La hora de las personas trans

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Nunca antes las mujeres y hombres trans alcanzaron tanta visibilidad como hoy. Pero estamos frente a buenas y malas noticias. Por un lado, suicidios que son visibilizados y viralizados; y por otro, declaraciones públicas que te hacen recordar que la vida no es lo que llevabas entre las piernas sino lo que representas como persona.

Un titular de CNN es revelador en ese sentido: “Este es el momento de los transgénero en Estados Unidos”. Pero no solo en Estados Unidos. La fuerza trans gana terreno en el mundo. Por ejemplo, en muchos países, las organizaciones de trans tienen más voz que las lesbianas. Quizás no superen a los gays, sin embargo, han logrado posicionarse. En El Salvador, por ejemplo, las y los trans dan pelea. De las lesbianas se sabe poco. En Perú hay, en mi opinión, un equilibrio de voces gracias a las aguerridas voces lesbianas. Esto no significa que los trans no tengan presencia. Un gran ejemplo es la Sociedad Transgénero FTM Perú. En Perú, como en otros países, son la población más vulnerable y eso está muy claro. En Brasil, los asesinatos y ataques son alarmantes, al igual que la impunidad.

MÁS QUE VISIBILIDAD

Que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, haya condenado la persecución de la población LGBT y que no haya dudado en citar a las y los transgénero habla de esta etapa de cambios que personalidades como Laverne Cox –mucho más que la estrella de Orange is The New Black–lideran de manera positiva. En la reciente gala de Time, una de las revistas más influyentes de Time, la activista dijo que si bien 2014 fue decisivo para la visibilidad persisten las tasas récord de desempleo, los homicidios y la discriminación. “Así que necesitamos más de lo que está pasando en los medios en términos de visibilidad para afectar las políticas y cómo tratamos a la gente transgénero”, dijo.

Días después, el fenómeno Bruce Jenner. Y usamos la palabra fenómeno porque resulta poco frecuente que organizaciones como Poynter –preocupada por las buenas prácticas periodísticas en el mundo–se haya ocupado de instruir a los periodistas y medios sobre la mejor forma de informar sobre la revelación de Jenner. 

“Estamos en un punto de inflexión social en cuanto a los asuntos de los transgénero”, sostiene Riki Wilchins, exactivista por los derechos de los transgénero y autora de tres libros sobre la teoría Queer: “Los derechos civiles de las minorías se dan por rachas. En este momento está creciendo”, le dijo a la CNN.

Pero la discriminación persiste. Una encuesta de 2014 reveló que el 59% de los estadounidenses cree que los estudiantes transgénero deberían usar el baño que corresponde a su sexo de nacimiento. Se trata de una postura absurda que la misma Cox ha condenado.

El secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder aseguró que las personas transgénero recibirían protección federal ante la discriminación de acuerdo con el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964. Y no es para menos: En 2014 murieron en Estados Unidos al menos 13 mujeres trans en Estados Unidos. En lo que va de 2015, han matado a 7. Y la mayoría de víctimas es negra o latina. Una doble discriminación aterradora.

“Definitivamente estamos en un momento crítico para el movimiento trans. A lo largo del año anterior hemos visto un aumento en la visibilidad que habría sido inimaginable hace apenas unos años”, opina Kris Hayashi, director ejecutivo del Centro de Derecho para los Transgénero. Pero como dice Cox se necesita más que visibilidad. La discriminación transfóbica empuja a hombres y mujeres trans a la muerte. La transfobia es un tipo de violencia que no debemos ignorar.

El panorama en la región es preocupante, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CiDH).  La gran mayoría de los asesinatos entre enero de 2013 y marzo de 2014 fueron de hombres gay y mujeres trans o de personas percibidas como tales.

La CIDH observa en su informe que las mujeres trans y las personas trans con expresión femenina tenderían más a ser asesinadas con armas de fuego, y sus cadáveres hallados en la calle o en lugares públicos, y a veces vinculados a situaciones de trabajo sexual. El 80% de mujeres trans asesinadas tenía menos de 35 años. En toda América, al menos, 283 personas trans fueron ultimadas. La cifra podría ser más alta si se considera que ante los órganos de justicia las víctimas pueden ingresar simplemente como hombres o mujeres. La tasa de heridos debe ser igualmente alarmante, pero no se conoce.

Se necesitan voces como Cox, organizaciones articuladas y activas, y liderazgos LGBT que no olviden la necesidad de proteger a las personas trans. ¿Es esta la hora de las personas trans? Sí, pero no debemos dejarla pasar por agua tibia. En cada uno de nuestros países se requieren leyes de protección y campañas de sensibilización con la sociedad que todavía los mira con indiferencia, asco y hasta temor.

 

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