Chavela Vargas murió el 5 de agosto de 2012, pero su memoria, su legado, su voz siguen presentes. Isabel Vargas Lizano abandonó Costa Rica para hacerse una vida en México. Estaba cansada de la relación familiar. Y decidió cambiar su destino. Lo logró.

Cómo fue la relación con su padres?–

–Siempre anduvimos pelando y no me llevaba bien ni con mi padre ni con mi madre. Pero ellos se murieron y yo descansé, y estoy muy tranquila…

Así le respondió al diario El Mundo de España. En su autobiografía “Y si quieren saber de mi pasado“, Chavela cuenta que de pequeña le dijeron que la iban a excomulgar por ser lesbiana. “¡Me avergüenzo de ser tu padre y me avergüenzo de que seas mi hija! ¡Haré que te encierren en un reformatorio!”, le dijo su padre.

A los 17 ya estaba en México, país que adoptaría como suyo hasta el final de sus días. Amante de bares y cantinas, del tequila y aficionada a llevar una pistola al cinto, muy a lo macho, Chavela desafió a la sociedad con su estilo. Nunca retrocedió. No fue fácil para ella, pero tampoco para los que se toparon ella. Su voz encandiló a hombres y mujeres. Su estampa era perturbadora.

Chavela Vargas

El escritor Carlos Monsiváis, amigo de la Chamana, escribió así sobre la presencia de esta mujer: “Cuando Chavela Vargas empezó a cantar a finales de los cincuenta, sorprendió por su actitud desafiante y su apuesta radical. No sólo fue su apariencia la que se saltaba las reglas establecidas, sino que musicalmente prescindió del mariachi, con lo que eliminó de las rancheras su carácter de fiesta y mostró al desnudo su profunda desolación”.

Chavela Vargas reina

“Hoy conocí a Chavela Vargas. Extraordinaria, lesbiana, es más se me antojó eróticamente. No sé si ella sintió lo que yo. Pero creo que es una mujer lo bastante liberal que, si me lo pide, no dudaría un segundo en desnudarme ante ella… Ella, repito, es erótica. Acaso es un regalo que el cielo me envía. Frida K.”, escribió la artista Frida Khalo. Y, por supuesto, que Chavela –mujeriega como dicen que era– también quedó prendada, al punto que se mudó un tiempo a la Casa Azul, al lado de Diego y Frida. Acusada de robar esposas, es clásica su frase de “si las señoras venían conmigo era  porque querían, que yo a nadie obligaba. Por supuesto, yo les decía piropos, pero eso no hace mal a nadie, y para ser sinceros, a la mayoría de las mujeres les encanta que las halaguen”.

frida y chavela vargas

En una entrevista, Chavela dijo que quería escuchar en su entierro la canción Las Ciudades de José Alfredo Jiménez, una de sus favoritas. La muerte, como el amor, y las mujeres, eran temas recurrentes.

“Me costó mucho ser lo que soy. Me enfrenté al mundo. Abrí los brazos. Y le dije al mundo: ven. Hablemos. Hablemos noche a noche. Y el mundo y yo platicábamos todas las noches. A veces se me negaba. Me costó mucho salir adelante. Muchas lágrimas de sangre”, comentó en una entrevista para El País de España.

“Soy lesbiana, fui borracha, fumé mucho y tengo la cabeza llena de recuerdos que van pasando como una película, pero he sido feliz con mis amores y mis desamores”. Las palabras de Chavela a veces ni provocaban repreguntas. Se clavaban como puñales.

Chamana

“Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste”, decía, sin dolor. Porque Chavela había logrado sobreponerse a todo dolor, a toda discriminación. Estaba por encima de la censura:  “Nunca he estado con un señor, nací así, no lo presumo, tampoco lo pregono, pero no lo niego”.

Chavela manos

“Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales… Es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así. Yo no estudié para lesbiana. Ni me enseñaron a ser así. Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Nunca. Fíjate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme… Mis dioses me hicieron así”.

Y punto.

 

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Mi primer blog fue verde y era sobre ser lesbiana en Lima. Varios años después regreso a una temática que pensaba cerrada con el objetivo de hacer realidad un sueño: un medio LGTBIQ. Soy periodista desde los 17 años y ya cumplí 42. Soy profesora universitaria, adicta al café, mamá de gatos y perros, lectora desesperada e insomne. Soy la directora de ClasesdePeriodismo.com, consultora en social media, estudiante crónica y amenazo -para no perder la costumbre- que ya voy a dejar el periodismo para fundar un bar. Amo Chorrillos, y tengo la suerte de haber regresado al barrio para mirar el mar cada mañana.

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