Por José Manuel Madrid (*)

En su afán por representar la vida, el arte ha develado todo lo que el ser humano ha querido ocultar, ha sabido contar cosas nunca antes dichas.

La literatura, el teatro, el cine y las artes en general siempre han asumido la riesgosa responsabilidad de cuestionar nuestro entorno, de mostrar la verdad incomoda, de subvertir ideas preconcebidas, muchas veces sin proponérselo. Infinidad de creadores han representado la vida confrontando a espectadores alarmados por la ficción pero minimizados por la realidad.

Una obra de teatro sobre los avatares de un transexual puede causar revuelo, una película sobre un niño que quiere tener su cabello liso puede ser satanizada, un libro que tiene como protagonista a dos hombres o dos mujeres enamoradas puede ser condenado al ostracismo sin la menor duda. ¿Acaso la realidad no es más dura que la ficción?

LIBROS PARA SER LIBRES

En 1906 se publicó por primera vez Imre: Una memoria íntima; libro de Edward Prime-Stevenson que narra la historia de dos hombres que se conocen de forma azarosa en un café de Budapest, Hungría.

A diferencia de muchas ficciones homosexuales que a futuro verían luz, esta historia está negada a finalizar en un suicidio, el destierro o la soledad. Fue apenas en 2014 cuando por primera vez fue publicada en español por la Editorial Dos Bigotes en España, causando impresión por un argumento que en 1906 no era uno más, cuando 10 años antes habían encarcelado a Oscar Wilde por ser homosexual; quien escribió durante su prisión uno de los textos más emblemáticos de la narrativa homosexual: De profundis, una extensa carta a su amante lord Alfred Douglas, donde Wilde se muestra reflexivo, irritante, pero esperanzador, exigiendo sus derechos, pidiendo ser respetado por quién era y por amar a quien amaba. Activismo puro en una Europa represora y castrante. Y si hablamos de activismo, Imre: una memoria íntima suma muchos puntos a favor. El escritor español Alberto Mira enmarca esta novela dentro del activismo gay  “pero un activismo radicalmente distinto al que conocemos: burgués e intelectual, basado en la retórica y las ideas más que en el enfrentamiento, el cambio legislativo y la lucha de calle”.IMRE

Y si de libros transgresores hablamos no podemos dejar atrás Los Deseos Afines, una recopilación de relatos africanos contra la homofobia. Los editores de este libro (Dos Bigotes nuevamente) señalaron en una entrevista para el diario El País de España lo siguiente: “Lo primero que nos puede enseñar es a vencer ciertos prejuicios o ideas preconcebidas que tenemos sobre África, un continente formado por más de medio centenar de países donde conviven mil millones de personas de etnias y culturas muy diversas. La lectura de Los deseos afines sirve, en primera instancia, para resquebrajar esa imagen uniforme que tenemos de África y para mostrarnos cómo se vive la sexualidad, el amor y el deseo más allá de las fronteras de Occidente”.

Es importante recordar las luchas que afrontan los movimientos LGBTI en países como Nigeria y Uganda, donde existe una peligrosa ola de homofobia que para muchos no es más que una cortina de humo para tapar problemas serios de esas naciones, pero eso no ha evitado las muertes de muchos ciudadanos homosexuales y la promulgación de leyes injustas en contra del colectivo gay. Hacer literatura de este tipo, con todos los riesgos que esto implica es un acto velado de valentía que no se puede pasar por alto.

LOS DESEOS AFINES

Uno de los grandes retos de las novelas que tienen como protagonistas personajes LGBTI es alejarse de los tópicos, darle visiones originales al tema, que no significa más que volver al origen, a la sutileza y rudeza de las relaciones humanas, cosa que ha venido aprendiendo el cine latinoamericano en los últimos años.

EL CINE DE AHORA

La pantalla grande le ha hecho más justicia a los personajes homosexuales a diferencia de la televisión, la cual en su masificación del mensaje ha hecho de la figura gay un chiste, una broma mal sana e injusta. Por ese lado tenemos mucho que criticarle a la televisión latinoamericana y a su infeliz pacateria, pero es precisamente el cine de este lado del mundo el que ha comenzado a evolucionar, un poco tarde, pues en otros países los avances son más notorios; sin embargo los meritos son destacables.

Son muchas las películas latinoamericanas que se han atrevido a tocar el tema, unas menos acertadas que otras por lo que la selección se debe hacer con detalle. Es inevitable no mencionar a Fresa y Chocolate (Cuba, Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío – 1993) David es un comunista convencido que estudia sociología en la Universidad de La Habana. Diego es un artista homosexual ahogado en la homofobia del régimen. A pesar de sus abismales diferencias, entre ambos surge una profunda amistad”, cita un blog especializado en películas LGBTI. Es una de esa historias que puede dar fe de que en las diferencias se puede conciliar, que el pensar distinto no nos convierte en contrarios, que son visiones que se complementan y que el amor está por encima de cualquier imposición política.

En Venezuela, por ejemplo, ha pasado algo excepcional con el séptimo arte en los últimos tres años, y es que muchos creadores se han dado la libertad de construir historias con personajes LGBTI alejados del cliché maniqueo. En 2014, la película Azul y no tan Rosa (Miguel Ferrari) se hizo acreedora del premio Goya a mejor película extranjera de habla hispana, contando la historia de un hombre homosexual que tiene que lidiar con la reciente muerte de su pareja y el regreso de su hijo, quién no veía hace muchos años. Resulta ser una hermosa anécdota sobre el amor y el poder de la familia para superar las adversidades. Y si, un hombre gay comprende el valor de la familia y la responsabilidad de tener una, así como pasa en la vida misma.

En esa misma línea pero con un mensaje más envuelto y menos servido aparece en la pantalla Pelo Malo (Mariana Rondón – 2013), el cual de forma unánime recibe la Concha de Oro en el prestigioso Festival de San Sebastián, España, pero que en su país de origen ha calado poco. Una película que habla de las diferencias, de un niño que quiere verse bello y cree que para lograrlo debe llevar su pelo liso. La madre, el reflejo de la sociedad venezolana, lo cercena, lo aniquila, lo amedrenta hasta lograr su objetivo y acabar con sus miedos de tener un hijo gay.

Liz en Septiembre (2014) fue la apuesta de otro creador venezolano, esta vez de Fina Torres, en un film donde la estética tiene un peso fundamental. Es una historia de amor entre dos mujeres que abre el abanico en la temática gay al mostrar una relación lésbica. Por si fuera poco, se espera el estreno de Tamara, película que dirige Elia Schneider sobre la vida de Tamara Adrián, reconocida abogada transexual venezolana y a su vez una de las activistas por los derechos LGBTI más importantes del continente.

TRAILER LIZ EN SEPTIEMBRE:

¿ES UNA MODA HABLAR DE LA DIVERSIDAD SEXUAL EN EL CINE VENEZOLANO? 

Al respecto Scheneider reflexiona: “No creo que el tema de la diversidad sexual sea una moda en el cine, creo que se debe a una toma de conciencia o una reflexión más seria, que podemos tener mayor influencia sobre nuestro comportamiento social y entender que no solo se trata de teorizar sobre lo correcto o incorrecto sino actuar en consecuencia”

Hablar de la homosexualidad y la transexualidad en uno de los países más violentos del continente no es cualquier cosa. Sin darse cuenta han puesto al público en la piel de los señalados, de los discriminados, de los asesinados, de los que no tienen justicia.

UN TEATRO MULTICOLOR

El teatro por su lado se ha puesto las botas hace mucho tiempo y con propuestas más innovadoras, aunque siguen existiendo quienes en su falta de compromiso político y social hacen burla de la homosexualidad. Es muy fácil aferrarse al prejuicio generalizado para llenar las salas.

En Colombia se gesta uno de los festivales de teatro pro LGBTI más importantes del continente organizado por el grupo de Teatro La Barraca: el Festival Internacional de Teatro Rosa. A pesar de ser un espectáculo joven, con apenas tres años sobre las tablas, es una opción que viene a brindar espacios a obras que en otros festivales tradicionalmente son discriminadas, y que además tiene como invitados a otros grupos latinoamericanos que abordan el mismo tema. En 2014 Venezuela siguió esta idea, aunque con poca difusión tuvo gran asistencia de un público diverso.

Festival Rosa

NO SOY TU CHISTE

no soy tu chiste derecho a lastimar

Así reza la campaña del joven venezolano Daniel Arzola, quien a través de ingeniosas ilustraciones plantea la sensibilización del colectivo LGBTI. Su campaña se ha difundido por el mundo con una velocidad que abruma, pues fue apenas en 2013 cuando publicó la primera ilustración en su perfil de Facebook y desde ese momento sus imágenes se han viralizado en más de 30 países y está disponible en tres idiomas. “La filosofía de la campaña es el respeto por las diferencias; indistintamente de géneros, fenotipos o sexualidad. La base para una sociedad civilizada es el respeto”, afirmó Arzola en una entrevista para el diario El Nacional. “Rompo con frases que se utilizaban en el pasado que dicen que todos somos iguales. Pienso que todos somos distintos y tenemos derecho a ser tratados como iguales”.

Ver Daniel Arzola: “Si alguien te está lastimando entiende que vas a poder con eso”
¿ARTIVISMO?

El término es de nueva data, apenas lleva algunos años utilizándose entre los creadores artísticos. El artivista, quien combina el arte y el activismo, trata de marcar un compromiso político a través del arte, pero no son precisamente trabajos con tendencias políticas. Hay una gran diferencia:

Sensibilizar. El artivismo se vale del arte como un método de acción no violenta para cuestionar el entorno, más que imponer convicciones, las expone, genera o no empatía con el espectador o lector . “Puedes discutir contra el arte, pero no puedes ganar la discusión, tus palabras se irán y el arte seguirá ahí”, afirma Arzola en una entrevista ofrecida a Sin Etiquetas en diciembre de 2014. Y remata su idea diciendo: “Muchos sistemas totalitarios han buscado censurar el arte, porque este siembra una idea, y las ideas son la semilla de una nueva realidad”

La censura ha sido uno de los mayores enemigos del arte a lo largo de la historia. Cuando algo resulta incomodo es silenciado, apresado, satanizado, pero la velocidad con la que corre el último siglo ha hecho que las nuevas generaciones de creadores sean mucho mas conscientes del poder de sus palabras y de sus actos. El proceso político, económico y cultural que atraviesa nuestro continente ha despertado una ola de ideas transgresoras comprometidas con el cambio, que apuestan por derribar los modelos tradicionales que solo cercenan, limitan y disminuyen a los seres humanos. El arte sobrevivirá por encima de cualquier circunstancia, pues se crece en los momentos difíciles. El arte siempre le dará voz a quienes quieren contarnos algo, a quienes apuestan por una sociedad más justa y a quienes intentan callar.

(*) Venezolano , 24 años. Publicista. Soy colaborador en www.caracasdosmascaras.com Escribo teatro. También me he atrevido a actuar y dirigir. Cuando la realidad me sobrepasa hago catarsis en mi blog personal www.letrasparaserlibre.wordpress.com

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