Por Sebastián Iturrieta Veloso (*)

Foto: Pablo Poulain

En un país acostumbrado a la producción en serie y hasta donde las travestis y drag queens hacen fila para vestir los mismos atuendos, usar el mismo lenguaje de diva pinochetista ochentera –acomodándose a la lógica mercantil que lucra con nuestros derechos en el Chile neoliberal–, Hija de Perra fue un grano a punto de explotar en la nalga del conservadurismo gay nacional. Y explotó.

Nunca la prensa institucional le dedicó tantas letras como el día de su muerte. Hija de Perra partió un 25 de agosto de 2014, dejando con olor a orfandad a una escena artística under, nacida al alero de un pensamiento feminista crítico y descreído que floreció como la más virulenta de las enfermedades venéreas en la entrepierna de la izquierda chilena disidente.

Hija de Perra cultivó un perfil de dominatrix inspirado por el punk, la famosa drag queen Divine, las películas de John Waters, la movida española post Franco y el arte periférico nacional. Dedicó su vida a dinamitar el binarismo de género y llevar el arte de la performance al extremo, empujando los límites contra la falsa pared que sostiene al conservadurismo en Chile. Sus primeras actuaciones se remontan a un perdido club en el centro de Santiago hasta donde llegaba su prole fanática y bajo el ritmo del electropop entonaba las primeras canciones de su banda Indecencia Transgénica, conjunto que nunca terminó por grabar un disco y de la que hoy solo se puede disfrutar por YouTube o algún mp3 rebelde que se coló en webs de descarga. Cuestión que no hace más que enaltecer su leyenda.

En sus actuaciones, Perra era desmesurada, sucia y libertina, no faltaban los dildos multicolores que invocaban los placeres de la carne. Dejando en shock a más de algún recién llegado.

Sin embargo, no sería hasta el estreno de Empaná de Pino, cinta escrita y dirigida por Wincy Oyarce, donde Hija de Perra sería ampliamente reconocida. “El drama, la comedia y el gore se mezclan con el déja vu de otras obras que nos remiten a Pink Flamingos de Waters o Pepi, Luci y Bom de Almodóvar, diría la crítica. Empaná de Pino cuenta la historia de una mujer obsesionada con volver a la vida a su esposo muerto y mientras trata de producir el milagro, vende empanadas de carne hechas con restos humanos. En la cinta las travestis se muestran como un igual en un mundo adverso: juegan al fútbol, salen de fiesta y tienen romances a destajo. Un festín de sangre y lujuria que la llevó a presentarse en el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar y en Extrème Cinéma en Toulouse, Francia.

Sus pasos también fueron conocidos en citas como la Bienal de Arte y Sexo, el Festival del Video Arte Porno Dildo Rosa, el espectáculo cabaret Chiquitubum y el festival de rock femenino, FemFest, donde ofició de animadora.

Luego de eso vino su llegada a la academia, las aulas de la Universidad de Chile y otros centros del pensamiento nacional la recibieron con sigilo. No era fácil digerir que una subversiva travesti dictara cátedra sobre enfermedades de transmisión sexual, placer y autoconocimiento erótico, desde la vereda donde solo se reproducen los saberes establecidos. Su crítica al patriarcado, al machismo latinoamericano, su fervoroso apoyo a la despenalización del aborto y la crítica hacia la comunidad homosexual apegada a lo establecido, despertó inusuales apoyos en estudiantes que la veían como la encarnación de una contra cultura que hilvanaba historias urbanas y que pedía prestado voces y rostros, los mismos que hoy se contraen al no tener eco.

Hija de Perra fue una artista indefinible que supo desafiar los dogmas, que legó arte, música y espectáculo, pero por sobre todo, un pensamiento liberador a quien quisiera escucharla.

“La vida es algo muy placentero y en verdad hay que aprovecharla y dejar atrás todos esos límites ineptos que no nos dejan vivir en paz y que nos aportillan para estar en un constante sufrimiento. No hay para qué. No arrastres más ese tarro. Diviértete, pásalo bien, haz lo que quieras y sé grande”. Hija de Perra.

Pueden revisar sus clases de enfermedades venéreas aquí:

Y su hit Nalgas con olor a caca aquí:

 

*Periodista, feminista. Fumador de cannabis pero no vendedor de humo. Interesado en las nuevas tecnologías, la ecología militante, la cultura y la vida en los bordes. En la carretera con Thelma y Louis.

Comments

comments

Dejar respuesta