No existe la discriminación invertida

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En algo estamos todos de acuerdo: existe la discriminación hacia los LGBTI, a las mujeres, a las personas de color, las personas pobres y las personas con discapacidad. Así como existe esa discriminación, NO EXISTE la discriminación hacia los heterosexuales, los cisgénero, los hombres, los blancos, las personas con altos ingresos económicos, ni hacia las personas sin discapacidad.

No, no existe. No, no estoy loca. Vamos a hablar de discriminación, pero primero hay que entender unas cosas sobre este concepto: la población discriminada está en desventaja social respecto a otra (u otras), esta desventaja está instaurada en la sociedad, tiene historia y es susceptible de ser identificada y medida. La discriminación forma una jerarquía: hay una forma de ser que es preferible y que tiene privilegios en la sociedad. Finalmente, forma un sistema en el que un grupo de personas se beneficia de la opresión de otros grupos de personas.

¿En qué sociedad es mejor ser mujer, discapacitada, bisexual, pobre y afrodescendiente, en comparación con ser hombre, blanco, heterosexual, adinerado y sin discapacidad? No existe, amigues.

Enfoquémonos en el Perú: DEMUS publicó en el 2005 su Encuesta Nacional Sobre Exclusión y Discriminación Social, a cargo de David Sulmont Haak. En esta encuesta, el 84.7 % expresó que sentía que todas las personas somos poco o nada iguales ante la ley en el Perú. En el 2016, ¿habrá cambiado esta sensación?

Si bien todos los tipos de discriminación tienen estas mismas características, vamos a hablar de cada una de ellas para que quede muy muy clarito:

¿Racismo contra blancos?

Esta es una carta que juegan algunas personas blancas cuando las personas de color denuncian racismo o quieren visibilizar las experiencias particulares que tienen las otras razas menos privilegiadas y los estereotipos negativos que las circundan. Mientras los sistemas de poder sigan siendo mayoritariamente blancos, no existirá el racismo contra blancos.

¿Cuál es el privilegio de las personas afrodescendientes en nuestra sociedad? ¿Qué beneficio tiene una persona afrodescendiente en este país, en Latinoamérica, en el racista Estados Unidos (que tiene presidente afroamericano, pero donde las personas afro son encarceladas 5 veces más que las personas blancas), en el resto del mundo? No vivimos en una sociedad en donde todos los grupos raciales tienen el mismo poder, ESTATUS (qué horror que el alcalde de San Isidro deje que todo el mundo entre al Olivar) y oportunidades.

Como suele suceder, no hay cifras oficiales ni estudios que se hagan muy seguido sobre la realidad social del país. En el 2011 se realizó la Primera Encuesta Nacional de Juventud del país, y dentro de sus resultados encontraron que casi el 10 % expresa que la discriminación es uno de los problemas más importantes que afectan a los jóvenes. Pero esta es solo una encuesta dirigida a jóvenes. Volviendo a la encuesta de DEMUS del 2005, en esta investigación encontraron que cerca del 46 % de la población piensa que vivimos en una sociedad muy racista o bastante racista. Además, cerca del 20 % admite haber sido víctima de racismo.

El mortal machismo

Amigos que celebran el día del hombre: el día de la mujer es una celebración de la lucha feminista que logró el voto y que luchó, y sigue luchando, por el trato igualitario. Si no hay día del hombre es porque el hombre nunca ha tenido que luchar por algún derecho que se le haya negado históricamente solo por ser hombre. Ser hombre es un privilegio.

Decir esto me hace ganarme el odio gratuito de muchas personas, no solo hombres, sino también personas de otros géneros, que consideran que no es necesario hacer diferencias y que los hombres tienen igual cantidad de problemas, e igual de complicados, que las mujeres y los otros géneros que son relegados en la jerarquía patriarcal (siempre quise escribir eso).

Según la OMS, las niñas tienen más probabilidades que los niños de padecer abusos sexuales, y el 35 % de la población femenina alguna vez sufrió de violencia dentro o fuera de la pareja. El 30 % ha tenido una relación heterosexual donde ha sufrido maltrato físico o sexual y 38 % de los asesinatos a mujeres han sido cometidos por sus parejas. Pero estos datos aumentan cuando hablamos de violencia psicológica.

Es interesante pasearse por la web del INEI y descubrir que la carga laboral para las mujeres es mayor, pero el trabajo remunerado (en horas) es considerablemente menor que en hombres. Esto quiere decir que las mujeres trabajan más pero reciben menos dinero.

Más allá de la violencia y las oportunidades laborales, el machismo tiene que ver con la profunda creencia de que los hombres están por encima de las mujeres (jerarquía, le llaman), que existen características que nos diferencian y que están ligadas a los genitales y a la parte biológica. Que tener útero nos hace automáticamente buenas madres, personas emocionales, sensibles y sumisas. Que el pene los hace a ellos más fuertes, decididos y racionales.

Que quede claro: que a los hombres no les den permiso postnatal, que miren mal a un hombre que no cede su asiento a una “señorita” en el micro, que no se atrevan a hablar (ni denunciar) los casos de violencia de pareja, que se les perciba como violentos o que no pueden controlar su impulso sexual, la creencia de que “los hombres no lloran” y demás estereotipos, son producto del machismo que tanto combatimos los feministas. Sí, (flash informativo) los feministas también odiamos estos estereotipos. Es este mismo machismo el que hace que todo hombre que se perciba femenino sea automáticamente objeto de violencia (“maricón”, “peleas como niña”).

Sin embargo, todos estos problemas y estereotipos, si bien existen y son reales, no se comparan a la desventaja social que tienen las mujeres (ni el peligro que representa el machismo para su vida). Es por esto que no existe la discriminación hacia los hombres.

¿Y el día del orgullo heterosexual?

No voy a tomarme mucho tiempo para explicar por qué no existe la heterofobia o la discriminación hacia los heterosexuales. ¿Cuándo te han botado del parque por agarrarte de la mano con tu flacx que es de un género distinto al tuyo?, ¿cuántas veces tu familia te ha botado de la casa porque tu identidad de género no concuerda con el género que te asignaron al nacer?, ¿cuántas veces te han dicho que tu orientación sexual es un pecado?, ¿qué se siente que no te miren mal cuando dices que quieres tener hijos o casarte?, ¿cuándo te han mandado al psicólogo o donde un cura para que dejes de ser hetero?

No existe la discriminación contra los heterosexuales porque esta orientación sexual ¡es la norma! (y ser cisgénero también lo es), ¿sabes qué sí existe?: la homolesbobitransfobia. Si quieres saber si eres homofóbico, te dejo está notita por aquí.

La histórica lucha entre las clases sociales

DEMUS en su encuesta del 2005, encontró que el 90 % de los peruanos piensa que la distribución de las riquezas en el país es “injusta” o “muy injusta”. Además, cerca del 45 % ha sufrido discriminación por su condición económica.

Para esto no necesitamos presentar estadísticas. Existe una marcada diferencia que muchos justifican por la necesidad de seguridad: muros de la vergüenza, paredes divisorias, rejas y hasta cuerdas que dividen a los que tienen más ingresos de los que no, incluso limitando el libre tránsito en las calles. O basta con ver este video de la Municipalidad de Lima donde se llama residentes a las personas que viven en Surco, La Molina y San Borja; y pobladores a las personas que viven en el cono sur. Y esto es solo en Lima.

Mientras más nos alejamos de la capital el acceso a los recursos y a la justicia se desvanece. Claro, dirán “qué exagerado”. No, ¡no pues! Si no puedo transitar por la calle o meterme a una playa con libertad porque tengo menos plata, están cometiendo discriminación y es un delito. No es lo mismo decirle “pituco” a alguien (wow, cuánta plata tienes, qué terrible) que decirle a alguien que es un “muerto de hambre” (creo que se entiende bien cuál de los insultos implica jerarquía, ¿no?).

Gays

Discriminación por discapacidad

Este es un tipo de discriminación muy institucionalizada, de las más institucionalizadas, diría yo. Son alrededor de 1.5 millones de personas con alguna discapacidad en el Perú, según el INEI, sin embargo, ¿todos los centros comerciales tienen baños, rampas, ascensores o alguna modificación en su infraestructura que permita el libre acceso a las personas que usan, por ejemplo, silla de ruedas o muletas?, ¿cuántos libros tienen su versión en braille para las personas que no pueden ver?, ¿todas las instituciones (privadas o del Estado) tienen intérpretes de señas para poder atender con comodidad a las personas sordas?

¡Y eso que no hemos mencionado las discapacidades por salud mental! ¿Todos los colegios capacitan a sus profesores para poder incluir a estudiantes con habilidades diferentes?, ¿los seguros médicos incluyen cobertura por salud mental? Tengo muchas preguntas porque, la verdad, no hay estadísticas que informen sobre la realidad de las personas con alguna discapacidad en el país, pero basta con pensar en nuestro día a día para ver que no todos podemos disfrutar de los mismos derechos.

La Anti-Bullying Alliance, emitió un comunicado en el que informan sobre la alarmante cantidad de jóvenes que son discapacitados y a la vez LGBTIA y que sufren bullying homofóbico, otra forma de discriminación (66 %).

Esto es importante, ya que la discriminación funciona así: nuestras identidades se intersectan. Quienes somos es mucho más que solo nuestro color de piel, nuestro ingreso económico, nuestro género, nuestra orientación sexual y las capacidades o discapacidades que tenga nuestro cuerpo. Somos un todo.

Las personas de color, los homosexuales, bisexuales, asexuales, los transexuales, las personas con algún tipo de discapacidad, las mujeres y las personas con pocos ingresos económicos, de manera histórica han sufrido encarcelamiento, esclavitud, matanzas, pobres oportunidades de desarrollo económico e intelectual, no acceso al voto, no reconocimiento de su identidad, y demás derechos que con el tiempo van conquistando (oh, no hay forma de que nos detengan), pero que siguen reflejadas en las actitudes de rechazo en nuestra sociedad.

Ejem. Empecemos chequeando nuestros privilegios antes de decirle a una persona “no, no existe la discriminación, estás exagerando”.

De la encuesta de DEMUS se rescata como conclusión que existen tres grupos de personas, pero ojo, las personas transgénero e identidades no binarias y otras orientaciones sexuales no binarias son invisibles en esta encuesta:personas

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