Carta abierta para todos los activistas LGBTI

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Desde más o menos hace un año me di cuenta que tenía la responsabilidad de educar por mi comunidad y de hacer algo con esta necesidad furiosa que tengo de investigar y hacer ciencia. En temas de diversidad sexual en el Perú, hay muchas personas hablando desde el activismo y los derechos humanos, pero pocos hablando con datos reales sobre lo que sucede en las cabezas de las personas de distintas identidades y orientaciones. Así comencé Zike, me metí a una maestría y decidí salir del clóset con mi familia.

Había una vez…

Hace unos meses me presentaron a una activista bastante conocida que, al conversar, vio en mí alguien con quien podía aliarse para comenzar a hacer cosas importantes y buenas, vio que yo tenía la necesidad de hacer algo para que todos vivamos en una sociedad más educada y menos discriminatoria.

Ella ya tenía un plan: hagamos una asociación. Ya había llamado a otras personas, tres chicas geniales con las que tengo ahora una amistad y que, desde el momento que las conocí, reconocí esas mismas ganas y esa misma línea ética para hacer las cosas. Las mismas intenciones, los mismos motivos y la misma lucha. En nombre de la igualdad, confiamos en esta persona para que nos dirija en la formación de una empresa, casi casi un matrimonio, donde depositamos plata y tiempo para vernos formalizadas y empezar a hacer cosas desde una vía formal, legal, no desde una página de Facebook.

Pero no todo es color de rosa (o el color que más te guste). Esta persona, descubrimos luego, tiene un historial bastante cuestionable, por lo que decidimos separarnos por lo sano y comenzar una investigación, que al día de hoy, nos sigue trayendo muchos dolores de cabeza, pero que nos compromete día a día con buscar justicia y no quedarnos calladas. No soy de los que creen que las cosas pasan por algo (mi lógica me lo impide) pero a raíz de este incidente tan complicado para nosotras, hemos podido descubrir y analizar muchas acciones que se hacen “en nombre de la igualdad” y que parten de una ética dudosa.

¿Activistas incoherentes?

Dentro del activismo existen personas muy variadas, hay los que piensan que debemos hacer un activismo más confrontacional, hay los que nunca van a las marchas pero escriben y se manifiestan en redes, hay los que van al Congreso o a programas de televisión y debaten con los conservadores, hay los que piensan que es buena idea conciliar, hay los que creen que poco a poco estamos cambiando el mundo. Estos son estilos, algunos criticables, otros no, pero de alguna manera buscamos hacer algo.

Sin embargo, en la comunidad LGBTI también existen personas violentas, existen personas que buscan lucrar con los sueños de otras, existen personas que, hablando de igualdad, solo buscan hacerse conocidas y salir en medios voceando un ideal que no viven.

La coherencia es un valor del que pocos activistas hablan y del que muchos carecen. No puedes defender la igualdad si piensas que un bisexual está confundido o es un gay enclosetado, si piensas que una persona transgénero tiene una enfermedad mental, si estafas a tus amigos para sacarles plata, si quieres usar plata profondos para “recuperar tu inversión”, si no eres feminista, si no tienes ética. No puedes defender la igualdad si tus ex te denuncian por violencia, si tu vida es un solo de estafas, engaños y malos tratos a las personas que confían en ti. No puedes hablar de igualdad si dices que vas a hacer algo para lo cual no estás preparado.

No podemos aceptar más líderes que nos representen que tengan un historial tan cuestionable, o que perpetúan los grandes estereotipos que tienen los conservadores sobre nosotros y maltratan personas de nuestra propia comunidad por obtener un beneficio. No podemos poner en un pedestal a gente que no nos representa porque no se educa en temática LGBTIAQ. No podemos aceptar líderes que salen a decir que defienden la igualdad y en el fondo piensan que una identidad es preferible a otra, que “cómo alguien puede sentirse hombre y mujer a la vez”.

Gente, todos cometemos errores, pero una persona coherente primero los acepta y busca la manera de resarcirlos. Analicemos a nuestros “representantes”, a la gente que da la cara por nosotros o que se autodenomina voceros de una lucha que es de todos. Nadie, a solo título, representa a una comunidad tan plural, pero si vamos a tener líderes, elijamos a quienes realmente tienen la capacidad y la humildad de seguir aprendiendo, y quienes reconocen que hay una realidad mayor que la que cada uno de nosotros vive.

Entonces no basta con tener una buena idea, hay que SER esa buena idea: el mejor activismo es el ejemplo.

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