La mirada de una madre: Sin monstruos bajo la cama

0
111

Por Esperanza Marchand (*)

Ayer fui a ver “Un Monstruo bajo mi cama”, obra trabajada por el colectivo “No tengo Miedo”  en el Museo de Arte de Lima (MALI).

Durante el tiempo que duró la obra me transporté a mi experiencia de madre con mi hijo, quien es gay, al cual admiro y amo profundamente. Reviví diversos momentos de nuestra vida pues muchas de las situaciones las había vivido, y surgió una pregunta: ¿Qué hizo que no me diera cuenta que esa era característica de su ser diverso? ¿Cómo no pude ayudarlo a derribar esos monstruos que lo asustaban?

Creo que el mayor miedo es el rechazo, la no comprensión, el sentirse extraño y diferente, y no valorado. Y para nosotras las madres también surgen preguntas:  ¿Será mi hijo gay? ¿Será mi hija lesbiana?

En algunos casos la pregunta nos lleva al susto, el miedo al qué dirán los demás y cómo seremos enjuiciados como malos padres en una sociedad generalmente homofóbica. Ese es un monstruo muy grande para muchos padres.

En otros casos, cuando surge la pregunta, la desestimamos y la dejamos olvidada o guardada para más adelante cuando sea urgente.

Personalmente me he sentido reconciliada con mi rol de madre en relación a mi hijo, evidencio que no lo hice mal y que poder hacer el proceso, junto a mi hijo y su padre, nos ha permitido asumir de manera clara la defensa de la orientación sexual de mi hijo, de acompañarlo en las marchas y la tarea de lograr que todas personas sean respetadas y valoradas.

Desde hace un año he asumido una postura muy clara de respeto y valoración a la diversidad. Soy madre de un joven gay y me siento feliz.

Todas las familias tenemos una tarea: buscar que nuestros hijos sean felices y quien tiene miedo no es feliz. No más monstruos bajo la cama de nadie, ni de padres, ni de hijos.

Ser felices es una tarea de todos, y esta obra de No tengo miedo es una gran reflexión para padres e hijos, para cualquiera que tiene miedo, de ser y de aceptar, de amar y dejarse amar.

(*) Es profesora y madre de Esteban M. Marchand, director creativo de Sin Etiquetas.

Dejar respuesta