Por Víctor Prado.

“El clóset” es una referencia metafórica comúnmente usada hacia la comunidad LGBTI para designar a los hombres que no han cantado “Y me solté el cabello, me vestí de reina”  o para aquellas chicas quienes tienen a Vanessa Senior como su sex simbol. Representa una caja  de prejuicios y estereotipos a los cuales nos hemos acostumbrado a vivir con el pasar de los años. El armario dejó de ser el lugar donde se ocultan los monstruos, se guarda la ropa y el lugar preferido para jugar al escondite. Se convirtió en ese espacio dentro de nuestra mente donde no solo se dice están homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales y transgeneró.

El clóset es un estado de inconformidad con los miedos que no se atreven a salir, allí viven el que fuma a escondidas de sus padres, quien bebe para escapar de los problemas, a quien su pareja le maltrata pero no lo comenta porque el miedo no le deja, quien se encuentra en frustración con su carrera y quiere hacer un viaje espiritual para encontrarse con el universo, el joven que quiere ser artista y prefiere morirse de hambre y ser feliz, antes que “seguir en algo que le de dinero” , ese lugar en la imaginación carece de comienzo y fin, que los espacios vacíos se hacen cada vez más pequeños, llenándose constantemente de incertidumbre, frustración e insatisfacción.

Aquel lugar que con el pasar de los años,  termina  el miedo  siendo una habitación anexa, donde este no sabes si cada vez te hundes más, si termina por acostumbrarte, o si está constantemente invitándote a salir. Se empieza a volver inhabitable, no sabes si te están cobrando los años y necesitas más espacio o  es  que aquella zona de confort se achica con el tiempo.

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¿Qué pasa? ¿Qué hago? ¿Soy un monstruo, un accesorio de ropa o con quien juego a las escondidas? ¿Estoy sólo en todo esto?

Tengo demasiado miedo.

¿Cómo lo digo? ¿Y si lo toman a mal? ¿Y para qué se lo voy a decir? ¿Dónde busco ayuda?

No mejor no, acá yo estoy jodidamente cómodo.

Incontables las preguntas, sobran las razones para no hacerlo y, a fin de cuentas, es un asunto de decisiones, de igual forma no faltan los motivos, así que quizás te interese saber ciertas cosas sobre el clóset

Conócete, edúcate y responsabilízate, sea cual sea la decisión que tomes con respecto al closet parte de conocerte, aprender de ti, tocarte, sentir cuáles son tus motivadores, tus metas, tus aspiraciones… no te quites las ganas de soñar por el miedo a salir.

Edúcate con respecto a tu armario, quizás tiene mucho más que decir para ti. Que haces allí, que debes aprender, ¿por qué aun no es tiempo para salir? ¿Qué necesito para salir? ¿Verdaderamente necesito salir? ¿Qué es lo peor que puede pasar si me quedo o me voy?

Y por último, responsabilidad de las emociones que despierta estar allí, por encima de todo, es tu proceso, tu tiempo, tu vida, no hay manual que determine el “cómo, cuándo y el dónde”, así que tampoco hay quien pueda decirte la mejor forma de hacerlo, no debes sentirte obligado por alguna pareja o un familiar, pues todos nos movemos desde emociones distintas, así que únicamente TÚ sabrás el momento cuando estés preparado.

No estás solo/a, aunque así lo parezca muchas veces, quizás nadie conozca a tu familia, a tus amigos, a tu grupo de trabajo, como le conoces tú, pero recuerda que cada uno de ellos lleva su propio armario a cuestas y en el mejor de los casos, sabrán entender. No te pierdas la oportunidad de pedir ayuda cuando necesites apoyo: no quien te salve pero si quien te acompañe.

Eres la parte más maravillosa y fundamental de tu sistema, perteneces, no eres anormal, no estás enfermo, cada una de tus particularidades te hacen formar parte de tu entorno, encuéntrate siendo parte de lo que llamamos mundo. Eres y serás lo más maravilloso que le pudo pasar a la existencia en el momento que vives, permítete disfrutarlo.

Sé paciente contigo mismo y con tu entorno, esté parece ser el proceso más difícil debido a que quizás ya estés cansado, quieras cambios rápidos, te sientes presionado o qué fastidio todo: ¡SALGAMOS DE ESTO! Si ese es tu caso ¡Al agua, patos! Hazlo, con la convicción clara de que las respuestas a tus expectativas no siempre serán las que esperabas.

Así como a ti, te tomo tiempo tomar decisiones, (conocerte, estar seguro de ti) dale tiempo a tu entorno para  responsabilizarse, respetar y comprender tu decisión.

Un viejo filosofo me dijo una vez: “Grande es el hombre que puede ponerse en los zapatos del otro y entender sobre que caminos marca sus pasos”.

Una más (quizás la que más nos ha servido a muchos) no tengas miedo de buscar ayuda si no sabes cómo hacerlo, en nuestro acontecer diario muchas veces es necesario pedir ayuda, ir a un profesional, buscar orientación que nos ayude a salir de cosas como:

Tengo demasiado miedo a lo que pueda pasar, no sé qué haría con las consecuencias.

Necesito decírselos porque quiero qué me acepten, para estar en paz y dejar de cargar con esto.

Se los diré cuando tenga pareja, me vaya de la casa y vean a mi familia.

Sé que me van a castigar/echar porque lo que hago es malo.

Agregue aquí su situación catastrófica e irremediable: __________________

Si cualquiera de estas u otras es tu situación que parece no vislumbrar solución,busca ayuda. Siempre habrá algún profesional psicoterapeuta, psicólogo, abogado, familiar, amigo o conocido que haya vivido algo parecido y pueda orientarte asertivamente para encontrar soluciones.

Estar en esta situación es difícil y entendible, pensar que quien te ama puede darte la espalda por diferentes motivos es algo que aterra y frena, pero siempre hay que recordar que quien te ama, jamás te abandonara en el proceso de sincerarte con el mundo para estar en paz contigo mismo – Andrés Araujo.

Cuando sientes que no te queda nada y lo has perdido todo, recuerda que allí afuera en algún lugar, alguien te ama –  Víctor Frankl.

Hay mucho material para leer, ver y compartir, no dudes en preguntar. Un abrazo

Desde mi experiencia en el clóset:

Cuando decidí contarle  a mi madre que era gay, el asombrado fui yo. Una rotunda poker face cuando en medio del drama, mi madre inmutada lo único que dice es: eres mi hijo, ya lo sabía… preguntando que si iba a necesitar pelucas y maquillaje, para irse preparando, conversación que dio pie a explicar la diferencia entre homosexualidad y transexualidad.

El tema para el momento fue poco frecuentado, pero con el pasar del tiempo hemos aprendido que los años nos dan la confianza de hablar de relaciones, desamores, y, sobre todo,  el paso a paso de irnos acostumbrando.

Pero lo más importante que he aprendido del asunto de salir del closet fue a reconocerme y pertenecer, a confiar en los valores con los que se me ha formado, que no es con quien me despierto si no con quien comparto mi integridad, mi amor, mi vida.

Mi mamá, para cuando escribí este artículo, me ayudó a entender que salir del closet no es más que otro escalón en responsabilizarse sobre la vida, hacer valer quien eres y se vuelva un tema de madurez y crecer como ser humano.

Haz que tu vida sea tu responsabilidad y no las demandas de otros.

Ah, una cosa más… Todo va a estar bien.

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