Alex Drummond: La mujer barbuda que desafía los límites de los géneros

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Alex Drummond es una psicoterapeuta y fotógrafa que tiene 51 años y vive en Cardiff. Hace seis años ella comenzó a vivir como una mujer y mantuvo su barba. También decidió no usar hormonas ni someterse a cirugía. Se la ve como una mujer hermosa, con un gran sentido del estilo, que a la vez mezcla sus elementos femeninos con su característica masculina, su barba, la cual intenta explicar que no tiene porque ser exclusiva del sexo masculino. Con actitud y confianza, es una mujer que vale la pena conocer, y cuya historia inspira.

Drummond contó a BuzzFeed News su transición, y el bullying que sufrió siendo niña, y lo que sucede cuando camina en la calle.

Buscó ampliar los estándares que se presentan a las personas transexuales, ya que ella sabía que nunca podría parecerse a una mujer. Decidió que podía crear un nuevo espacio para poder decirle a otros niños y personas que no es tan simple como “azul o rosado, fútbol o ballet, debe haber 101 posibilidades entre esas”.

Para ella hay más de una manera de ser transexual, no siempre es necesario ser femenina, para sentirse mujer.

En cuanto a las reacciones que causa, Drummond dice que son en la gran mayoría positivas, y eso lo atribuye a su confianza interior  y lo positivo que le rodea. Si te sientes ansiosa sobre tu apariencia y sientes que alguien se dará cuenta de que eres un hombre de nacimiento, el miedo te ataca: “Yo camino con confianza porque me he aceptado y puedo irradiar eso”. Muchas mujeres incluso se le han acercado para decirle que adoran su look

Drummond nos enseña en esta entrevista que para algunas personas el tomar las hormonas o someterse a las cirugías necesarias para completar la transición es algo mucho más peligroso, como lo era para ella, por lo que decidió que no necesitaba hacerlo, y gracias a la Equality Act del 2010 ella pudo realizar su transición sin tener que realizar esos procedimientos.

Al ver su barba es imposible no pensar en la fabulosa Conchita Wurst, sobre quien Drummond bromea “esa perra robo mi look”.

Wurst al igual que ella está cuestionando el género, por lo que Drummond quiere conocerla, además encuentra muy gracioso hasta su apellido. Mientras todos pensaban que se trataba de un chiste sobre su pene, Drummond sabía que en realidad “wurst” es una referencia a una expresión austríaca “no me importa una salchicha” o “me importa un bledo”, lo cual fue mucho más inteligente que ser un travesti y decir “soy una chica con un pene”. Drummond admira a Wurst por cuestionar la idea de lo que es masculino y femenino o lo que podría ser. Mucha gente se identificó con ella tanto que le preguntaron a Drummond si ella era Wurst.

Irónicamente, acepta y disfruta de su barba, confiesa que se ha depilado el pelo de sus brazos, porque no le gusta tener brazos peludos, ya que no siente que sea femenino.

Antes de aceptar su condición de mujer ella decidió convertirse en alguien extremadamente masculino para evitar las dudas sobre su sexualidad, ya que al crecer en los 70 fue acosada por los otros niños al ser percibida como gay. Ella se identifica como lesbiana, como una mujer que se siente atraída por las mujeres. El que no estuviera conforme con su género, eso era lo que era observado como gay. Entonces pensó que si no parecía femenina no sería tratada como gay por lo que la gente no se burlaría de ella.

El bullying que recibió fue brutal. Golpizas, amenazas y burlas.

El acoso que sufrió la lleva a pensar que la escuela es el peor lugar para mandar a un niño porque no tienen protección, lo cual es cierto, ya que las reglas escolares en cuanto al bullying son muy pobres o casi nulas, y los adultos pasan estos acosos como “cosas de niños” o algo que todos vivimos en la juventud.

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Foto: Grrlalex

Para evitar el acoso pensó que lo mejor sería no ser llamativa, ser casi invisible, por lo que se convirtió en un adulto que también intentaba no llamar la atención, pero llegó a un punto en su vida en que pensó: “No necesito ser vulnerable ante ustedes, porque voy a luchar”. Para ella el verdadero valiente es el niño que fue a la escuela y tuvo que enfrentar el miedo y el terror día tras día.

Su título de máster la ayudó a entender que lo que le sucedía no era una perversión, si bien se identificaba como mujer, pero no tenía una estructura, un lenguaje o una comprensión sobre el tema. Su gran problema era que luchaba con vergüenza interiorizada. Pero mientras más leía sobre el tema descubrió que no sufría de una patología, que en realidad era un fenómeno natural, lo que la llevó al término “transgenero”, término que conoció cuando tenía 40 años y para entonces tenía una forma saludable de entender lo que sentía.

Drummond está en una relación seria desde hace un largo tiempo, pero admite que obtiene más cumplidos sobre su apariencia siendo mujer, que cuando vivía como un hombre y trataba de pasar como hombre.

Alex Drummond está cambiando aquello que antes era una característica femenina o masculina, al usar elementos de ambos géneros para su apariencia, lo cual la convierte en una mujer con mucha más confianza y seguridad, algo que al fingir ser hombre jamás había logrado. Camina sobre la línea entre lo masculino y lo femenino no solo con su apariencia, sino también con sus actividades, como arreglar un auto algo considerado para hombres, pero que ella como mujer disfruta mucho. Lo que podemos aprender de ella es que no todo en esta vida es azul y rosado, los colores están hechos para ser mezclados y las barreras que dividen un sexo del otro, están hechas para ser destruidas, porque tus órganos sexuales no son un impedimento para que realices una actividad o que juegues con un juguete.

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