Perú: Lesbianas organizadas en Piura luchan contra el rechazo y el miedo

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Se llama Organización Por la Igualdad (OPI) “Soy como soy”. En el marco de un proyecto de Promsex y la UE, se buscaba un grupo de chicas lesbianas para empoderarlas en el norte del país, exactamente en Piura, un departamento con más de un millón de habitantes. Luego de varias conversaciones, las chicas comenzaron a pasarse la voz y se formó un colectivo para poder luchar por los derechos de la comunidad LGBT, ayudar a otras lesbianas en parte de su proceso y desarrollo, y mostrar al mundo que no son extrañas. Que son personas, que aman y quieren por igual. Que sufren por igual. La única diferencia sería –si quieren– que se enamoran de alguien de su mismo sexo. “Soy como Soy” es una realidad y la historia la cuenta Fiorella Carranza Chamorro, vocera de OPI.

El proyecto se financia de dos formas, cuenta Carranza. La primera actividad que realizaron tuvo el apoyo económico de Promsex y UE, a través del Centro Ideas, así como también talleres de empoderamiento. La segunda, para buscar fondos, se ha centrado en hacer actividades como fiestas, cines temáticos, entre otras actividades. La organización está integrada por mujeres piuranas activistas independientes “que buscan la defensa y respeto de los derechos humanos de lesbianas y bisexuales, los cuales son reprimidos, segregados, perseguidos social, legal y políticamente, tratando así de demostrar que no sólo los hombres homosexuales integran la diversidad sexual en Piura”.

RECHAZO Y MIEDO

¿Cuál es la realidad de la población LGBT en Piura?

–Actualmente la realidad de la población LGBT en Piura se puede dividir en dos aspectos, en el de la aceptación y en la del rechazo. Por una parte podemos ver cómo la visibilidad LGBT ha ganado mucho terreno en la ciudad de Piura donde para gran parte de la población observar a dos personas del mismo sexo besándose o hablando de temática homosexual no ha pasado de ser un escándalo pasajero., y en muchos casos no ha causado noticia alguna. También encontramos la existencia de puntos para socializar como discotecas, bares, los cuales son los principales medios donde la comunidad piurana LGBT profesa abiertamente su orientación. Sin embargo, en una sociedad como Piura que tiene mucha riqueza material, pero grandes índices de machismo y rechazo a lo diferente, el hecho de desarrollar tu visibilidad LGBT implica verte sometido(a) a una gran cantidad de rechazo, miedo, repudio, prejuicio y discriminación, por personas que desconoces e incluso por gran parte de tu familia y seres queridos, que ejercen el llamado “amor con condiciones”, el cual no es más que un signo de ignorancia y de temor, ergo, de violencia, de nuestra sociedad que trata de hacer como si no fuéramos una realidad. Pero así como hay personas que son poco tolerantes, hay un nuevo grupo de personas, una nueva generación que sí lo es, tal vez no es la gran mayoría, pero cada vez se puede notar que algo está cambiando en Piura. Movimientos como OPI ayudan y promueven a que las chicas se acepten como son y poco a poco se den cuenta que pueden encajar en esta sociedad tan conservadora.

¿Hay participación política LGBT en Piura?

–Dado que en Piura la situación LGBT es complicada debido a la sociedad conservadora no hay incidencia política LGBT consolidada. Como organización esperamos poder formar a jóvenes y que en Piura los políticos escuchen y sepan que las personas LGBT somos piuranos con los mismos derechos y los mismos nombres

¿Qué opinas de los liderazgos LGBT?

–Cuando hablamos de liderazgos LGBT, lo primero que se me pasa por la mente es que hay muy pocos grupos LGBT en Piura, es por ello que no se pueden desarrollar líderes. Los pocos grupos que ha habido han muerto por la falta de capacitación de liderazgo. A grandes rasgos, en OPI creemos que todas las personas podemos ser líderes y que se tienen que desarrollar como tal. Podemos ver en otros lugares del Perú grandes figuras, y generalmente son mujeres las que lideran. Cabe resaltar que no hay muchos líderes LGBT, al menos en Perú y mucho menos en Piura debido al miedo, a la poca tolerancia, y a la falta de respeto. No hay muchas personas que sean capaces de expresarse libremente. Hay gente que definitivamente es líder y LGBT, por ejemplo, Robert García es un gran ejemplo, es alcalde de Long Beach en Estados Unidos. Es una de las primeras personas que llegó al poder siendo abiertamente gay. En el Perú, una de las personas más conocidas es Carlos Bruce. También está María Rachid, política argentina.

¿Cuántas personas forman parte de la organización?

–Al ser una organización que recién se está formando contamos con diez miembros de diferentes edades, activistas independientes, para quienes el conformar esta organización es la primera participación activista.

¿Qué opinas de la manera de actuar del Congreso actual frente a temas relativos a los derechos civiles?

–Actualmente, nuestro país se ubica en el puesto 113 de 138 países evaluados en torno al reconocimiento y garantía de los derechos LGBT. Ello refleja que esta población sufre una situación compleja en la que es discriminada de modo cotidiano y sobre dicha discriminación existe una aceptación social que no deberíamos permitir que se siga manteniendo. Como lo ha señalado con claridad el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, la cultura y la tradición jamás pueden ser utilizadas para negar derechos a nadie. La Constitución Política establece que toda persona tiene derecho “a la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física, y a su libre desarrollo y bienestar […]”. En el Perú las parejas del mismo sexo no tienen un marco normativo para el ejercicio y salvaguarda de sus derechos. Por ello, si deciden iniciar una relación, adquieren bienes y luego se produce la muerte de alguno o de alguna, la otra persona quedará desprotegida al no tener la posibilidad de acceder al patrimonio de ambos, pues el Código Civil establece un orden de prelación en materia sucesoria, el cual no ha considerado a las parejas del mismo sexo. Teniendo en cuenta la compleja situación que afronta la población LGBT en el país, se hace necesario que, desde el Estado, se promuevan políticas públicas destinadas a superar la misma. La implementación de estas políticas puede convertirse en una herramienta efectiva para garantizar los derechos de las personas LGBT y, sobretodo, para reducir el estigma y la discriminación que suelen enfrentar y contribuir a incluirlas en todos los ámbitos de la sociedad, en igualdad de condiciones. Esta es una obligación que viene impuesta al Estado por la propia Constitución y por los tratados internacionales de los que es parte.

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