Suicidios LGBT en Perú: Ellos no tenían que morir

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“Odio a mi padre, por él me estoy matando. Gracias”. Estas fueron las palabras que escribió C.A.R. Tenía 12 años. Su padre le rapó el cabello porque estaba harto de escuchar que el niño era gay. No toleraba, según la prensa local, sus amaneramientos, las malas compañías.

Nadie lo entendió. Nadie lo escuchó. Sus vecinos del Pasaje Cuba, en el asentamiento humano Alejandro Toledo (en la zona pobre de la ciudad de Iquitos, en la selva peruana), lo recuerdan como tímido, pero con un brillo de alegría y entusiasmo que se reflejaba en sus ojos. En la escuela, C.A.R sufrió bullying.

El 3 de febrero se quedó solo en su casa. Y ya estaba harto de escuchar palabras como ‘maricón’ y rosquete’. Se ató el cuello con una pretina con la que sujetaban su hamaca. Su madre y su primo llegaron a encontrarlo con vida, pero en el mototaxi C.A.R ya había dejado de respirar.

C.A.R. no es una cifra más. Es una historia trágica que debería llamar la atención de las autoridades. De acuerdo con el Informe Anual sobre Derechos Humanos de Personas Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales en el Perú ( 2014-2015) –elaborado por Promsex y la Red Peruana TLGB–, otras tres personas se quitaron la vida entre abril de 2014 y marzo de 205. Para algunos, el número puede ser insignificante, pero permite mostrar lo que viven muchos menores y jóvenes en el Perú.

“Ayudan a graficar la situación de opresión en que viven las personas LGBTI dentro de su entorno social, incluidos sus vínculos amorosos y sus familias. Estas últimas, espacios supuestamente de protección y cuidado donde las personas van creciendo y aprendiendo a ser ciudadanas y ciudadanos”, indica el informe.

CUANDO LA VIDA PESA

Los otros casos reportados no son menos trágicos. En Belén, Loreto, un chico de 17 años peleó con su pareja y se colgó de una viga en su habitación. En Villa El Salvador, Lima, un joven de 18 años se ahorcó con una correa debido a que sus ‘amigos’ lo maltrataban sin piedad.  Daniela Carrión, de 25 años, estaba deprimida. Esta mujer trans regresó de una fiesta y se ahorcó en su casa.Suicidios perú

Es valido preguntarse si estas muertes pudieron evitarse. El informe plantea dos interrogantes:

  • ¿Cuán responsable es la sociedad y el Estado peruanos de estos suicidios?
  • ¿Qué medidas está tomando el Estado para cambiar los patrones culturales transfóbicos, homofóbicos y lesbofóbicos, así como los discriminatorios en general?

Mientras la indiferencia estatal permanezca y se siga considerando en las políticas públicas solo a las personas heterosexuales, muchos niños como C.A.R y muchos chicas como Daniela Carrión recurrirán a la muerte como escape. No ver esta realidad convierte a las autoridades y a la sociedad en cómplices.

 

 

Revisa el informe completo aquí

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