Cómo un gay y una trans se convirtieron en diputados de Venezuela

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La abogada Tamara Adrián y el activista Rosmit Mantilla fueron elegidos el domingo pasado como diputados suplentes a la Asamblea Nacional. Esta es la historia de cómo se convirtieron en los primeros funcionarios electos de Venezuela que pertenecen a la comunidad Lgbti.

Por Juan Carlos Figueroa (*)

Venezuela es la de los 20 homosexuales y trans asesinados en 2014. Es la de Giniveth Soto: la madre lesbiana que murió y dejó en el limbo jurídico a su pareja y a su hijo, porque en Venezuela los homosexuales tienen prohibido casarse. Venezuela es la del Presidente y los diputados que insultan a sus adversarios políticos llamándolos “maricones”. La misma en la que los gays declarados no pueden ser policías porque, según el comisionado presidencial para el área, no se puede contar con un oficial “que quiera pintarse los labios de rosado”. Pero desde el domingo pasado, Venezuela es también la de Tamara Adrián, la segunda diputada trans de Latinoamérica (la primera fue Michelle Suárez en Uruguay); y la de Rosmit Mantilla, el primer legislador abiertamente gay de la nación.

Tamara y Rosmit fueron electos este 6 de diciembre como diputados suplentes a la Asamblea Nacional. Tamara estuvo a punto de convertirse en diputada principal, pero los votos no le alcanzaron para la más grande de las proezas. En la práctica, ambos tendrán derecho a voto solo cuando sus parlamentarios principales no puedan asistir a las sesiones. En su sentido más amplio: se convirtieron en voces autorizadas para promover desde adentro del parlamento una agenda en favor de los derechos del colectivo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans del país.

En Venezuela no pasan estas cosas: no solo son los primeros parlamentarios, sino que Tamara y Rosmit se han convertido en los primeros funcionarios electos en la historia del país que son abiertamente gay o trans. Fueron casi los primeros candidatos. En los antecedentes solo aparecen Oswaldo Reyes, fundador del Movimiento Ambiente de Venezuela, quien se postuló sin éxito en 1999 a la elección de la Asamblea Nacional Constituyente. Y José Ramón Merentes (Unión Afirmativa) y Heisler Vaamonde (Movimiento Gay Revolucionario), quienes lo intentaron en las parlamentarias de 2005.

Tamara y Rosmit son líderes de Proinclusión, movimiento Lgbti de Voluntad Popular (VP), el partido opositor al chavismo fundado por Leopoldo López. Es uno de los pocos espacios partidistas dedicados a promover la lucha Lgbt en Venezuela y fue el motor de ambas candidaturas. Proinclusión, con apenas cinco años de fundado, se propuso y logró lo que ningún otro partido venezolano.

Cómo se hace un candidato

La candidatura de Tamara Adrián comenzó a cocinarse desde al año pasado, cuentan en VP. Lo primero fue convencer a lo interno que Tamara convenía y tenía las credenciales para la postulación. No parecía tan difícil. Por un lado, una candidata trans le sumaba mucho a un partido como VP, que quiere distinguirse con un perfil progresista. Segundo: no existe una carrera como activista en Venezuela con más peso que la de ella. Tamara es abogada, diplomada en derecho comparado, dirigente de la Red Lgbti de Venezuela, secretaria trans mundial de la Ilga (http://ilga.org/) y hasta presidenta del Comité del Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bisfobia (Idaho http://dayagainsthomophobia.org/).

Explican dirigentes del partido que la principal competencia vino desde otras postulaciones que podían arrastrar mayor caudal de votos. Una negociación aún más complicada porque VP solo podía presentar una lista limitada de candidatos. VP pertenece a la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que reúne a varias organizaciones políticas que desde hace varios años se reparten las candidaturas atendiendo, sobre todo, al caudal de votos que haya alcanzado cada partido en elecciones anteriores. Esto les permite presentar una candidatura única para enfrentar juntos al chavismo en cada votación.

En medio de la puja interna en VP, otro partido fuera de la MUD le ofreció a Tamara postularla, un punto más que se sumó a la negociación. Cuando llegó la hora de definir la maqueta final de candidaturas, sucedieron dos hechos claves que favorecieron a Tamara. Copei, uno de los partidos de la MUD y de mayor tradición en Venezuela, fue excluido de la coalición por un conflicto interno con su directiva, lo que dejó más plazas abiertas para los otros partidos. Casi al mismo tiempo, el Consejo Nacional Electoral, organismo que planifica las elecciones en Venezuela, exigió que al menos 40% de los candidatos que presentaran las organizaciones políticas debían ser mujeres, esto para cumplir con una nueva disposición sobre paridad de género. Entonces, no solo había que escoger a nuevos candidatos, sino que había que escoger más mujeres. Como anillo al dedo para Tamara, si no fuera por otro gran obstáculo.

Tamara nació varón. En 2002 obtuvo su cambio de sexo tras una operación. Desde entonces, emprendió una batalla legal en el país para cambiar su nombre de Tomás Adrián a Tamara Adrián. Pero desde 1998, las autoridades venezolanas no han concedido el cambio de nombre a ninguna persona transgénero, a pesar de que la ley lo permite desde 2009.

VER: La sirena venezolana que quería ser hombre

El CNE, además de organizar las elecciones, es también el organismo encargado del registro civil en Venezuela y uno de los principales responsables de que las personas trans no puedan cambiar su nombre y género en sus documentos de identidad. Pues Tamara quería ahora inscribir su candidatura como mujer ante un organismo que tenía años negándole el reconocimiento de su identidad.

inscripción

Los activistas de Proinclusión lograron reunirse previamente con las autoridades del CNE para consultarles sobre sus posibilidades. Para sorpresa de todos, les aseguraron de manera extraoficial que no habría problemas y que Tamara podría inscribir su candidatura como mujer. No lo creyeron hasta que sucedió. “Mi candidatura abre las puertas a todos”, declaró Tamara el 7 de agosto, luego de recibir la planilla que la certificaba como candidata.

En VP cuentan que Tamara contaba con la simpatía de Leopoldo López y Freddy Guevara, quizá las dos caras más visibles del partido y determinantes como nadie en la negociación interna. También, antes de formalizar la candidatura, los medios de comunicación comenzaron a hablar de la posibilidad de la primera candidata trans de Venezuela, una presión adicional que le ganó postulación.

Rosmit-Mantilla

Con Rosmit también fue decisivo el sentido de oportunidad. Tiene 32 años, es gay y estudiante de comunicación social. Fue uno de los fundadores de Proinclusión y se hizo más conocido gracias a su participación en las intensas protestas de febrero de 2014 contra el gobierno de Nicolás Maduro, en las que se registraron decenas de muertos. Y está preso.

El 2 de mayo de 2014, la policía de inteligencia del gobierno venezolano lo detuvo por supuestamente financiar las manifestaciones contra Maduro. Ya cumplió un año y ocho meses tras las rejas. Pero fue precisamente su condición de preso político, como lo defiende la oposición, su pase directo a la candidatura.

Los detenidos por las protestas de 2014 son un punto de honor para VP, porque Leopoldo López, su máximo dirigente, también está preso por estos hechos. En eso se basó el argumento de Proinclusión para negociar el puesto de Rosmit. Este fue el plan: como la Constitución venezolana otorga inmunidad a los legisladores del país, si alguien en prisión es elegido diputado debería ser puesto en libertad. Ya le había funcionado a la oposición en 2010, con un candidato acusado de malversación de fondos y que fue liberado inmediatamente después de su elección. Con la intención de repetir de la hazaña, la MUD aceptó inscribir a varios opositores presos, y en la lista entró Rosmit.

El equipo de Rosmit temió que el CNE rechazara a última hora su postulación, pero todo salió bien. “Asumo el reto de ser candidato a Asamblea Nacional, ser la voz de quienes luchan por la libertad y los derechos Lgbti”, declaró desde la cárcel.

La pelea recién comienza

Rosmit fue elegido diputado por el estado Táchira y Tamara por Caracas. En el caso de Tamara, Proinclusión no solo logró que fuera candidata, sino que lo fuera en la capital del país, uno de los circuitos electorales más representativos. Esto le ganó mayor visibilidad en los medios y, por supuesto, la convirtió en blanco de ataques. En la MUD se habló de presiones y llamados de atención de la cabeza de la iglesia católica en Venezuela por la postulación de Tamara. El propio cardenal Jorge Urosa Sabino se pronunció públicamente días antes de la elección: “Personalmente deploro que esta persona haya sido postulada”. En su declaración, cuestionó a Tamara por su posición en favor del aborto pero no se atrevió a criticarla por su propuesta Lgbti. Igual ya era demasiado tarde: la postulación de Tamara era indetenible.

Rosmit y Tamara fueron proclamados oficialmente diputados electos este miércoles. “En Venezuela no tenemos ningún derecho… La ley del matrimonio igualitario podría salir en muy poco tiempo”, declaró Tamara a los medios locales. El acta de proclamación de Rosmit fue recibida por su mamá. Ya su familia se encuentra en Caracas haciendo las gestiones para que los tribunales se pronuncien en favor de su liberación.

Le pelea recién comienza. Por primera vez en 15 años, el chavismo perdió la mayoría del Parlamento. Fueron 15 años en los que se presentaron al menos nueve propuestas legislativas en favor del matrimonio igualitario y otros derechos del colectivo. Todas quedaron engavetadas. Pero el cambio de la correlación de fuerzas no necesariamente implica un camino más fácil. La renuencia del chavismo a atender el tema Lgbti se repite en la dirigencia opositora.

Los dos nombres que más suenan para presidir este nuevo parlamento son Julio Borges y Henry Ramos Allup, ambos diputados de la MUD. Borges recibió en 2010 el “premio al homofóbico del año” de la ONG Unión Afirmativa, a propósito de una columna de opinión en las que defendía que el tema del matriomonio gay no era prioridad en el país y que se usaba por algunos sectores para atacar a la iglesia católica. Y Ramos Allup dijo en 2013 que no se debían exaltar “las virtudes de la homosexualidad y lesbianismo”: “Ese es un tema que no se debe nombrar, ni para exaltarlo, ni para criticarlo. Quienes sean lesbianas u homosexuales, allá ellos”.

Pero en el movimiento Lgbti venezolano confían en el cambio. “Con Rosmit y Tamara se abrió un nuevo capítulo en la historia de los derechos Lgbti en Venezuela. Tenemos una nueva oportunidad con muchos retos, que nos permitirá hablar de ‘tú a tú’ con el resto de las fuerza políticas del país”, dice Ana Margarita Rojas, de la Fundación Reflejos y miembro de la Red Lgbti de Venezuela.

María Gabriela Vivas, miembro del equipo de campaña de Rosmit, asegura que Sergio Vergara y Tomás Guanipa, los diputados principales a los que suplen Tamara y Rosmit, son dos legisladores ganados a la causa Lgbti y que están dispuestos a acompañarlos. “Rosmit no descansará hasta vernos conquistar todos nuestros derechos. Él sabe que le debe al colectivo la llave de su libertad”, agrega. Y para Edgar Baptista, coordinador nacional de Proinclusión, lo más importante es que el triunfo hará sonar más fuerte el reclamo: “Por primera vez nuestra voz se escuchará dentro del hemiciclo de la Asamblea y en sus micrófonos se mencionaran expresiones como ‘identidad de género’, ‘crímenes de odio por homofobia’ y ‘matrimonio igualitario’. Hemos abierto una puerta que nos cerraron tantas veces en la cara”.

Hay una curiosa lista en Wikipedia que se llama “Hitos de la comunidad Lgbt”. El grueso del artículo son referencias sobre la primera vez que un gay, una lesbiana o un persona trans ocuparon un cargo de elección popular. Harvey Milk en California (EEUU); Georgina Beyer, primera alcaldesa trans en Nueva Zelanda; Bertrand Delanoë, primer alcalde gay en París; Johanna Sigurdardottir, la primer ministro lesbiana de Islandia. El hito venezolano se logró este 6 de diciembre. Desde entonces, Venezuela tiene a Tamara y a Rosmit.

(*)  Periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado para los diarios venezolanos El Nacional, El Tiempo, Últimas Noticias y El Mundo Economía & Negocios. También ha colaborado para las revistas Zeta (Venezuela), Marcapasos (Venezuela) y Diario Las Américas (Estados Unidos). Es estudiante de la maestría en Comunicación y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina).

 

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