Se llama Cristina Campos, tiene 47 años y es trans. En su DNI aparece su nuevo nombre y cambio de sexo, y es la primera precandidata a senadora provincial de Mendoza, Argentina, por el Frente para la Victoria, en la lista que lleva a Guillermo Carmona como candidato a gobernador.

Cristina, activa militante por los derechos humanos, es también presidenta de un emprendimiento textil relacionado con la comunidad: se trata de la primera cooperativa trans en Mendoza llamada Vientos de Cambio.

Ese proyecto fue creciendo y se transformó en un ícono en materia de diversidad e inclusión, ya que además de la cooperativa se creó un centro cultural que da la posibilidad a personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad de tomar clases de teatro, inglés, computación y murga, entre otras actividades culturales y capacitaciones, cuenta la agencia oficial Télam.

Durante más de diez años, ella sufrió discriminación. No encontraba oportunidades ni espacios para desarrollarse. “Creo que ser trans y luchadora me entrenó para ir al Senado”, dice Cristina.

“Militamos por la inclusión y la convivencia en la diversidad como parte de los derechos humanos”, sostiene, tras asegurar que tiene varios proyectos. De hecho, la cooperativa nació con la idea de apoyar a las chicas como ella para que abandonen la prostitución. Hoy brinda empleo a 16 mujeres transexuales.

“Siempre entendí que lo que nos tocó vivir tanto en dictadura con la represión, como en democracia, con los prejuicios y la discriminación, eran injusticias que algún día teníamos que cambiar“, reflexiona Cristina.

“Nuestra vida no fue fácil, yo trabajé mucho para sostener a mi familia, siempre hubo gente que nos discriminaba por ser distintas. Nunca renuncié a lo que soy y con el tiempo aprendí a sentirme orgullosa de ser una persona honesta y trabajadora”, dice y remarca que ser una mujer diferente no afecta a nadie: “Hoy tenemos leyes que nos reconocen derechos humanos básicos y fundamentales, pero más importante es el coraje y la fuerza de una Presidenta que todos los días demuestra con hechos que le importa su pueblo. Nuestra vida es mejor en democracia, con esta democracia real y profunda”.

Foto: Télam
Foto: Télam
CON AMOR Y SIN ODIO

“Los y las compañeras todos los días aprendemos que convivir y participar en democracia no es solo votar cada dos años. Es mucho más. Es militar activamente por las conquistas que nos hacen felices. Con amor y sin odio. Pero desde la Memoria y por la Verdad y la Justicia, para que no haya nunca más impunidad en nuestro país”, explica. 

La precandidata logró que le concedieran la patria potestad de dos sobrinos a quienes educó con todo el amor del mundo: “Me hice cargo de ellos por una situación económica, y durante muchos años, para poder tenerlos conmigo, dejé de lado mi condición. No me podía vestir de mujer porque me llevaban presa”, le cuenta a Página 12: “Luché mucho para lograr la tenencia de los chicos, y por una cuestión de responsabilidad dejé de lado mi elección; mientras ellos crecieron agaché la cabeza, me ponía la ropa que quería solamente cuando iba a bailar. El resto del tiempo me vestía de hombre; trabajaba en una fábrica de aceitunas donde sufrí mucho la discriminación, pero preferí esperar a que ellos fueran más grandes, hasta que salió la ley”. Leonardo y Flavia tienen 25 y 20 años, respectivamente. Son su orgullo y la hacen sentir una mujer hecha.

Entrevistada por diversos medios, Cristina menciona que entre sus proyectos está llevar adelante mejoras en la salud, educación, vivienda digna y trabajo digno “para toda la provincia”, “y sobre todo para las chicas trans, que están expuestas a una vida fea porque se tienen que dedicar a algo que no quieren para poder vivir”. 

A Página 12, Cristina le dice que quiere demostrar de todo lo que es capaz de hacer: “Podemos hacer estoy y mucho más, para que haya más inclusión, para ser más visibles, para que todos vean que una chica trans puede hacer mucho más que estar parada en una esquina prostituyéndose”.

Comments

comments

Dejar respuesta