No, no vamos a Punta Cana. Cuando se piensa en el turismo de República Dominicana, las agencias de viaje y los amigos siempre te recomiendan este hermoso cabo rodeado de resorts de ensueño. Pocos conocen que la oferta turística de este país con poco más de 9 millones de habitantes es más ambiciosa, sobre todo para las parejas LGBT que buscan sentirse libres, en un mundo idílico, soñado, donde el amor no tiene etiquetas.

Las 9 y pico de la mañana. Retornarás casi a las 11 de la noche preguntándote por qué llegaste sin tu #love a este hermoso lugar. Lo primero que harás será escribirle por chat que si hay Luna de Miel tiene que ser aquí. Luego mandarás muchas fotos por chat, la harás suspirar y seguirás pensando qué diablos haces sola. Pero aunque no lo parezca estoy trabajando. Y hay trabajos que son puro placer. Este es uno de esos privilegios. Mis compañeros y compañeras de ruta son periodistas y blogueros LGBT de Estados Unidos, México, Brasil y Argentina. Soy la única peruana que además está con una gorrita bien #Pride.

Hablamos español e inglés, y mientras contamos lo que pasa en nuestros países con la causa LGBT vamos hacia el norte. Hacia el paraíso: Jarabacoa, un pueblo y municipio de la provincia de La Vega. Ya tenemos repelente (lleven abundante), manzanitas, agua helada, lentes, sandalias y ropa para después de la locura en el río. La temperatura esta mañana de jueves de junio es bastante piadosa: 28 grados. Pudo ser más.

Abandonamos el hotel Renaissance Santo Domingo Jaragua con el itinerario perfectamente diseñado, pero sin la más remota idea de lo que nos espera. Ya verán las villas, dice John Waters, médico del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN), una empresa social que trabaja con las comunidades LGBT de República Dominicana.

El paraíso verde tiene un nombre: Villa Passarela.

Bienvenidos, aquí encontrarás lo que estabas buscando.

UNA CASA QUE PUEDE SER LA CASA QUE SOÑASTE

En el esplendoroso bosque está la villa, donde Macarena te muestra su mejor sonrisa. “Estoy montando las mesas”, dice. Y mientras cuida los detalles me cuenta que a los 33 años cree que la comunidad trans tiene futuro y que estamos en una etapa de cambios. “Mira, aquí están todos ustedes. ¿No es maravilloso?”. Es coreógrafa, pero le entra a la cocina y sobre todo a los sueños en grande. Este hermoso hospedaje decorado como una casa de muñecas recibe a grupos limitados de parejas o amigos, hay unas ocho habitaciones muy cómodas. El turista puede hacerse su comida si así lo desea. Te atienden con un cariño que te hace dudar si llegaste hoy o hace meses.

Aquí nadie te mirará raro si te sientes la reina del mundo. Macarena se siente reina, aunque dice que nació rey. Aquí nadie te juzga por ser chica y besar a tu chica. Aquí nadie se pone a pensar que al cruzar la puerta hay una batalla pendiente. “Yo sé que falta mucho, sé que falta demasiado, sin embargo, esta oportunidad es única y cuando estoy disfrutando solo hago eso: disfrutar. Y es hermoso que estén aquí para conocernos”. Elías Ramos y Carlos Laureado, son gays y están contentos de atender a los invitados. “Existimos, eso es lo más importante”, dicen. Y posan felices. Jeilis, Philips y Francis son chicos que no pasan de los 25 años, son originarios de Puerto Plata y La Vega, donde las oportunidades son escasas.

Villa

CASA GAY

PARAISO GAY

Elías y Carlos
Macarena
Macarena
A servir
ESTA ES LA LIBERTAD Y LO QUE FALTA (QUE ES MUCHO) VAMOS A CONQUISTARLA

“Yo soy bisexual, tengo 25 años y tengo el derecho de una vida digna. Yo no le quito nada a nadie, al contrario doy trabajo. Tengo un salón de belleza y no me escondo. Estoy aquí para apoyar a la comunidad. La gente puede ser muy mala y discriminadora, pero hay burbujas o islas. Y esta es una de ellas. Yo creo que burbujas así se irán multiplicando cada vez más. Y tienes la suerte de estar en una de las primeras y más hermosas de República Dominicana”, dice Abel Peña, impecable y elegantemente vestido.

Abel

VACACIONES A LA MEDIDA

John Waters

“Armamos una vacaciones a la medida para grupos LGBT que vienen de afuera. Grupos de 4 y hasta 24 personas. Queremos enseñar el otro lado de República Dominicana. Aquí hay muchas cosas más allá de las playas. Los turistas LGBT buscan algo más que los resorts, quieren libertad y conocer a otras personas LGBT”, explica John Waters, el médico que a los 50 años ha ingresado a trabajar en un turismo social que jamás imaginó.

–Yo soy médico de formación, soy gay, trabajo en una clínica y debo decirte que me encanta lo que hago porque sé que es importante.

Mientras John cuenta su trabajo, los chicos de la villa corren de un lado a otro, llevando cocteles y postres, otros sirven el café, y otros miran a los periodistas y blogueros con admiración. Es posible que envidien nuestra suerte. No saben que en Perú, la homofobia crece en la medida que conquistamos terreno (no justicia, necesariamente). Desconocen quizás los crímenes de odio en Brasil o no han escuchado mucho de la homofobia en los estados de México. Ciudad de México no es el DF, como Miraflores –el distrito más gay friendly de Lima- no es el Perú.

jóvenes santo domingo

 

DISFRUTA Y CUMPLE LOS SUEÑOS DE CHICOS Y CHICAS LGBT

John, a través del COIN, da a los chicos y chicas LGBT oportunidades laborales que la sociedad de República Dominicana les ha negado. Por eso, visitar esta y las cerca de 18 villas que tienen en la ciudad, la playa y el campo es una manera de hacer turismo social. Disfrutas y estás ayudando a cumplir sueños. Algunos de los miembros de la comunidad LGBT se dedican a dar clases de baile en estos hospedajes, otros entran a la cocina (la sazón es de casa y exquisita), mientras muchos se ganan la vida animando excursiones con gracia, fuerza y coraje. Son ellos a los que encontramos en las caminatas del Salto Baiguate y Salto de Jimenoa, o en los paseos a caballo por las orillas del río Yaque del Norte, o en la loca aventura del rafting en el río.

celebrar
“Las parejas quieren días en la playa, en la ciudad y en el campo, y tenemos villas en esos espacios. Queremos que la gente se sienta libre, que sea lo que quiere ser y que sea atendida por personas de la comunidad que conocen mejor que nadie lo que les gusta”, afirma, orgulloso este doctor de sonrisa sincera y paciencia inagotable.

–Todo el dinero que hacemos lo reinvertimos en el trabajo con la comunidad. Los dueños de las villas nos alquilan a tarifas especiales que permiten hacer trabajo social. Por ejemplo, tenemos una clínica para ayudar a las chicas trans que estaban automedicándose hormonas, nos ocupamos de la salud sexual de las lesbianas, y de la salud de los hombres gay. Buscamos ayudar y eso es lo grande de este trabajo.

Una noche, de las más económicas, puede salir hasta 50 dólares. No es caro, sobre todo si sabes que el dinero va para chicos llenos de sueños como Francis. O como Jeilis. O como Philips.

Yo hablo mucho a los chicos sobre VIH o ITS, pero muchas veces ellos me dicen que eso es importante pero tienen otras preocupaciones como conseguir un empleo o una pareja. Parece fácil pero a la sociedad les niega empleo y las familias no los dejan ser. Así que trabajamos con ellos para que tengan oportunidades y se integren.

almuerzo

AVENTURA EXTREMA

Si amas la aventura, el río Yaque del Norte te ofrece una oportunidad única e innolvidable con guías muy bien preparados que te harán el viaje increíble. Pero más allá de la descarga de adrenalina que te da el rafting, la convivencia con los lugareños y el encuentro con la naturaleza te permitirá liberarte del estrés. Lo máximo que puedes llevar si quieres retratar la experiencia es una GoPro, pero más cómodo es que los chicos de las excursiones se encarguen de captar las mejores imágenes, así no te pierdes ni un detalle. Un CD con fotos y videos te cuesta unos 25 dólares.

Dos horas y media en el río te dejarán con ganas de regresar. Y si luego revisas el material captado por los guías pronto te preguntarás por qué nadie te recomendó conocer este paraíso de República Dominicana.

Al terminar, el guía dirá: “Los esperamos pronto”.

canotaje

Después de la jornada agotadora (que cuesta unos 50 dólares para el turista) llegan los tragos. Puede ser un buen ron o una cerveza Presidente. O un jugo de frutas. Cuando menos te das cuenta, la noche llega y es hora de imaginar el retorno.

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2 Comentarios

  1. He visto su pagina con informacion de Rep. Dom. es el pais de mi padre, visite este Hotel se llama Puerto Malecon, en la zona colonial eh visitado ya varias veces
    es un paraiso, porque alli me respetan, los administradores son amistosos y nadie se sorprende con mi personalidad, muy ecologicos tienen muchas plantas, me gusta mucho vuelvo en mayo
    para las madres dominicanas es su fecha y no me quedo con mis padres jajajjaja soy feliz aqui. un besos amigos.

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