Por Blas de la Jara

El estreno de “Un Monstruo Bajo mi Cama” del colectivo #No Tengo Miedo este 3 de julio en el teatro del MALI viene precedido de tres funciones gratuitas realizadas en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM). El acercamiento inicial a la audiencia fue, sin lugar a dudas, un éxito expresado en el fin de semana de consecutivas salas llenas. Más allá de la masiva concurrencia, las primeras funciones dieron muestra de la pertinencia de una obra como “Un Monstruo Bajo mi Cama” en nuestro país.

El montaje, dirigido por Gabriel de la Cruz Soler, se construye sobre un recorrido testimonial por distintos perfiles de jóvenes homosexuales. Son sus experiencias personales ante hostilidades de la ciudad así como la importancia de su relación con la madre aquello que sustenta la obra. Lima representa la madre incómoda que los personajes comparten en la esfera pública, abordada desde distintas realidades socioeconómicas y modelos de educación de género.

Hoy en día el arraigo de la homofobia en la cotidianeidad desalienta incluso a lxs más optimistas. Y no es para menos, teniendo como reciente antecedente que la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso archive el Proyecto de Ley de la Unión Civil, el cual busca garantizar los derechos mínimos de las personas de la comunidad LGTBI.

Precisamente por ello es que “Un Monstruo Bajo mi Cama” resulta terapéutica. El humor, registro que predomina en la obra, nos permite comprender las verdaderas dimensiones y naturaleza del equívoco de quienes respaldan a una Martha Chávez, a un Eguren, a un Hitler de Puno. No se trata de humor ciego y facilista de Carloncho; sino de un conjunto de escenas que aportan un fin pedagógico e información de relevancia ciudadana.

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Muchas veces el encontrar formas comunicacionales adecuadas para diagnósticos de estudio social dificultan una transmisión efectiva a la población. Sobre la identificación de una situación generalizada de violencia hacia la población LGTBI; “Un Monstruo Bajo mi Cama” se presenta como el móvil idóneo para poder dar a conocer los esfuerzos de investigación del colectivo #No Tengo Miedo.

A través de la alternancia entre un discurso intimista y las posibilidades de la creación colectiva se consolida la voz de una generación LGTB harta de las limitaciones de la clase política; una generación dispuesta a dotar de sentido la acción desde la sociedad civil en todas las plataformas que el presente le extiende.

*Comunicador de la PUCP. Interesado en temas de ecología, cultura y derechos LGTBI. Amo los parques sin estatuas de papas que parecen malos de Star Wars.

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