#Elecciones2016: ¿Cómo vamos en representación LGTBI en el Perú?

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Por Veronica Ferrari (*)

Vamos mal y les explico por qué. La candidata que lidera las encuestas, con un voto duro que no sube ni baja del 30%, Keiko Fujimori, se ha manifestado completamente en contra del matrimonio igualitario, es más, también está en contra de la unión civil, ella solo aprueba una unión patrimonial, o sea, lo que Martha Chávez logró aprobar en la legislatura pasada, ese mamotreto llamado Unión Solidaria, que no convence a nadie, no representa a nadie y quizás nadie use. El fujimorismo, desde que apareció con Alberto Fujimori, hizo una alianza con las iglesias evangélicas, prueba de ello es la completa falta de voluntad política para hacer pequeños grandes cambios en nuestra sociedad, como la reforma constitucional que reconocería la posibilidad de unirse no solo a varón con mujer sino a las personas sin más, sin mencionar el despido de diplomáticos con la excusa de ser gais, o la andanada de congresistas homofóbicos que nos han legado, como la ya mencionada Chávez o Julio Rosas. El plan de gobierno de Fuerza Popular no incluye nada para la población LGTBI.

Los candidatos que se disputan el segundo puesto no pueden ser más diferentes el uno del otro. Pedro Pablo Kuczinsky lleva en su lista congresal a Carlos Bruce, justo el promotor de la Unión Civil, esa medida paliativa con la que Bruce creía que no chocaría con la intransigencia conservadora, hasta el punto de llamarla “no matrimonial” y no incluir la adopción, pero se equivocó, los conservadores no están dispuestos a dar nada, y solo si ven que lo están perdiendo todo, dan algo, algo mínimo, pero algo, el problema con Bruce es que pidió lo mínimo y no consiguió nada. El plan de gobierno de Peruanos Por el Kambio incluye unas cuantas medidas para la población LGTBI.

César Acuña es el que un peor panorama nos da. Aparte de pronunicarse en contra de la igualdad de derechos para las personas LGTBI, lleva a los adalides de la homofobia en su plancha. Su vicepresidente, Humberto Lay, torpedeó todas las posibilidades de que los LGTBI tuviéramos leyes que protegieran nuestras vidas, sobre todo con el proyecto de ley contra los crímenes de odio, una medida que sancionaría los asesinatos cometidos por odio a las personas con orientación sexual o identidad de género diversa. Y en su lista congresal tiene a Julio Rosas, el más férreo opositor de la unión civil, tanto que no dudó en armar aparatosas conferencias de prensa presentando miles de likes como firmas, premiando a un reconocido homofóbico de Estados Unidos, inventando nuevos argumentos anticientíficos como el gen gay, y colocándose como defensor de Fernando Ñaupari, extransexual (¿?) que ahora funge de pastor evangélico. Evidentemente, en su plan de gobierno desconocen completamente que exista una población LGTBI que exige derechos.voto diverso

El APRA es un partido sumamente conservador que no hizo ni hará nada por los LGTBI, dos gobiernos ya nos lo han comprobado, aunque no dudan en promover por un lado y boicotear, por el otro, cualquier iniciativa al respecto. Ahora, aliado con el PPC, el partido más antiguamente homofóbico del Perú y encabezando su lista Raúl Castro y lubricante Eguren, dos conocidos homofóbicos, pues la situación pinta de lo peor. Además, su vicepresidenta, Lourdes Flores, a pesar de que todos esperaríamos que se pronuncie a favor, lo primero que hizo cuando apareció el debate sobre la unión civil, fue pronunciarse en contra argumentando que no era necesario, que podíamos usar otras estrategias legales para poder proteger nuestros bienes, como si eso fuera lo único que nos interesara. Así en su plan de gobierno incluyan algo para la población LGTBI, no lo cumplirán.

Alejandro Toledo, en su primer gobierno, no hizo nada por nosotros, es más, en su Plan Nacional de Derechos Humanos 2006-2012, a pesar de tener cuatro actividades que no se cumplieron, nos coloca dos candados para no tener derechos: el primer candado es el de la Iglesia Católica, que señala “esta protección no se extiende al reconocimiento del derecho a contraer matrimonio entre personas del mismo sexo, legalizar sus uniones de hecho y adoptar menores”; el segundo es de las Fuerzas Armadas, que agrega “lo dispuesto en este objetivo estratégico (el LGTBI), no afecta lo establecido en los Reglamentos de las Instituciones Castrenses”. Un plan de derechos humanos que recorta derechos humanos para determinados humanos y que se convirtió en una vergüenza internacional. En esta contienda electoral, en donde Toledo tiene muy pocas posibilidades de repuntar ese 3% que tiene, lleva como cabeza de lista a Rennán Espinoza, conocido por postear en su Facebook un meme en donde se burlaba de Carlos Bruce y lo caracterizaba como “mujer” (en su ignorancia homofóbica, ser mujer era un insulto).

Nano Guerra García quiere ser el Donald Trump peruano. Sus asesores le han dicho que se oponga a todos los derechos civiles con varias lisuras de por medio así que ha salido con la pata en alta contra los derechos LGTBI y el aborto. Es la simbiosis de Mauricio Diez Canseco y Alex Kouri, quienes quedaron fuera de la contienda pero tienen un buen remplazante. Va en un partido conservador y clientelista con personajes que han vivido y lucrado con la política (Castañeda Lossio, José Luna, etc.) como Solidaridad Nacional, pero se atreve a decir que no es más de lo mismo. Ántero Flores Aráoz es la versión “aristocrática” de lo mismo. En Orden, su partido político, las puertas están cerradas para la diversidad sexual.

Verónika Mendoza y el Frente Amplio (organización política a la que pertenezco), lleva solo a una lesbiana, María Ysabel Cedano, a pesar de ser el único partido (o confluencia de partidos) que apoya abiertamente la igualdad de derechos sin medias tintas. Es más, su plan de gobierno en el eje de Diversidad Sexual es quizás el más completo que se haya hecho hasta ahora en un partido político, con un horizonte de transformación social real para nosotros. Pero la representación política es una cosa y el plan de gobierno es otra. Se necesitan voces y presencias LGTBI en los partidos militando, postulando a cargos públicos y de representación popular. Esa representación no la puede hacer alguien que no es LGTBI por más buenas intenciones y compromisos que tenga con las personas LGTBI. Así como se necesitan líderes indígenas, afroperuanos, mujeres, personas con discapacidad, etc., en la política, también se necesitan liderazgos LGTBI que den la lucha en esos espacios de poder.

¿Y Julio Guzmán? No tengo idea, pero si se jala a algún activista LGTBI joven, la hizo. Ahora que le han armado toda una campaña por la “igualdad de género”, sus consultores también pueden armar una por la “igualdad de derechos”. Total, no pierden nada y tienen a muchos jóvenes esperando que alguien se apropie de este tipo de temas para darles sus votos sin importar mucho que no tenga un partido político, que cambie de idea cada dos por tres, que no haya leído su plan de gobierno, que tenga las mismas ideas de PPK o que no apoye el matrimonio igualitario, solo la unión civil, aunque muerto de miedo.

La homofobia está mejor representada en estas elecciones que los LGTBI.

(*) Activista feminista lesbiana. Actualmente forma parte del Frente Amplio. 

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