Oliver Sacks: Momentos que no olvidarás de su libro “En movimiento, una vida”

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Murió el 30 de agosto de 2015. El escritor y neurólogo Oliver Sacks relató su enfermedad en un artículo en ‘The New York Times”, donde para sorpresa de sus lectores le dice adiós a la vida. Padecía cáncer terminal, y confesó lo que pasaba por su cabeza: “No puedo decir que no tenga miedo. Pero mi sentimiento predominante es el de la gratitud. He amado y he sido amado; he dado mucho y me ha dado bastantes cosas; he leído, viajado y escrito”. 

Ver Adios, Oliver Sacks

Esta semana leí “En movimiento. Una vida”, su autobiografía, una libro de más de 400 páginas donde relata lo que ha sido una vida intensa, llena de descubrimiento, temores, aventuras.

SacksEnMovimiento

El libro contiene fotos hermosas de esta gran hombre que amaba las motocicletas y el aire fresco sobre la cara, que estudiaba e investigaba con devoción, que se comprometía con sus pacientes.

Sacks, autor de “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, permaneció 35 años sin mantener relaciones sexuales. Decidió  investigar todo lo referente al cerebro. Hasta que un día halló el amor.

Esta es una selección de momentos para animarlos a leer el libro:

CON EL PADRE

-No parece que tenga muchas amigas-dijo-. ¿No te gustan las chicas?

-No están mal- contesté, deseando que la conversación acabara ahí.

-¿Te gustan más los chicos?-insistió.

-Sí, me gustan más, pero es no es mas que una sensación. Nunca he “hecho nada”. -Y acto seguido añadí, con cierto temor-: No se lo cuentes a mamá. Será incapaz de aceptarlo.

CON LA MADRE

-Eres una abominación-dijo-. Ojalá no hubieras nacido.

A continuación se marchó y pasó varios días sin hablarme. Cuando volvió a dirigirme la palabra, no se refirió a lo que había dicho (no volvió a mencionarlo nunca más), pero algo había ocurrido entre nosotros.

EL SEXO

La prostituta que se parecía a una de mis tías, comprendió la situación de inmediato. Hablaba bien el inglés (ése había sido uno de los criterios de selección) y dijo: “No te preocupes. Ahora nos tomaremos una buena taza de té”. Sacó el juego de té y unos pastelillos, trajo el hervidor y me preguntó qué clase de té me gustaba.

EL CÁNCER

“Me daba miedo quedarme ciego, pero me daba aún más miedo morirme, de manera que llegué a una especie de trato con el melanoma: Llévate el ojo si quieres, le dije, pero deja el resto en paz”.

ESCRIBIR

“A lo largo de mi vida he escrito millones de palabras, pero el acto de escribir me sigue pareciendo algo tan nuevo y divertido como cuando empecé, hace casi setenta años”.

LOS PADRES

“A mi madre le gustó el libro  (Migraña) desde el principio, y por primera vez en muchos años tuve la sensación de que mis padres estaban de mi lado, reconocían que su hijo demente y renegado, tras años de tropelías y locura, ahora estaba clínicamente encarrilado: que quizás había algo bueno en mí, después de todo”.

EL AMOR

“A veces he tenido impresión de haber vivido a cierta distancia de la vida. Algo que cambió cuando Billy y yo nos enamoramos. A los 20 años me había enamorado de Richard Selig; a los 27, había sufrido el tormento de Tántalo al enamorarme de Mell; a los 32 me había enamorado ambiguamente de Karl; y ahora (por amor de Dios) tenía 77 años”.

Oliver y Billy

Oliver Sacks (9 de julio de 1933) cuenta en el libro que estaba lleno de miedo y necesidades. Y de pronto aparece Billy. Le temía a la soledad, y de alguna manera al amor. Oliver y Billy vivieron lo que tanto habían deseado: viajaron mucho, disfrutaron de la música, nadaban, se leían el uno al otro , veían películas antiguas en la tele, contemplaban la puesta de sol. Fue para Oliver, como escribe, “un regalo inesperado y magnífico para mi vejez, después de toda una vida manteniendo las distancias”.  

Lo disfrutó intensamente, algo que cuando era joven pensó que sería imposible. Billy Hayes, el hombre que le dijo que lo amaba, mientras Oliver se recuperaba de una nueva enfermedad, se quedó con él hasta el final. Vivieron pensando que no había mañana, y Oliver fue seguramente más feliz que nunca. Dejó de esconderse, de mentir, de sufrir con la palabra “abominación” que tanto golpeó su cerebro cuando era chico.

Oliver cumplió su sueño, así ese sueño haya llegado al final de sus días.

 

FOTOS DEL LIBRO

Oliver Sacks at Muscle Beach with his beloved BMW motorbike. Oliver Sacks photo
Oliver Sacks at Muscle Beach with his beloved BMW motorbike. Oliver Sacks photo

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Mi primer blog fue verde y era sobre ser lesbiana en Lima. Varios años después regreso a una temática que pensaba cerrada con el objetivo de hacer realidad un sueño: un medio LGTBIQ. Soy periodista desde los 17 años y ya cumplí 42. Soy profesora universitaria, adicta al café, mamá de gatos y perros, lectora desesperada e insomne. Soy la directora de ClasesdePeriodismo.com, consultora en social media, estudiante crónica y amenazo -para no perder la costumbre- que ya voy a dejar el periodismo para fundar un bar. Amo Chorrillos, y tengo la suerte de haber regresado al barrio para mirar el mar cada mañana.

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