Salir del clóset

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Young woman inside wardrobe with closed door, low section

Acabamos de celebrar el Día para Salir del Clóset el domingo 11 de octubre. Es lindo cómo, año a año, más personas se atreven a ser visibles también en las redes sociales, dejando testimonio y huella escrita de lo que son, exponiéndose muchas veces a las críticas, pero dejando en claro que van perdiendo el miedo y siendo ejemplo para los que aún no lo hacen. ¿Te imaginas cuántos de tus amigos de Facebook vieron tu post y pensaron “me gustaría poder escribir lo mismo”?

En la mayoría de historias, si bien el momento no fue del todo agradable, finalmente lograron más o menos paz en su vida y no se arrepienten de estar de este lado del charco. En mi caso, este proceso de salir del clóset me ha hecho sentir más vulnerable que cualquier otra cosa en mi vida, pero definitivamente no me arrepiento.

Es normal que por momentos te arrepientas de haber hablado, especialmente si te sientes hostigado por tu familia o tus amigos, si sientes cuestionada tu sexualidad (levanten la mano esos bisexuales a quienes les siguen preguntando “pero, ¿estás seguro que no estás confundido?”), o si has perdido una que otra oportunidad de trabajo por tu orientación o identidad de género.

Es normal que te sientas decepcionado de muchas personas que dicen amarte y que les cuesta asimilar que te sigue un halo arcoíris a donde vayas. Es normal que quieras huir de tu casa o alejarte de ciertos amigos o renunciar a esa chamba. Aun así, ¡hola!, bienvenido al mundo de la visibilidad, estamos orgullosos de ti, gracias por ayudarnos a educar y a gritarle al mundo que se puede ser feliz siendo queer. ¡Out and Proud!

Pero, ¿qué puedes esperar sentir al empezar a exponerte socialmente? Pues toda una gama de emociones negativas y positivas a la vez. ¿Es acaso salir del clóset en un ambiente negativo la razón por la que muchas personas queer tienen mayor incidencia de enfermedades mentales? Muchos estudios respaldan la idea de que lo que causa mayor probabilidad de sufrir  trastornos psicológicos en las personas LGBT es la violencia y la discriminación a la que están expuestos en la sociedad.close-alexandra

Es por esto que el clóset tiene una función muy importante. El clóset se convierte en el gran escudo contra la violencia y la homofobia. En el mundo real (fuera del Facebook y Miraflores con su inclusivo parque Kennedy, en Lima, Perú) muchas personas sufren violencia directa e indirecta por atreverse a salir del clóset. Basta con leer el último informe de Promsex sobre derechos humanos de las personas LGBT en el Perú para comprender que la visibilidad puede tener consecuencias negativas, incluso la muerte.

Aún siguen matando personas por no ajustarse a los cánones de la heterocisnormatividad. Esto sin contar los múltiples casos de violencia física que no llegan a la muerte (ni a ser denunciados), y los constantes casos de violencia psicológica que todos sufrimos todo el tiempo, todos los días, incluso bajo la forma de “libertad de expresión” en redes sociales.

Casos de suicidio, asociados a las infames terapias de reorientación sexual, son otra forma en que la sociedad se ensaña con una persona y puede llevarla por el espiral de la depresión y la enfermedad mental. Para muchas personas estar en el clóset es la única forma de seguir vivos.

Y ¿qué pasa cuando te sacan del clóset? Son muchas las historias donde un padre o madre descubre que su hijx es LGBT y procede a: botarlo de la casa, golpearlo, humillarlo, encerrarlo o peor aún, existen casos de violación correctiva hacia las chicas lesbianas o bisexuales. Un niño o adolescente que es humillado por su orientación sexual (y no empiezo a hablar del bullying homofóbico porque eso ya es tema de otra nota) se enfrenta a un estrés que tiene repercusiones para su salud física y emocional el resto de su vida.

Es cierto, todo esto no es culpa de la salida del clóset per se o de ser visibles, sino de la sociedad enferma en la que vivimos. Pero para muchas personas salir del clóset no es un opción cuando este los ayuda a prevenir la violencia. Existen muchos contextos en los que ser visibles es posible, existen muchos contextos en los que no (véase medio oriente, como un ejemplo extremo de que el clóset puede ayudarte a seguir vivo). Incluso en un país que ha aprobado el Matrimonio Igualitario como Argentina, se han producido 3 asesinatos a personas trans en el último mes, por lo que urge la aprobación de leyes contra los crímenes de odio que nos protejan cuando decidamos ser visibles.

Ver Activista transexual Diana Sacayán fue encontrada muerta en su departamento

Diana

Es por eso que la decisión de salir del clóset debe ser personal. Nadie debería sacarnos del clóset, nadie debería presionarnos a hacerlo: toma tiempo, es una crisis. Ser visibles es bonito, pero nos expone y nos hace vulnerables. Hay días en que por más acostumbrados que estemos nos afecta saber que aún hay mucho por hacer. Gracias a todas las personas que se arriesgan a decir quiénes son sabiendo que para muchos aún somos “anormales”, “aberraciones”, “pecadores”.

Para los que por distintos motivos aún no lo pueden hacer: tengan paciencia, aquí los esperamos.

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