó con la parlamentaria Verónika Mendozaquien aseguró que este Congreso sin lugar a dudas ha tenido una homofobia implícita y en algunos casos ha sido explícita: “Lamentablemente algunos congresistas llegaron a adjetivar las relaciones del mismo sexo. El debate alrededor de estos dos temas (Unión Civil y crímenes de odio) ha estado cargado de temores, prejuicios y homofobia”.

Mendoza considera poco probable que se tipifique alguna normativa a favor de la comunidad LGBTIQ en este Congreso. “En su momento el Pleno no estuvo dispuesto si quiera a aprobar una Ley para penalizar los crímenes de odio cuando lo que estaba en juego era la integridad física de las personas LGBTI. Considerando además que desde el lado del Ejecutivo tampoco ha habido una política clara de impulsar este tema”, concluyó la congresista agregando que pese a todo si ha habido un cambio en gran parte de la sociedad respecto a la visión que se tiene de la comunidad.

Si bien la homofobia se encuentra en el Congreso, afortunadamente hay voces individuales que desde sus respectivos partidos políticos y escaños se encuentran comprometidas con la lucha por los derechos humanos.

Este Congreso ha tenido la oportunidad de hacer que la vida de los homosexuales, lesbianas, transexuales y bisexuales peruanos pueda estar protegida. También fue posible respaldar a las familias conformadas por parejas de gays y lesbianas con la Unión Civil, pero no lo hizo, y todo indica que no lo hará.

 Los peruanos que creen en la igualdad ya no solo esperan Unión Civil.  Las demandas se han ampliado en un solo frente: una ley de identidad de género, una ley que regule la vida en pareja de la comunidad LGBTI, y la inclusión de la orientación sexual e identidad de género en los tipos penales por crímenes de odio y discriminación. La agenda del siguiente Parlamento tiene un tremendo reto que esperamos que no evada.

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