No hay menos malo: La homofobia, la exclusión y el oportunismo en campaña

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En época electoral, los amigos y los conocidos, así como los compañeros de trabajo, se sacan la careta. Me dijeron: “Claro, seguro votarás por PPK ya que lleva en Peruanos por el Kambio a Carlos Bruce”. Bruce, el congresista abiertamente gay, está con Pedro Pablo Kuczynski, quien hoy evadió hablar de la Unión Civil porque hay temas más importantes como la seguridad. Dos días antes, el señor Alejandro Toledo, expresidente de Perú, respondió a la pregunta sobre la Unión Civil que era HOMBRE. Lo de Toledo es lamentable, y no usaré adjetivos ni me colgaré de los rumores de su vida privada para cuestionar su inconsistencia. Ya el Perú sabe lo que piensa y lo que es.

Para empezar con PPK. Me molesta que un candidato use la K y destruya el lenguaje solo para que cuadre con su apellido. ¿Soy exagerada? Sí. Y no es lo más importante, es solo una anécdota, como lo es esta elección y lo fue la pasada.

Lo grave es que este personaje caiga en el oportunismo de no opinar sobre un tema sensible. No sabe PPK que los planes de gobierno tienen varios temas o acaso se centra solo en seguridad o en educación. ¿Acaso la agenda de derechos humanos no está incluida en los planes de gobierno? ¿Acaso los derechos LGBT no son parte de una agenda de derechos humanos?

Los derechos humanos no son un tema menor. Los derechos humanos no son una cojudez, como dijo el cardenal Juan Luis Cipriani, ahora buen amigo de Ollanta Humala, presidente del Perú que acaba su gobierno sin haber hecho ABSOLUTAMENTE NADA por la comunidad LGBT.

Que mis amigas de clóset aplaudan a determinado candidato desde la comodidad que les da el dinero, solo refleja el egoísmo de esta sociedad fracturada. Claro, eres lesbiana, tienes plata, te refugias en tu casa de playa, y que se jodan los otros. Incluyo a los cholos, feos y otras especies que tus lunas polarizadas no te dejan ver.

A estas amigas les importa un carajo también que la democracia en Ecuador y Venezuela esté siempre bajo amenaza porque a su agente de viajes solo le piden Cancún,  París -ay, por ahora, París queda en suspenso-, La Habana (y ya con Fidel casi muertito, y los gringos cerca, genial). Lo de Ecuador y Venezuela no es exagerado, no hablo para seguir la corriente o porque leí el libro de Aldo Mariátegui. He estado en ambos países y he visto la manera cómo presionan y hostigan a la prensa. He visto la popularidad de Correa, y he visto las miserias de Venezuela. Cuba es una caso aparte. La dictadura se extingue. Por suerte.

A estas amigas les importa muy poco las mujeres que sufrieron las esterilizaciones forzadas durante la dictadura de Fujimori. Se lo merecían, ya sabes que las cholitas tenían hijos como conejas. Y les importa una mierda el aborto en casos de violación porque jamás abortaron ( o sí, pero caleta y ya es pasado) o porque jamás las violaron. Y creen que si a su trabajadora del hogar –llamada la chica-la violaron fue por su culpa. Salía como como puta los domingos, dicen.

Los gays de clóset van por la misma ruta. No quieren saber nada de las y los trans. “Eso ya es un extremo”, me comentó uno. Elegante, regio, bien masculino. Pero traca, JAMÁS.

A estas amigas y amigos les digo que no busquen convencerme. Es en esta época, donde las caretas se caen, uno detecta quienes merecen entrar a tu casa, y quienes no.

Ver Comunidad LGBT en Perú: Olvidada y humillada por el Estado

En otro rubro están las y los heterosexuales que no buscan un país más igualitario porque ya tienen “igualdad”. Hoy, gracias al gobierno de turno, y al anterior, tienen más dinero, y ya son como la gentita del A y del B. La”igualdad” tocó sus puertas. Ya son menos ignoradas, menos oscuritas, más elegantonas.  A estas personas que también aplauden a Acuña porque les late que será la continuidad de Humala –es decir, el piloto automático que da una relativa estabilidad económica–no les interesa que el candidato Acuña haya golpeado a su exesposa. Dicen que ella también busca réditos políticos. Y sí, claro que sí. Pero hubo un acto de violecnia. Por supuesto, ignoran la denuncia de violación a una menor que fue retirada. Y son ellos los que dicen que en la sierra “eso pasa a cada rato” y no es para escandalizarse. Tampoco les preocupa el nivel de educación que da en sus universidades porque sus hijos, amigos, hermanos y ell@s mism@s estudian en la PUCP, en la Pacífico, y en la UPC. Ah… también en la San Martín. El partido de Acuña tiene como aliado al Pastor Lay, el mismo que proclama que los homosexuales se pueden curar. 

Y entonces van al de siempre: Alan García, la experiencia. Alan, el de los narcoindultos, el del Frontón, el de la patadita, el que puso a su exmujer en vitrina para la ofensa pública solo para salir bien parado por tener un hijo fuera del matrimonio. La tan estimada Pilar Nores, una dama como dicen, cargó con los cuernos estoicamente. Ni ella me parece una mujer admirable, y tampoco su exmarido.

La política es también una suma de gestos y detalles. Los detalles de Alan, como los de Keiko, PPK, Toledo, Acuña, y los de las filas de los otros me hacen pensar que este Perú no es que tenga el candidato que se merece. Lo que ocurre es que este Perú ama los caudillos, los empujones, el caballazo, y encumbra a líderes de dudosa moral, que luego se reproducen y se acomodan, hasta llegar con algo de suerte a gobernar.

Alan ya sabemos que está a favor de la Unión Civil. Pero Alan ya estuvo en el gobierno, y es válido preguntarnos: ¿Qué hizo por la comunidad LGBT?

Entonces, ¿vas a votar por el menos malo? Por votar por el mal menor, tenemos lo que tenemos. La comunidad LGBT en Perú ha sido la más excluída de la región. Y no exagero. El Salvador, un país pequeñito y con altos índices de violencia, ha hecho esfuerzos por proteger a la comunidad LGBT. No es el país de la igualdad, pero al menos hay acciones. Este gobierno no nos ha dado nada. Y como van las cosas, el próximo tampoco. La sociedad civil tiene una gran responsabilidad para poner el tema en agenda.voto homofobia

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