Conoce los sueños del activista LGBT que postula a regidor en República Dominicana

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La batalla tenemos que darla. Y Álex Mundaray es un luchador. Nació en República Dominicana y se define como una persona que le duele la injusticia social y que apuesta a superarla con el empoderamiento ciudadano. Es un joven idealista que le encantan todas las expresiones del arte, que le fascina experimentar cosas nuevas. Y dice que es políticamente un romántico, altamente sensible y rebelde.

Actualmente postula a regidor del Distrito Nacional a través del Movimiento Ciudadano RD y el espacio de la Convergencia por un Mejor País que agrupa al Partido Revolucionario Moderno (PRM) y a otras fuerzas políticas y sociales.

Creció en una familia altamente política. Su papá, un hombre de izquierda y ecologista, “desde pequeño me llevaba a acompañarlo a las diversas actividades de reivindicación social en las que él participaba y daba soporte como geólogo y activista. Fueron estos recorridos por todos los rincones del país, en donde puede tener contacto con diversas realidades sociales, desde pequeño me ha tocado ver la exclusión económica, social y sexual, etcétera, y no solo verla sino sentirla directamente”.

Recuerda que al crecer decidió alejarse de estas realidades refugiándose en iglesias y buscándole explicaciones a la injusticia y esperanza fuera de esta vida, pero una tarde de 2007 todo cambió: “Decidí que no era mi ADN ser un indiferente y empecé a participar de movimientos sociales y poner mis conocimientos en pro de causas sociales, el empeño que le puse junto a otras personas, llevó a que muchas de estas causas fueran exitosas a nivel nacional, pero al ir avanzando de movilización en movilización me pude dar cuenta que no bastaba la lucha de la calle, más cuando la clase política nacional esta tan divorciada de la realidades de la gente y fue allí cuando en el 2010 decidí apoyar a un amigo que se lanzaba como candidato a diputado (candidatura que perdimos, pero de la cual aprendimos mucho)”.

Para el 2012,  Álex Mundaray considera que estaba a otro nivel político, por lo que decide pactar una alianza electoral con la candidatura más viable de la oposición política (lo cual coincide con su salida del clóset): “Desde allí tenía ya conciencia que la lucha social sin interlocutores político era una mesa coja (mesa que le falta una pata), trabajamos desde los diversos movimientos sociales para lograr volver a una política que conectara con la realidades de las personas y he aquí mi candidatura a Regidor por el Distrito Nacional, junto a otras candidaturas del mismo perfil social que estamos presentando en el Movimiento Ciudadano, que en esta coyuntura vamos aliados al polo de oposición más importante y donde hemos avanzado en un discurso y acciones de reivindicación de demandas sociales. Me animó  en palabras sencillas el lograr que mi sociedad hayan actores políticos que vean en este terreno un espacio más de lucha y construcción de nuevas realidades inclusivas, poniendo la política al servicio del bienestar y desarrollo humano y esto lograrlo con la participación activa de la ciudadanía”.

EXCLUSIÓN, DISCRIMINACIÓN E INDIFERENCIA

¿Cuál es la situación de la población LGBT en República Dominicana?

–No nos daría el tiempo para hablar de la situación de la población LGBT en República Dominicana, pero sí para dar algunas pinceladas muy generales, en la que no es mi intensión excluir uno que otro tema. La realidad se engloba en tres palabras: Exclusión, Discriminación e Indiferencia. Exclusión social y económica fruto de pensamientos estigmatizados que se han vendido sobre lo que son las personas LGBT (cosa que hemos venido superando, pero que nos falta mucho camino por recorrer) de parte de los aparatos ideológicos eclesiásticos y del Estado. Esto produce una discriminación estructurada en la institucionalidad pública y privada, pues para ser parte hay que comportarse de acuerdo a la hetero-norma. A pesar de ello, hemos avanzado en el reconocimiento por una buena parte de la sociedad y partidos políticos, viéndose la comunidad LGBT como un actor político emergente, el cual hay que empezar a tomar en cuenta, pero nos falta mucho como comunidad.

¿Qué políticas públicas se necesita en su país?

–En uno de los países más desiguales del hemisferio, la pregunta se torna difícil, pues decir todas no es una exageración. Ya que el país sufre un estancamiento en cuanto a políticas públicas que empoderen a las personas en su crecimiento y desarrollo humano integral. Tenemos una larga agenda que agotar en materia de servicios sociales cuyo abordaje de parte del Estado tradicionalmente y  esencialmente es asistencialista.

¿Qué haría de llegar a la regiduría?

–Cumplir con el rol de fiscalizador de la ciudad para que su institucionalidad funcione y Santo Domingo pueda transformarse de ser una selva de cemento que nos crea tantos dolores de cabeza a convertirse en la gran casa de todos/as. Impulsar normativas que regulen la vida social del Distrito Nacional, partiendo desde los problemas que la gente tiene. Buscaremos trabajar con la ciudadanía por un ayuntamiento que vele por la educación, la salud, cultura y recreación, crecimiento urbano sostenido, la transparencia y la rendición de cuentas, la fiscalidad eficiente, tránsito con seguridad vial,  el acceso a mecanismos alternativo a la justicia, el saneamiento urbano, el empleo, el turismo, los derechos humanos, entre otros temas que componen nuestra propuesta base.

VENCER LA ESTIGMATIZACIÓN

¿Cómo evaluaría el activismo LGBT en República Dominicana?

–Como decía antes nos falta recorrer mucho camino, aprender más sobre las realidades políticas y sociales, crear alianzas con otras demandas, de otros sectores, para tejer redes sociales fuertes que le den poder a nuestros reclamos y a la vez nosotros dar poder a otras demandas y con eso contribuir a la democratización del país y la resolución de problemas sociales. Creo que nos falta un poco más de empeño en ver que somos ciudadanos y que todo lo que pasa en esta sociedad no nos es ajeno, sino que debemos envolvernos en sus problemáticas y ayudar desde nuestras trincheras a superarlas. Nos hace falta más educación e ir preparando un relevo generacional que nos supere. Tenemos que actuar más como colectivo que como demandas sectoriales y grupales. Seguir el camino emprendido de vencer la estigmatización y que la sociedad nos vea como lo que somos, personas tan diversas y que estamos diseminadas en toda la sociedad en su conjunto.

Ha sido fácil para usted salir del clóset? ¿Qué le diría a los chicos que tienen miedo de revelar lo que son?

–Para mí no fue tan difícil salir del clóset, pues tuve amistades a mi lado que no me juzgaron y me apoyaron, lo más difícil fue decirlo, hay muchas personas que aún no lo creen (jejejeje) a pesar que ha pasado ya tres años que salí. Diría que lo más importante es afrontar la vida con la dignidad de lo que somos. Si te sientes muy mal y sin fuerzas para hacerlo, buscar ayuda no está demás, pero no hay por qué avergonzarse de lo que uno es. Puede que seas víctima de la discriminación y el bullying pero la medicina para esto es afirmarte todos los días, sentirte bien con lo que eres y tratar de ser mejor humanamente hablando. El que te rechace por tu orientación o identidad no te merece como amistad, pero nunca olvides que siempre debes comportarte cómo quieres que se comporten contigo. Al que te falte el respeto contéstale con respeto (pero siempre aléjate de aquellos que intenten hacerte daño), esfuérzate por ser la referencia y el mejor en lo que haces y por último nunca olvides que tienes una responsabilidad con la sociedad de hacer que ella evolucione, así que trata de comprometerte socialmente con causas que ayuden a superar problemas sociales.

 

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