Rossy y Weii: La fascinación por estar juntas

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Por Rossybell Tobón (*)

Llego el 22 de marzo, estaba feliz. En mi trabajo habíamos quedado en transmitir el clásico Madrid – Barcelona en un club del pueblo. Como fiel fanática del Real Madrid, me había puesto mi camiseta en apoyo a mi club, me di una ducha, apuré a mi hermano para irnos en busca de mi amigo y jefe Johm, y así cumplir con lo que queríamos ambos.

Pasadas unas horas, llegamos al establecimiento con gente aficionada a ambos clubes, aunque creo que había muchos más del Barcelona y en un momento fugaz maquiné que si perdíamos el bullicio sería una locura por parte de los barcelonistas, mientras que los madridistas salíamos del establecimiento con las tablas por la cabeza.

Pero eso no me importaba mucho la verdad, ya el Madrid había ganado 3 goles por 1 en la ida de la liga y me sentía satisfecha, aunque intuí que la lesión que sufrió James partidos antes del súper clásico, haría sentir su falta en el campo de juego, y Luka Modric estaba dispuesto para acompañar a Toni Kroos y eso me llenaba de expectativas.

La gente se estaba desesperando, habíamos quedado con Simón, el dueño de la tasca, tener la señal internacional,  pero no estaba lista lo cual me molestó y a Johm igual. Hace un par de semanas ya habíamos anunciado por la estación de radio que el partido se llevaría por allí, y su irresponsabilidad realmente nos hizo irritar, así que decidimos irnos a la cabina y ver el juego desde allí.

Al llegar, estaba Víctor, el operador, sentado en los controles. Ya se veían algunas imágenes de los equipos calentando y presentando sus estrategias de juego, las alineaciones, disputas entre si Cristiano o Messi son los mejores del mundo, los partidos ganados y perdidos entre cada uno, y pues digan lo que digan, Messi es bueno, pero el mejor es Cristiano Ronaldo.

Ese portugués se las trae. Para mí, es el mejor futbolista que hay sobre la tierra, respetando la trayectoria de Pelé y Maradona. Como buena periodista, analizamos el partido Johm y yo al aire, y la vena fanática brotó en mí, defendiendo a capa y espada a mi club, al igual que lo hacia mi compañero y amigo. Pero era una discusión sana por demás.

Realmente estábamos nerviosos, el partido prometía demasiado. Sonó el pitazo inicial, y fue como transportarme a otra parte. Me estaba comiendo el TV. Es exagerado, pero de verdad soy demasiado fanática, es una locura, soy de las que se pone de mal humor y grita obscenidades a los jugadores, como si pudieran escucharme. Es ridículo, pero no lo puedo evitar.

Pasaban los minutos y nada de goles, hasta que Cristiano pegó en el palo un disparo que hubiese sido mi minuto más feliz en la vida. Con un poco más de suerte, hubiese entrado, pero no fue así, llevé las manos a mi cabeza y a mi corazón para entrar un poco en calma. Me estaba volviendo literalmente “loca” y desquiciada.

Para mi desgracia el francés Mattiew cabeceó y dejó a mi Iker Casillas tendido en el césped, su balón había perforado la meta de mi portero estrella, dándole un gol al Barcelona. No maldije más, por pena a los presentes en la cabina de la radio, odié a ese hombre, estábamos perdiendo el súper clásico y la punta de la liga, era fin de mi mundo.

Minutos y minutos, hasta que Cristiano empató ael partido con una súper jugada que humilló  a Claudio Bravo. Volvió el alma a mi cuerpo, se empataba todo de nuevo, era la esperanza para el Real, para los fanáticos, para mí misma. En esos momentos, estaba conversando con mi novia Weii por mensajes de texto, realmente sentía unas ganas enormes de que estuviera conmigo.

Y aunque ella es barcelonista, no me importa. Obvie ese pequeño detalle en nuestra relación. Lo que hace el amor sinceramente. Durante el medio tiempo me llega un nuevo mensaje de ella que decía:

–“Amor, ¿dónde estás?”

–En la emisora, ¿por qué cariño?

–Estuve buscándote en la disco pero no te vi.

Como mi atención realmente era poca por el furor del juego, le dije:

–El partido va 1 a 1, estoy emocionada. Y ella me teclea:

–¿Puedo ir a la emisora?–pero mi distracción era tal, que le conteste:

–¿Qué haces amor, dónde estás tú?

-En Machique–, dijo. Me sorprendí tanto que tomé mi teléfono y la llamé. Ella contestó con picardía:

-Hola mi … –pero la corté de una vez y exclamé:

–¿De verdad estas aquí?

–Claro que si mi amor, vine a verte. Al decirme eso, me entro un nervio gigante al cuerpo. Mi amiga Vivi, también me había preguntado con anterioridad donde estaba, pero no le había prestado atención, ella me había escrito:

–Mi amor, estoy ocupada, pero ¿puedo enviarte el regalo a la disco con Karina?. Y en mi inocencia, le dije claro que sí mi amor. Aquí la espero. Y al estar al teléfono con Weii, até todos los cabos, después de mil horas después. Como diría mi buen amigo Jesús, son una retardada en acción.

Mi amor seguía al teléfono y dijo:

–¿Preciosa estas ahí?

Y yo: –Claro que estoy aquí, ¿por qué no me habías dicho que venias?

–Era una sorpresa mi amor

–Y vaya que me sorprendiste. ¿Dónde estás?

–En el hotel con Karina

–Vente a la emisora cariño

–¿Estás segura? ¿Y el asunto de las visitas allá?

-Ven, aquí hay mucha gente

–Está bien amor, ya nos vamos para allá

El Madrid estaba avasallando al Barcelona en la primera mitad, jure que ganaríamos. Y que Weii llegara a sorprenderme, era la elite, todo estaba servido para mi felicidad. Ella, el clásico, la transmisión, los comentarios, la locura que se vivía en la cabina con los familiares de Johm, y hasta un soldado que pregunto en nuestra puerta si podía ver el juego con nosotros.

En la pausa del primer tiempo, me dedique a mirar por el ventanal de la emisora, esperando a Weii y a Karina llegar, estaba nerviosa, no sé por qué ella me pone así, desde el primer día que la conocí, me provoca un calor descomunal, me tiemblan las manos, tanto, que no las puedo controlar, la mente me vuela, me desconecta de la realidad saber que la tendré cerquita de mi piel.

Unos minutos más tarde, ahí estaba, parada frente a la plaza, a mi espera. Bella, hermosa como de costumbre, con su camiseta de las Águilas del Zulia, sus jeans, sus lentes y sus gomas. Al verla, salí corriendo hacia ella, atravesé la calle y le proporcione el abrazo más enorme que había dado en años, deseaba verla y la extrañaba un montón, y ahí estaba, dándome el mejor regalo, ella misma.

No lo pude evitar, quise darle un beso en medio de la calle, Karina nos observaba de reojo, como que pensando que estoy loca por haberle querido dar un beso en media calle y estando en Machiques, que mucha gente conoce a mis padres y podrían decirles, pero no pensé en nada, solo quería sentir sus labios en los míos, así que me lance sobre ella.

Por cuidarme, quiso evadirme, la entiendo, ya había tenido muchos problemas antes por nuestra relación, con mi madre, comentarios de familiares, y pues, ella solo me quería proteger. Luego de abrazarla, le dije:

-Por qué me haces esto? Por qué no me avisaste amor?

-Si te avisaba, no era sorpresa

-Lo sé, lo sé, solo que me gusta recibirte cuando vienes

-Pues, en estos días me dijiste por mensajes que te encantaría ver el partido conmigo, y aquí estoy mi amor.

-Gracias por venir mi vida, de verdad, y ahora vengan, pasen a la emisora que ya está por empezar el segundo tiempo del partido.

-Tú y tu futbol amor, estabas tan concentrada que ni le prestaste atención a los mensajes donde te decía que estaba aquí.

-Lo siento amor, sabes que cuando veo futbol y al Madrid, se me olvida todo.

-Yo se eso, y me encanta verte así, disfrutando de algo que te gusta

-Sé que te gusta, pero sabes qué?

-Qué?

-Ganara el Madrid, le dije riendo

-Ya lo veremos mi vida, me contesto guiñándome un ojo.

Luego de entrar, la invité a sentarse a mi lado, pero vio a tanta gente, que decidió quedarse en segundo plano con Karina. Yo tomé mi asiento justo en frente de la tv, esperando el segundo tiempo del partido. Futbol, futbol y más futbol y el partido seguía empatado, hasta que se me acabo la alegría, Luis Suarez, apareció y dejo abatido a Iker, anotando el segundo gol que les dio la victoria a los blaugranas.

Me enfurecí hasta más no poder, pero cuando mire a mi costado izquierdo, y vi a Weii parada ante mis ojos, se me olvido el mundo. Cuando termino el partido, me le acerque, la bese, la abrace y le pregunte que quería hacer, y decidimos ir al hotel a que se refrescara y compartir parte del tiempo que nos merecíamos compartir, luego de tantos días sin vernos.

Una relación a distancia no es fácil, se necesita mucha confianza y estabilidad emocional, respeto y disposición para que funcione, y lo estábamos logrando hasta el momento. Llame a Ricardo, mi hermano, para que nos dejara en el hotel, realmente el vocablo “hotel”me llenó la cabeza en un instante. Eso significaba que estaríamos solas, solitas, para pasar el tiempo como quisiéramos, hasta ir a ver a Vivi, Karina y Jesús.

LOCA POR ELLA

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Al llegar, pasamos por la recepción, para ir por la llave de la habitación, pero la persona encargada no aparecía, mala atención tercermundista, estamos condenados a la esclavitud de la poca cultura y responsabilidad, pero no quería desviar mi mente, me decidí por mirarla, mientras ella buscaba al chico de la recepción, hasta que apareció y nos entregó la llave de su habitación.

Mientras subíamos las escaleras, el corazón se me aceleró a más de mil por hora, estaba loca por estar a solas con ella, sentía de todo en mi cuerpo, amor, desesperación, ganas, deseo, pasión, excitación, todo eso provocado por mi flaca alta de ojos verdes. Esos ojos que me roban el alma y la tranquilidad, y aunque muchas veces ella me hace perder la paciencia por sus bestialidades, ella misma hace que se me olvide todo.

Al entrar a la habitación ella me dice:

-Llegamos mi vida

-Por fin, le conteste con una sonrisa.

Sin mediar muchas palabras, me tomo por la cintura, me llevo a la pared y me comió la boca con un beso apasionado y furtivo, sentía sus ganas al morderme los labios, al chuparme la lengua, cuando me miraba de esa manera tan intensa y fuerte como solo ella lo hace. Me apretó hacia su cuerpo y con voz bajita y melodiosa me susurro:

-Te extrañaba mucho Rossy, te necesitaba demasiado, quería venir en semana santa, pero no me pude aguantar, necesitaba de ti, de tus besos, de tu cuerpo, de tu sonrisa, te amo mi amor.

Cuando escuche esas palabras, sentí un fuego recorrer por mi alma y mi cuerpo, sin evitar excitarme y desear que me hiciera el amor. Nos acercamos a la cama, nos sentamos y con su característica picardía, comenzó a besarme los labios, el cuello, mientras sus manos rozaban los costados de mi cuerpo, cuando quise responderle, me dijo:

-Me voy a bañar, ya vengo

-Ok, aquí te espero.

Estaba deseosa de ella, aunque se tardó solo unos minutos, no paraba de pensar en lo que sabía que iba a pasar, tendríamos sexo, con gotas de amor. Quería que me tocara, tenía noches y noches masturbándome por su causa, recordando lo que hacíamos en otras ocasiones y lugares, sin pena y sin remordimiento, solo disfrutándonos.

Encendí la tv y busqué algo que ver mientras se duchaba, y miraba y miraba la puerta a la espera de su salida. Hasta que la vi, su cabello algo mojado por las gotas de agua, sus hermosos senos al descubierto, me encantan, blanquitos y sus pezones rosaditos, y con la toalla medio puesta en la cintura, sin dejarme ver lo que más quería ver. Se me acercó y se subió sobre mí, proporcionándome un delicioso beso, llevando mis manos por encima de mi cabeza y presionándome su bello cuerpo ante mí.

-Te extrañé demasiado mi amor, dijo con su respiración entrecortada.

-Y yo a ti mi vida, no sabes lo feliz que estoy de sentirte

-Más feliz estoy yo, créeme.

-Pues estamos felices y enamoradas, eso es lo que cuenta.

Antes de querer decir algo más, ya su lengua estaba dentro de mi boca, inyectándome de su ser, haciéndome saber que me quería comer, devorar, degustar a su manera y a su antojo. Empezó a jugar con mi excitación y mi deseo, acariciándome sobre la ropa, sin tocar más allá de lo permitido, me estaba desesperando y lo podía notar en mi respiración.

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Cundo hice el intento de quitarme la camiseta de mi equipo favorito, y sentir sus manos en mi piel desnuda, me detuvo, no me dejo, se me acercó al oído y me susurró:

-Shhhhhhhhhhhh, ya va, espera.

Hice caso a sus pedimentos, me propuse a dejarme llevar por ella y por lo que quería conmigo en ese momento, y estaba claro lo que quería, pero quería que me lo hiciera sentir con sus caricias y su sentimiento de posesión, que de por sí, me encanta que sea tan posesiva conmigo, me vuelve loca y me estaba volviendo loca en ese momento. Luego de juegos pre sexual, picardía, caricias, besos deseosos, por fin sentía cuando estaba quitándome la camiseta.

-Lo siento, hoy me tengo que coger a una madridista, me dijo en tono erótico.

-Soy tuya mi amor, haz conmigo lo que quieras.

No termine de decir la frase, cuando mi pecho ya estaba desnudo, sintiendo su lengua en mis pezones. Cada caricia de su lengua, la sentía en mi vagina, una y otra vez, sentía mis palpitaciones de excitación por sus pasadas. Mi respiración se iba acelerando una y otra vez, y mis jadeos se iban intensificando, deseaba que me desnudara por completo.

Poco a poco, me quito el jeans, dejándome solo con la parte baja de mi ropa interior, y para haciéndome reventar de deseo, llevo a su boca a mi vagina. Besando mis muslos, mi ingle, mi vientre, sin quitarme el bikini. Inconscientemente abria mas mis piernas, para que llegara donde ella quisiera, para que me hiciera suya, para que me recordara por que la deseo tanto. Hasta que por fin me quito el bikini.

Se acercó a mi boca y me miro intensamente a mis ojos:

-Te deseo, exclamo con voz entrecortada

-Yo también te deseo mi amor

-Me encantas, me encanta tu cuerpo desnudo, me encanta tenerte desnuda para mí.

-Soy tuya.

-Que quieres que haga?. Dime mi amor?

-Lo que tú quieras

-No, dime que quieres, especifícamelo.

-Penétrame, quiero sentirte dentro de mí.

-Eso es lo que quieres?. Eso es lo que te gusta?

-Sí, eso quiero, eso me gusta.

Sin espera, acerco un dedo a mi vagina, y lo coloco en mi entrada, y lentamente lo fue introduciendo, sintiendo toda mi humedad, mi excitación. Introdujo su dedo hasta que llego a toda mi capacidad y empezó a moverlo de dentro a afuera, una y otra vez, con mis ojos cerrados, sintiendo lo que su dedo hacía en mi vagina, jadeaba y respiraba profundo.

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-Te gusta así?

-Si mi amor, así me gusta.

-Quieres más?

-Sí, quiero más, mucho más.

-Rápido?

-Muy rápido, quiero más dedos, penétrame con más dedos

-Lo que digas mi amor

-Quiero que acabes, me ordenó.

-Ya voy a acabar mi amor, exclame entre jadeos.

-Eres mía Rossybell, y tu vagina es mía, así que acaba para mí, seguía ordenándome.

-Si amor, así, sigue así, más rápido y fuerte, lo necesito.

Con sus movimientos fuertes y rápidos, me hizo alcanzar un orgasmo maravilloso y divino, no me lo podía creer, no me había sentido tan excitada por ella como esa noche, dentro de esas cuatro paredes. Y así, sin dejarme descansar, me levanto de la cama y me llevo hacia la pared, subió mis manos a la cabeza y dijo:

-Me encanta que acabes por mí, me encanta escucharte gemir, dijo cerquita de mi boca y luego mordiendo mis labios.

Se alejó por unos segundos y me llevo hacia la otra cama de la habitación y allí me hizo acostar boca abajo. Me relaje unos minutos. Seguía desnuda y sin saber que hacia ella en el otro extremo de la habitación. Unos segundos después, sentí sus labios en mi espalda, recorriéndola como sabe que me encanta y me excita, tomo mi cabeza, la subió y me vendo los ojos con un antifaz.

Me susurro al oído:

-Quédate quieta.

-Asentí, no pude decir nada. Tenía mucha expectativa. Y de pronto, siento mis manos atadas a la cabecera de la cama. Fue una locura, fue excitante, delirante, me sentí deseada. Y desde ese momento, empezó a acariciarme, sin poderla ver, por la venda de mis ojos y aún más por estar de espalda a ella. Sus manos se paseaban por los costados de mi cuerpo. De una manera tan rica y adictiva, no quería que se detuviera.

Luego, me hizo colocar en posición de perrito, cuando levante las nalgas, sentí que se escabulló por debajo de mi cuerpo, y acto seguido, su lengua irrumpió mi vagina. Comenzó a hacerme sexo oral de una manera colosal, sentía como sus labios chupaban todo el entorno de mi vagina, de abajo hacia arriba, succionando mi clítoris, mordiéndolo, estimulándolo con su boca y sus dedos. Quería que me hiciera suya y que no se detuviera jamás.

Minutos más tarde, el orgasmo llegó a mí, con jadeos que inundaban la habitación. Mis manos se agarraban fuertes de la cabecera de la cama, para que mi cuerpo no cayera a merced de las sensaciones que estaba experimentando en esos milisegundos de pasión. Toda ella me llevo a una galaxia donde solo existe el temblor por el placer.

Con sus labios aun llenos de mi néctar, me besó, y sentir su sabor en mi boca, me volvió a excitar sin necesidad de que ella hiciera algo más. Desató el antifaz que me cubría la vista y mis manos de la cabecera de la cama. Me acostó lentamente boca arriba y se posó sobre mí, para mirarme con sus hermosos, intensos y desconcertantes ojos verdes, y pregunto:

-Estas bien?

-Si mi amor, claro que estoy bien, estoy excelente.

-De ahora en adelante, quiero que me pidas todo lo que quieras.

-Te quiero a ti, dije con voz amorosa.

-Yo también te quiero a ti, para siempre mi niña, respondió con tono dulce.

-Me encanta estar contigo, me vuelves loca, me encantan tus gemidos, tus jadeos, cuando acabas. Todo de ti me encanta.

Luego de un gran encontronazo sexual, apasionado y amoroso, nos tumbamos en la cama, abrazándonos, nos acercamos la una a la otra. Llenándonos de besos mutuos, de caricias, de fascinación por estar juntas, cerca, piel a piel. Sus ojos me miraban de una manera tan fuerte, dulce y apasionada a la misma vez, que de sólo posar mi vista en ella, sentía que quería comérmela entera.

No podía creer que después de tantos días sin estar juntas, me sorprendiera de esa manera. Llegando de manera improvista, nada más para recordarme que me ama, que le hago falta, que se desespera si no está junto a mí. Minutos después de estar abrazadas, sentí una curiosidad increíble de saber por qué ahora estaba tan entregada a mí, cosa que no había pasado al inicio de nuestra relación, y dije:

-¿Te puedo hacer una pregunta?

-Claro que si mi amor, respondió con una sonrisa.

-¿Qué te pasa últimamente?, pregunté curiosa y deseosa de saber

-¿Cómo que qué me pasa morenita?, dijo en tono confundido, pero dulce.

-No sé, es que estás más amorosa, más linda conmigo, mas entregada, fíjate; hoy viniste de la nada y de verdad estoy encantada con eso.

-Te dije que cambiaría morenita, te prometí más de mí, y eso es lo que estoy proporcionándote. Todo de mí. ¿Te gusta?.

-Claro que me gusta, estoy fascinada, has cambiado enormemente, hasta en tu manera de besarme, y realmente me siento enganchada a ti.

-Pues prepárate, porque esto; es solo el comienzo, te daré de mi vida entera Rossy, eres lo mejor que me ha pasado.

Pasaron las horas, me encantaba estar en esa habitación de hotel con ella, con sus ojos hermosos, con su cuerpo que me hacía pensar cualquier barbaridad. Nos arreglamos, fuimos a casa de Jesús, allí nos esperaban él, Vivi y Karina. Celebraríamos el cumpleaños de Jesús, con una torta y una cena. Llegamos, bromeamos, pedimos una pizza y reímos sin parar por comentarios divertidos.

Cerca de las 10 de la noche, le insinué que quería que nos regresáramos al hotel, deseaba estar totalmente a solas con ella, volverme loca con sus besos y sus caricias; pero no podíamos dejar a los chicos plantados, hasta que Vivi manifestó que quería irse a casa, tenía que trabajar al otro día. Como locos empezamos a llamar a líneas de taxis para ir cada quien a su destino.

A las 11:30 de la noche, un taxi llego a casa de Jesús, dejó a Karina, luego a Vivi, y más tarde a Weii y a mí en el hotel. Pasamos por la recepción a recoger la llave de la habitación, pero para completar nuestra desesperación de estar solas, el chico que debería estar en el mostrador no aparecía por ningún lado del hotel. Llamamos incesantemente durante unos 15 minutos en la puerta del hotel.

Unos 10 minutos más tarde, un chico moreno, de baja estatura, se aparece en la recepción, con despreocupación y sin percatarse de nuestra molestia, con la mayor paciencia que pueda tener un cuerpo humano, terminó de llegar al mostrador y preguntó:

-¿Qué desean?

-Weii lo miraba con poca paciencia, y expresó: La llave de la habitación por favor.

-¿Cuál número?

-La 5, respondió con el ceño fruncido.

-La miré y le susurré: Cálmate mi amor, toma la llave y subamos tranquilas.

La paciencia no es una de sus mayores virtudes, se desespera con facilidad, solo que yo la sobrellevo de una manera estratégica, para que no colapse y terminemos discutiendo por su carácter volátil y salvaje. Y, aunque muchas veces la odio por eso, reconozco que, me dice tres cosas lindas y se me pasa cualquier molestia que pueda haber causado en mí.

Así es el efecto que esos ojos verdes tienen en mí ser, es alucinante lo que ella causa en mi cuerpo con solo mirarme. Admito que tiene un gran poder en mí, y lo más loco, es que ella lo sabe, está segura de que soy de ella y me lo hace notar cuando me toca, cuando me ordena, cuando me manda o le entra el aire de posesión.

Lesbianas

Luego de tomar la llave, subimos a la habitación, con solo cerrar la puerta, me recostó a la pared y me lleno los labios con un rico, armonioso y exuberante beso. Tomándome por la cintura me acercó más a su cuerpo, desnudando la piel de mi espalda con sus manos deseosas de mi piel, quitaba poco a poco mi camiseta del Real Madrid.

Con pasos forzados y desesperados, me condujo a la cama, para terminar lo que inició. Me desnudó con avidez, con pasión, con lujuria desenfrenada, me besaba con tal desespero, que parecía que no hubiésemos hecho absolutamente nada horas atrás.

Beso

Hicimos el amor de una manera tan deliciosa, que no podía dejar de tener ganas de ella, estuvimos tantas veces juntas, que llegó la madrugada y todavía estábamos desnudas tocándonos, dejando que el deseo se apoderara de nuestros cuerpos. La deseaba con locura. No quería que tiempo pasara.

 

(*) Periodista, escritora, locutora,amante de los deportes, fan de los tatuajes y madridista de corazón… Tengo 24 años. Lo demás, lo dejo a tu criterio.

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