-Nunca pensé que podía sentir así 

-¿Sentir qué? ¿Sentir cómo?

-Sentir cómo sentí una vez por ti. 

Álex y Renzo hablan, hablan todo el tiempo, y se culpan, y se ríen, y abrazan el pasado, y se desean, y recuerdan el deseo que los envolvió, que puede ser tan poderoso como el pasado que va y viene. “No ficción” (Random House) es la novela más erótica, sensual y sexual de Alberto Fuguet, el chileno de ‘Mala Onda’, ‘Tinta Roja’, y ‘Por favor, rebobinar’. 

Me dijeron que era la salida del clóset de Fuguet, y tras devorar en una noche el libro, y compartir con mis amigos gays algunos momentos de la novela que me parecían gratamente perturbadores, ahora estoy sentada frente a Fuguet. Él no se acuerda, pero yo sí: lo entrevisté en los noventa, a propósito del escándalo que causó su antología de “McOndo”. No se lo digo. Lo que sí le comparto es que soy lesbiana y periodista, y le cuento que cuando he escrito de mis amantes he recibido recriminaciones como las que Renzo le hace a Álex. Por eso, el libro me pegó duro, me dejó pensando. Y le digo también –con ese cinismo que a veces nos embarga–que ellas se sintieron orgullosas de aparecer mencionadas, aunque sea en un pequeño blog lésbico. Nos reímos. Estoy pensando en Renzo, pero vamos despacio.

Fuguet

SIN FICCIÓN

La novela, dice Fuguet, esta basada el 80% en hechos reales. Y se llama “No ficción”. “No ficción”. “No ficción”. “No ficción”. Pero no es una novela gay, como se podría decir de la manera más simplista. Es una historia de amor, y de cómo se hace un libro sobre ese amor. Resulta que los protagonistas son hombres. Resulta que Álex el escritor es muy parecido al escritor, y él no tiene problema en reconocerlo. Si eres del #TeamFuguet reconocerás en Álex a Alberto.

Invitado al “Hay Festival de Arequipa”, Alberto Fuguet –de 51 años–dice que no cree en las casualidades, y acepta que su novela llega en momentos en que Chile aprueba la Unión Civil para personas del mismo sexo: “Chile está cambiando definitivamente, pero en Chile la vida se ha vivido siempre. En el sentido, de que la gente ha estado abortando, se ha estado separando (a pesar de que el divorcio estaba prohibido)… Creo que a Chile le ayudó la cosa del libre mercado, de los migrantes, de las fronteras abiertas. Si tus fronteras están abiertas, tienes que abrirte a las ideas. Si puedes comprar yogurt importado, las ideas importadas también te llegan. La gran locura de la gente homofóbica chilena de derecha –yo siento que hay homofobia en todas partes, más aun en la izquierda–fue abrir el mercado a los bienes y al dinero. Así arruinas tus valores católicos. Porque el mundo está abierto y fluye todo”. alberto fuguet

Decías que la izquierda es también homofóbica. Se supone que no es así…

-La izquierda es intolerante en muchos sentidos. La izquierda siempre cree que está con el bien. Ese es su gran error.

El escritor, cineasta y periodista remarca que esta novela no es propiamente una salida del clóset. Lo que pasa es que nadie se lo preguntó. No teme los insultos, el escandalete. Y para ser sinceros, hasta el momento, la crítica ha sido buena.

“No ficción” es una novela de diálogos intensos, con una poderosa carga erótica, en un ambiente claustrofóbico. Alberto Fuguet confirma una propuesta poderosa que se sostiene en diálogos, conversaciones reales en las que cualquiera –al margen de su orientación sexual– se puede reconocer. Logra que el lector ingrese a esa habitación donde dos hombres se siguen deseando, a pesar del tiempo transcurrido. El lector se puede sentir voyeurista. Dice Fuguet que es como dejar el teléfono encendido. Escuchamos voces que no nos pertenecen. Pegamos la oreja. Es también como entrar a un camerino. “Y huele a hombre”, resalta. Bebe agua, se incomoda con las fotos mientras habla, pero luego disfruta una breve sesión. Clic. Clic. Es casualidad que el lugar elegido tenga la señalización de SALIDA.

“¿Un referente gay? No lo soy, pero si me ven así, no me molesta. No soy activista, aunque hay muchos tipos de activismo”, se explica. Le han preguntado qué diría Pedro Lemebel de su obra: “No soy Lemebel. Nunca he visto un travesti. No sé quienes son. No es mi rollo. Los gays no son los únicos marginados. Los pobres, los aymaras, los mapuches y las mujeres también lo son. Las lesbianas nunca están metidas en el tema. Porque siempre se habla de lo gay. Yo creo que lo gay no debe ser contado solo desde el drama. También puede contarse desde la felicidad. El mundo gay es también alegre. Tiene el color del arcoíris, ¿no?”

Y volvemos a Lemebel: “Mi impresión es que el mundo ultramarginado de clase baja también puede pasarlo bien, y lo está pasando. Un chico de este mundo que se siente libre y querido posiblemente se sienta feliz. Lemebel me odiaba. Me habría escupido, habría dicho ‘esta es una mierda de niño rico'”

“Sudor” es la próxima novela de Fuguet. Se lo ha pensado como una segunda parte de No Ficción. Y llega en abril.

EL MORBO LATINOAMERICANO

–Yo sabía todo lo que iba a ocurrir. Exhibirme tenía su costo. Pero todo está bien. Se cree que lo sexual, sensual y genital no debe ser expuesto. Le puse “No ficción” porque llamaba la atención. Sí, me estaba aprovechando del morbo latinoamericano.

No son sus memorias. Y, sin embargo, me ha dicho por segunda vez que el 80% de lo que ocurre en la novela se basa en cosas de la vida real: “A la larga es sobre cómo se hace un libro, y cómo se hace uno cargo de los lectores, de la historia y del pasado. Y de como un escritor, en este caso Alex, que se parece mucho a mí, se enfrenta a eso”.

Es también acostarse con el pasado.

-También. No diría que eso es saludable o no. Pasa y bien.

¿El amor sin sexo es posible?

-A los hombres les cuesta entender, pero a las mujeres no. Yo creo que en ‘Sudor’ verás que cuando accedes a todo también te puedes sentir solo.

“No Ficción”está muy lejos de ser el “No se lo digas a nadie” de Chile. Para empezar, no es el debut de Fuguet.  “Es más bien algo como “No se lo digas a todos””, dice.

En la novela de Fuguet, los amantes inconclusos no son afeminados.

-Me han dicho cosas como ‘los tipos hablan como varones’ y yo respondo: ‘claro, son hombres’. No tengo nada contra los chicos afeminados, delicados o que sueñan con trabajar en Zara. Pero reducir a los gays a lo afeminado es denigrar y discriminar. Hay una variedad. En este caso, son dos hombres. 

Dos hombres, hasta rudos, que se desean…

-Sí, hombres. Por algo se gustan. Nunca había escrito una historia de amor, quizás porque no me había enamorado o porque no me sentía listo. No quería que me diera vergüenza ajena.

Y es también una novela que no te deja triste, a pesar de ese deseo no complacido que se mueve en los protagonistas.

-Este libro es un poco rockero, y divertido… No podía ser serio. Por mucho que sea un amor que no resulte, no tiene que ser una tragedia. Al final, tiene un final casi feliz. Yo espero que Renzo conozca a una chica o a un chico. 

¿Y Renzo ya leyó la novela?

-No lo sé (ríe)

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