Ser trans, lesbiana, bisexual o gay en colegio: El bullying homofóbico

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De nuevo lunes: el martirio de entrar al salón de clases todos los días sabiendo que ante cualquier comentario serás llamado “gay”, “machona”, “marica”. Poco a poco tus amigos se alejan de ti por miedo a que puedas intentar algo con ellos, las risas se hacen más comunes cuando te levantas a exponer y los profesores llaman a tus padres para decirles que “su hijx no se comporta como un chicx normal”. Los profesores, en vez de protegerte te llaman para preguntar acerca de tu extraño comportamiento, algo malo debe haber en ti que hace que el resto te rechace.

Este es el día de día de muchxs chicxs no heterosexuales ni cisgénero en el mundo. Y no solo de chicxs LGTBIQ, sino de todx niñx o adolescente que por no seguir los patrones de conducta heteronormativos, es catalogado como homosexual sin necesariamente serlo y es víctima de un tipo de bullying que aún carece de visibilidad: el bullying homofóbico.bullying

Cuando ser gay es ser menos

La UNESCO define al bullying homofóbico como “un tipo específico de violencia que está basado en la orientación sexual y/o identidad de género, percibida o real”. Se trata de cualquier tipo de violencia producida entre estudiantes, aunque también ocurre desde los docentes y otro tipo de personal que trabaja en las escuelas hacia ciertos estudiantes que son percibidos con orientación sexual y/o identidad de género diferentes al patrón cultural predominante.

En una investigación realizada en el Reino Unido en la que evalúan la prevalencia de bullying homofóbico, encontraron que 64% de los alumnos había presenciado este tipo de bullying, 25% había sido víctima de este y solo el 20% lo había reportado a un profesor. Sin embargo, de los profesores a los que se les aplicó la encuesta, solo una minoría intervenía los casos, debido a lo rutinario y natural con que se percibe este tipo de acoso. Este es el día a día de las minorías: es común que sean violentadas y que nadie preste atención.bullying

Las estadísticas dicen que aproximadamente un 10% de la población es LGTBIQ, pero cada país tiene números diferentes. En Perú no existen grandes estudios que permitan determinar la proporción real de nuestra comunidad, sin embargo, si el 25% de los alumnos crece con violencia homofóbica, quiere decir que existe una parte de ellos que no son LGTBIQ y que, aun así, se ven atacados por no ajustar su comportamiento al estándar del género binario (hombre-mujer).

En resumen: la cuarta parte de niñxs y adolescentes en los colegios son agredidos HOY por ser lesbianas, gays, bisexuales o transgénero.

Los así llamados “actos homofóbicos menores” como decirle gay a alguien, o hacer bromas en las que el término gay o lesbiana se utiliza para catalogar algo como indeseable, raro, o infravalorarlo, son las formas más comunes de bullying homofóbico que no reciben atención porque han sido normalizadas. Las autoridades, profesores y hasta algunos psicólogos piensan que “algo debe estar mal en esos chicxs”, lo que justifica el comportamiento violento de los pares agresores.

Para una persona, especialmente un niño o adolescente que se reconoce como LGTBIQ, ser atacado por esa condición (que normalmente se mantiene oculta), representa permitir que una parte esencial de su personalidad sea disminuida, causando muchas veces vergüenza y deseos de ser diferente. Esto genera que se perpetúe la invisibilidad de nuestra comunidad, porque, aceptémoslo: ser niñx y ser homosexual, bisexual o trans representa una de las condiciones más difíciles de ser asumidas por la sociedad peruana.bullying 1

En el Perú, la ley 29719 (ley antibullying) que promueve la convivencia sin violencia existe desde el 2011, pero las normas asociadas no hacen explícita la necesidad de prevenir o sancionar el bullying homofóbico. Sin embargo, PROMSEX en el 2011, elaboró una guía para educar con inclusión. ¿Cuántos colegios la utilizan?

En el documento «Era como ir todos los días al matadero…» realizado con colaboración de la Universidad Peruana Cayetano Heredia en el Perú (2013), científicos peruanos encontraron que el 42.9 % de estudiantes heterosexuales y el 67.7 % de estudiantes no heterosexuales sufrieron bullying homofóbico alguna vez. Las formas más comunes de agresión encontradas en la investigación fueron los apodos, insultos y burlas, además de amenazas de violencia física. Las consecuencias más significativas de este tipo de acoso fueron el aislamiento (38 % en no heterosexuales), depresión (30% en ambos grupos) e intento de suicidio en el 14%, lo cual es una cifra alarmante.

Consecuencias de vivir en la violencia

La discriminación, sea por la razón que sea, nos hace pequeños. Nos hace cuestionar aspectos de nuestra vida que no hemos elegido ni podemos cambiar. El resultado, cuando no se nos protege, es un coctel de problemas emocionales que pueden afectar hasta la vida adulta. Es acostumbrarse a la soledad, a reprimir la comunicación con la familia y los pares y sentirse desprotegido por las personas que deberían velar por la salud física y mental durante nuestro crecimiento.bullying1

Cabe recordar que la violencia no es solo la agresión directa que observamos, como golpes o insultos, sino también la negligencia (cuando los profesores permiten la violencia), la exclusión social, el ciberbullying, y cualquier forma de hacerle sentir a una persona que es menos que otra, generando un desbalance de poder o jerarquía social intrínseca. Además, la violencia es todo intento a voluntad de hacer daño a alguien.

Las campañas Antibullying, que ya están normadas por el Ministerio de Educación, deberían incluir dentro de sus talleres contenidos explícitos para la prevención del bullying homofóbico, así como otras expresiones discriminatorias. Sin embargo, en mi experiencia trabajando programas para la convivencia escolar, los líderes de los colegios se hacen los ciegos respecto a este tema.

Es un gran problema que aún muchos colegios tengan la currícula educativa impregnada de un sabor fundamentalista y religioso que separa y discrimina a lxs alumnxs LGTBIQ.

Ha sido devastador para mí presenciar discusiones de tutores, profesores y psicólogos en donde deciden citar a los padres para recomendar que metan a sus hijos a equipos de fútbol “para que se comporte más como hombrecito y los demás no lo molesten”. Ha sido devastador que me pregunten qué haría, como psicólogx, si veo que una niña tiene tendencias homosexuales porque no quiere usar falda.

A ellos y a todxs lxs que me preguntan qué deben hacer les digo lo mismo: eres tú el que tiene la responsabilidad de defender a cualquier ninx o adolescente que pase por una situación de violencia, sino eres cómplice. Elige: quieres ser un aliado o quieres ser ignorante.

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