Entrevistamos a Pilar Fachin a fines de octubre. El miedo a denunciar y exponer su historia hizo que este relato se mantenga guardado. Ahora que el proceso se encuentra en la etapa de juicio oral, publicamos los detalles del infame caso de esta peruana que fue salvajemente atacada. Promsex está a cargo de su defensa y espera una pena drástica.

Por Esther Vargas  / Fotos: Melissa Merino

I

Lima puede ser la ciudad más acogedora de América Latina. O la más excluyente y cruel. Vamos, que la suerte te acompañe, Pilar Fachin. Lima no te pertenece, pero estás aquí, recorriendo sus calles bulliciosas y caóticas, iluminadas de neón, donde la gente se empuja, y la más educada ni siquiera te mira. Nadie sabe el terror que te embarga. Nadie sabe que en esa esquina de La Marina y Universitaria, uno de los cruces más inciertos de la ciudad, te sientes una completa extraña. Yurimaguas, tu tierra, tu pesadilla, tu infierno, está lejos y cerca, la selva siempre parece lejos, y sin embargo durmiendo en el bus ni cuenta te das del tiempo. A Pilar Fachin, hoy Lima le parece hasta bonita. Sonríes. Crees que los extraños buscan tu cicatriz, las cicatrices que marcaron tu rostro, te cubres un poco, y al mismo tiempo tratas de pensar que no se nota. El taxi se detiene. Vas a tu refugio, donde pasas los días mirando televisión, aguardando una nueva operación. Más tarde llegarán tu mujer y tu hijo, te abrazarán. El infierno está a 1544 Km de Lima, a 1,219 minutos o algo más, según las condiciones de la carretera. Los días transcurren sin novedad hasta que llama tu abogada. El pequeño celular suena y tú no sabes si esperar buenas o malas noticias. Te pones tensa, como en este instante en el que abordas el taxi y piensas que Lima es muy grande. Es octubre, el mes casi va a terminar.

II

Fue el 28 de febrero de 2014. Una noche apacible como pueden ser las calurosas noches en la selva peruana. Nadie termina el día pensando que le espera la muerte, como dicen los reporteros de televisión con el cliché de “no imaginaba lo peor”. A Pilar, la muerte la aguardaba con un machete de 73 centímetros. “Mamá, tienes que vivir para criarme”, gritó su hijo de 12 años. Esa fue la última frase que escuchó entre los gritos de auxilio de Yorgui Vásquez, su pareja.

Al despertar, en un hospital de Lima, la frase retumbaba en sus oídos. Pilar estaba viva, pero partida en dos, y sin fuerzas para preguntar por su niño. Sin voz. Sin esperanzas. Llena de terror. “Yo solo quería salir de allí, ver a mi mujer y a mi hijo”, lo cuenta ahora, en un departamento de un barrio que no conoce hasta donde llegamos para conversar tranquilas. El ataque le dejó 65 puntos en la cara y unos 20 en la cabeza. Sentada frente a la fotógrafa, Pilar mira el lente con miedo.

PIlar fue atacada a machetazos por el hermano de Yorgui. Los esfuerzos de su compañera desde hace casi 13 años y de su hijo no fueron suficientes. En declaraciones a la prensa local, Yorgui contó que su hermano no aceptaba la relación, que esa noche fatal ella también fue amenazada, que pensó por un momento que el niño sería agredido también, que el amor de su vida estaba en el suelo, como muerta. Gritos. Golpes. Pilar escuchó: “Hoy van a salir muertas de aquí”. En el charco de sangre, desde donde intentaba levantarse, esta mujer de 28 años, se dejó vencer y cerró los ojos. Ya no podía más. “Las fuerzas se me fueron, ya no los veía, ya no veía nada. La voz de mi hijito, solo eso escuchaba”. Francisco Saldaña, un tipo de 20 años, fue su verdugo. Las dos mujeres, Pilar y Yorgui creen que Francisco no las quería, que las rechazaba, que un profundo odio no expresado hasta ese instante no lo dejaba en paz. Alguna vez, la pareja de Francisco -una adolescente que no llega a los 15- le pidió temerosa que no molestara a las muchachas. La homofobia silenciosa puede ser la peor. Explota de manera fatal.

 

Mayo, 2015. PRUEBAS CONTUNDENTES

Brenda Álvarez, de Promsex, es la actual abogada de Pilar. “En este momento el proceso se encuentra en la etapa de juicio oral a cargo del 4to Juzgado Colegiado de Tarapoto, en esta etapa se determinará la responsabilidad del acusado y se le asignará una pena por el delito cometido. Cabe mencionar que la fiscal a cargo de la investigación en su acusación solicitó 15 años de pena privativa de libertad para el acusado. En el proceso tenemos pruebas contundentes  sobre la crueldad con la que fue agredida Pilar por el hecho de ser lesbiana”

Foto: Melissa Merino
Foto: Melissa Merino

III

El Barrio La Florida, en Yurimaguas, es tranquilo. Pilar y Yorgui vivían felices, entre los problemas cotidianos que afectan a las parejas. No eran miradas como ‘raras’ y no recibían insultos. Las aceptaban, y la familia había aprendido a entender que ellas solo se querían, que tenían un hogar, que querían progresar.

Pilar trabajaba manejando un mototaxi, estos pequeños vehículos populares que se encuentran en casi todos los rincones de Perú. Dice que le iba bien, y que gracias a las carreras lograba mantener con medianas comodidades a su familia. Eran tan queridas Pilar y Yorgui que sus amigos y vecinos del barrio intentaron auxiliarlas, y dieron testimonio de lo ocurrido. “Ayúdenlas”, apareció diciendo una mujer de la zona en la televisión.

“Ya lo perdí todo, dejé mis cositas allá y no pienso volver, pero no importa. Yo solo quiero estar bien y trabajar como antes, aunque sea en Lima, pero parece que por ahora no podré. El médico cree que serán dos años o más”, cuenta, mientras se toma con las manos la cabeza. El dolor punzante va y viene. No debe estresarse. Los recuerdos la estresan, y sin embargo sabe que no podrá borrarlos. La habitarán por siempre.

Despertar en Lima, saber que su recuperación estaba en marcha, no fue sencillo. Los médicos la trataron muy bien y las autoridades tomaron el caso sin reservas. La abogada Ysabel Marín, de Promsex, se hizo cargo de su defensa. En Medicina Legal –donde se corroboran los ataques–, Pilar tuvo la mala suerte de encontrarse con un personaje que le dijo marimacha, que le preguntó cuántas veces le había metido el dedo a las niñas, que quería saber cómo tenía sexo con su pareja, que indagó hasta el cansancio para saber cómo le hacía el amor a las mujeres. “¿Cómo lo haces si tú no tienes pene?”, insistió el hombre. Pilar se sintió devastada, indignada. Lo peor fue cuando le remarcó que por ser marimacha su hijo seguro sería maricón. Luego aseveró que las marimachas gustaban de la vida fácil, y que seguro fumaba, tomaba, se drogaba y robaba. “La respuesta está en tu cara”, dijo el sujeto. La abogada se quejó, pero el asunto fue archivado.

Mayo, 2015. UN CRIMEN DE ODIO.

¿Qué representa lo ocurrido con Pilar? ¿Será posible que se haga real justicia? Brenda Álvarez me responde: 

–El intento de asesinato de Pilar es un crimen de odio, es una muestra más de que nuestra sociedad es extremadamente homofóbica e injusta y  el Estado no puede seguir manteniéndose al margen como mero observador. Este tipo de crímenes afectan no tan solo a Pilar o a las víctimas, nos afecta a la sociedad en conjunto. Al ser este uno de los pocos casos judicializados se constituye en una oportunidad para que el sistema de justicia pueda sancionar como es debido a este agresor y con ello dar un mensaje a la sociedad de que los crímenes de odio por homofobia no quedarán impunes y que no se permitirá que los delitos motivados por discriminación sigan ocurriendo en nuestro país 

La abogada precisa que ya ha pasado la etapa de investigación y ahora todas las pruebas recabadas están siendo analizadas por los jueces a cargo del juicio para que posteriormente se emitan sentencia. 

Sobre las autoridades, Álvarez considera importante mencionar que la Comisión Nacional contra la Discriminación (CONACOD) presentó un Amicus Curie ante el juzgado de investigación preparatoria: “En este Amicus, la CONACOD recomienda a los jueces que se aplique el agravante punitivo por discriminación por orientación sexual para la determinación de la pena contenido en el literal d, numeral 2 del Artículo 46 del Código Penal”. 

 

IV

Pilar recibe tratamiento psicológico. Ella dice que está cansada de hablar de su historia, pero piensa que su testimonio puede ayudar. “No confíes en nadie, no confíes ni en tu propia familia”, eso le diría Pilar a cualquier chica que se siente amenazada. La palabra homofobia la conoció después del ataque. Hasta antes de encontrarse frente a frente con Francisco, ella no sabía nada de homofobia: “Aquí mi abogada me habló de eso. Yo no sabía nada. En Yurimaguas, cada uno hace su vida, no se va juzgando”. Pilar está agradecida con Promsex, organización que la apoyó desde el inicio. Su abogada Ysabel Marín (la primera que tomó el caso) ha sido como sus ojos para este mundo raro que le ha tocado enfrentar.

“Desde que nací me sentí lesbiana. Yo nací así. A los 15 conocí a Yorgui, pero poco antes tuve una relación con un varón y así nació mi niño, lo mejor que me ha pasado en la vida. Yorgui es como su mamá. Mi hijo dice que tiene dos mamás, lo dice en la escuela, no se avergüenza para nada y siempre me dice que la cuide mucho”, relata Pilar, más relajada. Y se sobresalta otra vez al recordar a su madre, lo que su madre pensó al verla casi muerta, al ver las noticias.

“A veces he pensado en regresar a mi tierra. Sin embargo, no es posible. La familia de mi pareja ya no me quiere, en verdad, no la perdona por haber denunciado al hermano. Pero Yorgui lo decidió así y no dudó un instante. Seguro que ya llegará un momento de conversar”, relata.

Mayo, 2015. UNA PENA DRÁSTICA

¿Qué pena le corresponde al atacante de Pilar? La abogada Brenda Álvarez opina “que si bien la fiscal en su acusación solicitó 15 años de pena privativa de libertad para el acusado no incorporó como criterio para la determinación de la pena el agravante que debería aplicarse en los casos cuando el delito ha sido motivado por discriminación, en este caso por la orientación sexual de Pilar. Es por ello que desde PROMSEX consideramos que los Jueces del 4To Juzgado Colegiado de Tarapoto deben considerar el agravante e incrementar la pena propuesta por la Fiscalía”  

No queremos que ocurran más casos como el de Pilar Fachin. Quienes la conocen, quienes han compartido unas horas con ella o quienes han visto su caso por la televisión, saben bien el dolor que la atraviesa y que trata de no mostrar. ¿Cómo hacemos para que no haya más víctimas como Pilar? La abogada de Promsex sostiene “que esta es una tarea que nos corresponde a todos y todas, sin embargo, el principal obligado es el Estado. El Estado debe desplegar todos sus esfuerzos para garantizar el derecho a la igualdad y no discriminación y el derecho a la vida de todas las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans”.

Para Álvarez, eso empieza por garantizar la igualdad a través de políticas públicas de prevención de la discriminación: “Hasta ahora no tenemos una política nacional contra la discriminación a pesar de que somos una sociedad altamente discriminadora, asimismo el Estado debe generar todo el marco legal para reconocer la igualdad de derechos hacia las parejas homosexuales y reconocer también el derecho a la identidad para las personas trans. 

V

Pilar mira su rostro en el espejo. Otras operaciones vendrán. Pide ver las fotos y repite suavecito: “Se notan las marcas”. Su mirada cambia, es como si la tristeza la silenciara ahora. Me mira cómo preguntándome el por qué, y yo no tengo repuestas. Luego hablamos otra vez de su hijo. Y se llena de ternura. “A las dos nos dice mamá, pero una vez comentó que si yo me iba con otra mujer, él se quedaba con Yorgui. Yo le dije: hijito, nunca nos vamos a separar los tres’”. Es su hijo el que ahora le dice que será fuerte y grande para defenderlas, que eso no pasará, que él las cuidará. Pilar, que siempre parece un roble, se quiebra, y sonríe para no llorar. Se toma la cabeza con las manos.

 

 

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