James Wally Brewster, embajador de Estados Unidos en República Dominicana, llega a la reunión “Tolerancia a través del Turismo” acompañado de su esposo Bob Satawake. Estamos en el centro histórico de Santo Domingo, la temperatura supera los 30 grados. Blogueros y periodistas se alistan para escucharlo. James y Bob son libres y felices en un país, donde el matrimonio gay no es una posibilidad al corto plazo, donde el presidente Danilo Medina no se ha pronunciado sobre el tema (según la versión oficial) pero que promueve la no discriminación (según la versión oficial también).

La presencia y la voz de Brewster es tremendamente importante para los colectivos LGBT. Un periodista local me dice que ellos son un ejemplo de que todo puede cambiar. Cada vez que lo presentan indican el embajador y su esposo, el embajador y su esposo, el embajador y su esposo. Suena tan natural, pero la verdad es que ellos son una excepción, y no solo en este país caribeño.

UN MUNDO MEJOR

Los dos sonríen naturalmente. Y cuando Brewster se pone de pie sus palabras son de apoyo a la causa LGBT. Ama República Dominicana, país al que llegó hace varios años con su novio. Eran dos turistas del montón. Posteriormente se compraron una casa y encontraron en República Dominicana el país que querían para vivir. Fue entonces que Brewster conversó con el presidente Barack Obama sobre el tema.

“El presidente tiene la decisión de promover los derechos del colectivo LGBT más allá de las fronteras norteamericanas. Como representante en República Dominicana del presidente Obama y del pueblo de los Estados Unidos yo me hago eco de sus palabras de apoyo”, dice Brewster, el primer embajador abiertamente homosexual designado en 2013 por Estados Unidos para servir en República Dominicana. Horas después de que fuera juramentado por su gobierno se casó con su pareja Bob.

“Es posible soñar con un mundo mejor donde todos nos sintamos iguales, incluidos y respetados”, sostiene el embajador. A su lado está Víctor Terrero, director ejecutivo del Consejo Nacional para el VIH y el Sida (CONAVIHSIDA), un funcionario de gobierno que insiste en repetir que República Dominicana apuesta por la diversidad y la no discriminación. Pero Terrero se centra en hablar de turismo, en elogiar al embajador y en remarcar que nadie en el país puede marginar a una persona LGBT.

Tolerancia a través del turismo

Pero cuando le pregunto por iniciativas concretas como el matrimonio homosexual, Terrero no tiene respuesta porque la versión clara del gobierno no está en blanco y negro, y posiblemente no esté de ningún color. “Vamos camino a eso”, insiste, al ser abordado por un periodista argentino y otro norteamericano.

Terrero es un tipo amable que públicamente destaca a esa pareja del lado derecho: James Wally Brewster y su esposo. “Ellos son una muestra de cómo se puede ser amable, cálido y decente. Ellos son un ejemplo y el embajador es el mejor que hemos tenido. Es un hombre que se siente parte del país, que quiere ayudarnos”.

“Tolerancia a través del Turismo” sí es una gran iniciativa y la impulsa el Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN). “Viajar conecta a personas de diferentes orígenes y tiene el potencial de promover la tolerancia, la comprensión y el respeto entre los grupos diversos al entrar en contacto unos con otros, particularmente cuando las conexiones son auténticas”, señala la organización.

República Dominicana es el destino turístico más popular del Caribe. Recibe 5 millones de visitantes de todo el mundo al año y el turismo LGBT puede ser la gran oportunidad de crecer como país y marcar la diferencia. 

Apoorva Gandhi, vicepresidente de Asuntos Multiculturales del grupo Marriott estuvo en la cita y destacó la importancia de abrazar la igualdad, la cual es una política de la cadena de hoteles 

EL EMBAJADOR QUE NO SE CALLA

Embajador y esposo

En la reunión se conoce que James Wally Brewster por más embajador que sea no ha estado al margen de las críticas por su apoyo a la comunidad de la que es parte. Un periodista dominicano me dice que incluso desde el gobierno ha sido cuestionado.

El nombramiento de un homosexual abierto como embajador llevó al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo, a referirse a Brewster como un maricón.

En febrero reciente, de acuerdo con el medio 7 días, el ministro de Turismo, Francisco Javier García, rechazó las declaraciones de Brewster, quien advirtió que República Dominicana cierra la posibilidad de abrir su oferta turística a la población LGBT.  “Nadie nos puede acusar de discriminación”, respondió iracundo García.

“Cuando el funcionario que es la cabeza, el jefe del Gobierno dominicano, dice que no desea a un cierto grupo de personas nos coloca a nosotros en una situación difícil para respaldar la actividad turística en este país”, dijo Brewster, al opinar que no abrir la oferta turística a la comunidad LGTB es un gran error, pues los gastos ascienden a 1.400 millones de dólares.

Brewster también afirmó que parecería que a la República Dominicana solo le interesan algunos tipos de turistas, “a juzgar por los comentarios que supuestamente emitiera el ministro Francisco Javier García, en el sentido de que el país no está interesado en explotar el potencial de dicho mercado”.

“El recién casado Brewster, activista de la comunidad gay y rechazado por algunos sectores en República Dominicana, habla en algunos fragmentos en primera persona del plural, principalmente cuando sale junto a su esposo y reseña los elementos de la naturaleza y de la cultura dominicanas que atraen a la pareja. También habla de superación, amor, tolerancia y creencia en Dios”, reseña un diario digital a fines de 2013. 

Fue en esa fecha que el embajador y su esposo publicaron este hermoso video para contarle al mundo que estaban en República Dominicana por amor y que querían un país, y un mundo mejor. “Mis padres me enseñaron que todas las personas merecen respeto”, dice Brewster en el video, un documento audiovisual clave que debería ser escuchado por las persona que toman decisiones en nuestros países.

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