La violencia invisible: ¿Sabes realmente si eres víctima de maltrato psicológico?

0
3310

Antes, cuando escuchaba testimonios de personas que han pasado por una relación violenta, solía pensar que había tenido suerte, que nunca había sido mi caso. Ahora, con el tiempo, he llegado a perdonar y admitir que sí, sufrí maltrato, pero de un tipo que deja huellas solo visibles en la personalidad. Ya de esto pasaron algunos años (menos años de lo que parece) pero hasta ahora tengo reacciones que vienen de las profundas dudas que dejó esta persona en mí, dudas sobre cómo me veo, cómo soy y qué tan buena soy en las cosas que me gustan hacer.

Nunca he estado con ninguna persona que me haya golpeado, pero sí estuve con una persona que me maltrataba psicológicamente. Definitivamente habrán personas que la han pasado peor que yo, pero mi experiencia es mi experiencia y me ha servido para reconocer cuando alguien ejerce manipulación y maltrato “caleta” a otra persona, ese que mina tu autoestima al punto de dudar de todo en ti y hacer lo que sea para tener la aprobación de esa persona que tanto quieres y que siempre tienes miedo de perder.

Por supuesto que la violencia en contextos de pareja no es algo exclusivo de relaciones heterosexuales. El artículo de Liliana Huaraca de hace un par de semanas, cuando conmemoramos el Día de la No Violencia contra la Mujer y comenzamos a hablar del activismo coherente, nos explica un poco más sobre esto. Sigamos hablando de violencia entonces, es un tema del que no deberíamos dejar de hablar porque lo vivimos todo el tiempo, todos los días y en todos lados.oppression-458621_1920

¿Qué hay detrás de la violencia? Pues el poder, la jerarquía. Detrás de todo acto violento existe la necesidad de sentirse en una posición superior a otra persona, es decidir que se hace lo que yo quiero y por lo tanto actúo de manera disruptiva porque tienes que hacer lo que yo diga.

La ira o cólera es una emoción que todos sentimos (aunque muchos elegimos ignorar) y su forma de acción es la agresión. Esto nos sucede a todos. Todos actuamos de manera violenta como algo natural y cotidiano: nos cierra un carro y queremos gritar, vemos un acto de injusticia y nuestro impulso es querer aplaudirle en la cara a esa persona, escuchamos a alguno de los congresistas homofóbicos en los lamentables debates del congreso y nuestro primer impulso es twittear algo ofensivo, tenemos peleas de pareja y decimos algo hiriente porque nos gana la impulsividad… todos actuamos con violencia.

¿Qué es lo correcto de hacer? Pues, darnos cuenta, respirar, pedir perdón. Pero no queda ahí, cualquier persona normal evita actuar con violencia porque la violencia daña a la persona que la recibe (además es un delito, ¿no?) Entonces, si nos reconocemos como seres agresivos, que usamos comunicación agresiva o solemos perder el control, debemos empezar a generar estrategias para evitar que esto siga siendo nuestro modus operandi. ¿Cómo? Creo que los seguros de salud del estado y privados deberían incluir la salud mental, porque este tipo de cosas solo se corrige con terapia… o tiene que pasar algo que cambie mucho tu vida (modificación del ambiente, le llamamos los conductistas).

Cuando la dinámica de violencia se instaura en una relación, todo se vuelve muy gris: la persona que viven en un ambiente de violencia comienza a acostumbrarse a que esa es la manera en que funcionan las cosas. Entonces es normal que las víctimas comiencen a mentir, a fingir que todo está bien (para fuera y para dentro de la relación) y a convencerse de que, a pesar de todo lo malo, esa es la persona que quieren a su lado, justificando su falta de acción para alejarse de lo que les hace daño.

Cuando la violencia es física, no hay mucho que decir: es visible y todos nos damos cuenta que existe. Cuando la violencia es solo psicológica, sus huellas invisibles y la manipulación que hay detrás la vuelven casi imperceptible, incluso para la persona que la ejerce. La violencia psicológica es permitida y muchas veces justificada desde “te critico porque quiero lo mejor para ti”.

Hay personas más inteligentes que otras. La violencia psicológica, cuando se aleja de los insultos y se vuelve más una manipulación sistemática implica una estrategia. Con esto no quiero decir que todas las personas que ejercen maltrato psicológico sean necesariamente psicópatas, sino que hay personas que se acostumbran a manipular, a nunca decir sus intenciones de manera directa y a sentirse mejor haciendo sentir menos a la persona que tienen al lado.

¿Qué esconde la dominancia y la manipulación? Pues esconde la necesidad de controlar al otro, porque piensan que si se tratara de una elección en libertad, esa persona jamás los escogería. También esconde la idea de que existe una jerarquía dentro de la relación y que uno siempre está en posición de poder sobre el otro y que así funciona una relación.

Hay personas que manejan un discurso de libertad, pero que en el fondo necesitan sentir que su pareja los venera y admira: “Eres libre, pero no vas a encontrar mejor persona que yo, que te perdono todo a pesar de que te equivocas, soy tan bueno que me quedo a tu lado”. Esto es pura manipulación.

Si una víctima se defiende o aprende que la única comunicación que funciona es la agresión, ¿eso lo hace un agresor más? Claro, cualquier persona que ejerce violencia (así sea reaccionaria) está cometiendo un acto de daño a otra persona. A menos que sea como defensa ante una agresión física, la violencia no está justificada. Si me insultas y yo te insulto, soy agresivo también.

Lo mejor, amigue que estás en una relación violenta, es siempre salir de ahí.punch-316605_1280

Entonces ¿cómo sé si alguien me maltrata psicológicamente?

El maltrato psicológico es toda manifestación de desvalorización (no lo has hecho bien, siempre te equivocas) hostilización, indiferencia, intimidación, imposición de conductas o formas de ser (mejor vístete diferente, no hables de esa manera, no deberías pensar así), culpabilización (de nuevo me hiciste molestar, es tu culpa) y bondad aparente (te digo cuando haces algo mal porque quiero que seas mejor, quiero lo mejor para ti).

Además, cuando hablamos de violencia sexual, muchas veces pensamos que solo sucede cuando una persona se niega a tener sexo y la otra persona la obliga. Pero dentro del maltrato psicológico, el abuso sexual se puede dar cuando nos sentimos mal o nos da miedo decirle que no a nuestra pareja. Nos da miedo negarnos y que luego se moleste o nos trate feo porque ya lo ha hecho antes. Encima de todo esto, hay personas que luego critican el deseo sexual o la performance sexual de su pareja.

Para no olvidar, estas son las formas en que se puede ejercer violencia psicológica:

maltrato
Elaboración Sin Etiquetas
  1. Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir, poner en tela de juicio la cordura de la pareja.
  2. Control abusivo del dinero, recompensas o castigos monetarios, impedir trabajar aunque sea necesario, pedirle o hacerle pedir dinero, pedir justificación de los gastos.
  3. Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escuchar conversaciones, controlar el celular, impedimento de tener amistades, restringir las relaciones con familiares.
  4. Asustar con miradas, gestos o gritos, arrojar objetos o destrozar la propiedad de la persona, cambios bruscos y desconcertantes de ánimo, irritarse con facilidad por cualquier cosa (“mira cómo me haces molestar, tú me haces ponerme así”)
  5. Con herir, matar, suicidarse o botar de la casa (conozco varias que asustan con matarse o se cortan para conseguir el efecto dramático)
  6. Tratar al otro como inferior, denigrar intelectualmente (lo viví en persona y es devastador)

Fuente: El maltrato psicológico en la Pareja: Blázquez, Moreno y García-Baamonde (2009)

Las críticas constantes son un tipo de maltrato psicológico. Si tu pareja se pasa toda la vida criticándote, entonces te preguntas “¿realmente me quiere? ¿Realmente soy la persona que quiere a su lado?”. No, obviamente no te quiere. Eso no es amor. Lo que quiere es alguien que cumpla con sus necesidades y sus expectativas, alguien a quien dominar para sentir que posee algo.

Ya pasaron algunos años de la experiencia que tuve. Pasó mucho tiempo para que yo me diera cuenta y empiece a reconocer las cosas que hacía como producto de mi inseguridad. Vivir una situación de violencia hace que te cuestiones todo de ti, desde cómo permitiste que te traten así, cólera, sed de venganza (ok no tanto así, pero por mucho tiempo tuve ganas de buscar a esa persona y decirle cómo me había hecho sentir) hasta que por fin encuentras la forma de perdonar y verlo como lo que es: una persona que agrede física o psicológicamente es alguien que tiene un problema mental. Vengan para diagnosticarlos.

Comments

comments

Dejar respuesta