Amaranta Gómez y la cultura muxe en México

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Por Esteban Marchand

Fotos: Renzo Salazar 

Amaranta Gómez Regalado es una activista muxe, mexicana, trans, antropóloga e investigadora social. Trabaja en la prevención del VIH y tiene un claro discurso sobre la igualdad de todas las personas, no solo de los LGBT, de los indígenas, los pobres, los marginados, los excluidos, de todos.

Amaranta, en 2003 y 2009, ha sido candidata a la Cámara de Diputados pues cree firmemente en el empoderamiento de la sociedad. Actualmente es una destacada activista en la región que no solo se enfoca en temas LGBT, sino también en pobreza y desarrollo.

La encontramos en Lima hace algunas semanas en el marco de la Junta de Gobernadores del Grupo del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y no pudimos dejar de conversar con ella.

¿Por qué el desarrollo no puede estar desligado al reconocimiento de derechos?

-El desarrollo económico no lo hace el viento, no lo hacen los pájaros, no lo hacen los ríos. Cuando hablamos de desarrollo nos referimos a que son los sujetos los que promueven una ideología como la económica, la idea de juntar capital que supone que modera y lleva la vida de las y los demás. Si esa lógica es seria, todos los sujetos que nacen con calidad de seres humanos tendrían que estar incluidos y tendrían que tener la garantía de ser parte de ese desarrollo económico. La realidad nos dice que no es así, la ideología de desarrollo ha quedado rebasada, lo que es desarrollo para algunos no lo es para otros. En ese sentido me parece que cuando se habla de desarrollo se habla de capital económico, pero eso debe reflejarse en la calidad de vida.

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En ese modelo, ¿la realidad de las personas trans dónde se ubica?

-Hay que empezar diciendo que esos modelos están pensados para una sociedad heteronormativa. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional hacen un proyecto para vivienda en Perú o en México, por ejemplo, y los que ejecutan ese proyecto tienen el pensamiento heredado de que los que necesitan la casa son los que se reproducen y entonces se crea el modelo de mamá, papá, hijos. Quien no cumple ese modelo está fuera de la jugada y fuera del acceso. Es decir, no solamente tiene que ver con el que da el dinero, sino se enfoca en cómo se ejecuta y bajo qué criterios ideológicos se da. Si para el grupo de la “normalidad” es complejo acceder a agua, vivienda, educación, y muchos otros servicios, imagínate lo que pasa la población LGBT.

EL CHIP CULTURAL

¿Crees que una mujer es tríplemente subalterna por ser mujer, indígena y trans?

amaranta gomez 3-Absolutamente. Es igual en toda América Latina. Una de las cosas que sabemos es que las comunidades indígenas aprendieron a decir que no había ni trans, ni gays, ni lesbianas dentro de sus pueblos porque así les enseñaron desde la conquista. El chip cultural de nosotros tenía prácticas homosexuales, pero gracias a los conceptos de sodomía todo esto fue cambiando. La multiplicidad de vulnerabilidades te coloca en tanto que seas pobre. No hay posibilidad de salir de ese lugar, no puedes acceder a educación y las únicas posibilidades que te quedan son el ser estilista o prostituta. Debemos de revisar los costos que tiene esto en la economía de los países. Hay que ver cuánto se está perdiendo en términos de capital humano.

La fallecida artista chilena Hija de Perra sostenía que en la cultura aymara muchas mujeres podían tener relaciones con mujeres y no pasaba nada. Esto cambia con la llegada de los españoles. ¿En México pasó algo parecido? ¿Cómo es esto en la cultura muxe?

-En la cultura zapoteca es distinto. No te digo que es el paraíso, eso que quede claro. Tiene una tercera identidad. A diferencia de muchos pueblos, alrededor de 60 grupos culturales, este grupo tiene ciertos mecanismos propios instalados en el lenguaje de la cultura que le permiten a una persona muxe (identificada entre los 6 y 12 años) saber cuáles irán a ser sus funciones. No se vive desde la angustia. El proceso de aceptación es colectivo. La comunidad y el entorno más cercano entran al proceso porque además hay referentes históricos muxes.

VER: Crímenes de odio y discriminación: el lado “B” de un Muxe

Sin embargo, hay asesinatos en la comunidad.

–Con los procesos de modernización y nuevos patrones de consumo, hay influencias en las formas de trato. Sin embargo, hay mecanismos culturales que permanecen. Yo digo que es el choque cultural que sucede y hay resistencias. Afortunadamente, la comunidad muxe se ha organizado y ahora tenemos el primer municipio a nivel nacional que tiene una dirección municipal de diversidad sexual dirigido por personas muxes. Hay un empoderamiento, innegablemente. La situación por eso tampoco ha llegado a los extremos. No hay asesinatos cada mes, son aún muy pocos y en raras circunstancias. No es el paraíso, pero estamos atentos de lo que está pasando.

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