Si SER es un derecho… ¿por qué cuesta tanto?

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Dentro del marco de la lucha trans, el 4 de junio del 2015 los ministerios del Interior y de Justicia de Colombia formularon el decreto 1227 que permite el cambio del componente sexo en el registro civil de nacimiento.

Por María Camila Bahamón Pontiluis (*) 

A raíz de una tendida conversación con Máximo Castellanos, un estudiante trans de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, quien lleva a cabo no sólo un tránsito personal sino también una lucha transgresiva colectiva y quien hace valer su derecho a ser tratado como construye su identidad, caí en cuenta de algunos cuestionamientos y vacíos a analizar sobre este gran paso hacia la comunidad trans.

Convergimos en constantes dudas críticas y falencias del decreto 1227 del 2015: “Es un decreto que necesita madurar jurídicamente para que logre su integralidad llegando al punto en el cual integre todo el espectro del género”, afirma. De esta manera, coincidimos en que es un gran paso para todo el universo trans, sin embargo, la lucha no se detendrá nunca.

Durante la primera parte de esta conversación, Máximo manifestaba constantes interrogantes como: ¿Si soy un hombre trans, cuál es mi proceder a la hora de sacar mi libreta militar?, ¿qué sucede con el alcance de este decreto en cuanto a cárceles? y ¿cómo actúa este decreto frente a las personas que no se identifican ni como hombres ni cómo mujeres?

Es por esto que, como contexto de este decreto se debe traer a colación que el pasado 4 de junio del 2015 los ministerios del Interior y de Justicia presentaron el decreto 1227, desde entonces a través de un trámite notarial menos engorroso, similar al que se hace cuando se quiere cambiar de nombre, las personas pueden cambiar su sexo en el registro civil de nacimiento.

En pocas palabras este decreto resuelve las inconsistencias entre el sexo establecido en la cédula y la identidad de género con la cual cada persona se identifica y auto-construye.

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No cabe duda, que el decreto es un paso importante para el país, especialmente para las personas trans. Parte de este proceso consta en que los notarios reciben la solicitud de quienes quieran cambiar la información de la casilla “sexo” y en cinco días hábiles se expide una escritura pública donde se efectúa este cambio.

Sin embargo los costos de este proceso oscilan entre 100 o 150 cincuenta mil pesos, cuando el mismo debería ser gratuito por tratarse de un derecho constitucional al libre desarrollo, ya que no todos tienen los medios monetarios suficientes para consumar este cambio.

Antes del decreto, si una persona quería cambiar la información sobre su sexo en su documento, debía acudir ante un juez de familia y someterse a un examen de Medicina Legal para luego esperar meses por un fallo judicial que le permitiera hacerlo y aproximadamente 3 años para la debida modificación.

Hombres trans y libreta militar

A lo largo de esta conversación, junto con Máximo nos encontrábamos inconformes con la prestación obligatoria de servicio militar: “si alguna persona quiere meterse a prestar servicio militar, que vaya, bien pueda, es su voluntad”, vociferábamos.

En efecto, según La Ley 48 de 1993 “por la cual se reglamenta el servicio de reclutamiento y movilización”, el Artículo 14 establece que es una obligación de todos los hombres inscribirse para definir su situación militar dentro del lapso del año anterior a cumplir la mayoría de edad.

Sin embargo, ¿Cuál sería el proceder para un hombre trans? Esta es una de las primeras problemáticas que afecta al universo trans, ya que el Estado debería tener en cuenta las situaciones que podrían afectar la integridad de una persona trans en un contexto militante y patriarcal.

Por lo tanto, es evidente que para un hombre trans este requisito sería obligatorio y para las mujeres trans debería dejar de serlo.

Antes de que se estableciera el decreto, tener libreta militar para cualquier hombre era requisito para acceder a un trabajo estatal. Camilo Losada, representante e integrante de la organización Hombres En Desorden de Bogotá, afirma que el Estado es la única entidad que puede hacer uso de esta exigencia para el acceso a un trabajo, si las entidades privadas llegan a ejercer este requisito dicha persona podría denunciar.

Al indagar, en base al informe de Balances y Perspectivas de la Alcaldía Mayor de Bogotá: el 79,39% de los ciudadanos pertenecientes a la comunidad LGBTI han sufrido algún tipo de discriminación que afecta su ejercicio de derecho al trabajo.

Sumado a esto, el sector Desarrollo Económico ha encontrado que existe desigualdad salarial, rechazo y malos tratos en las relaciones laborales, barreras de acceso al empleo, entre otras vulneraciones. Vale la pena mencionar que estas formas de violencia no sólo se ejercen contra personas diversas, sino también contra personas que —al margen de su orientación sexual— no cumplen con los roles que tradicionalmente se han asignado a hombres y mujeres.

Es por esto, que los hombres trans recurren a una serie de artimañas para no ser reclutados por el Ejército Nacional, ya que por más de que este quiera prestar servicio militar no sería del todo pertinente, puesto a que estaría propenso a una serie de sucesos violentos y vulneraciones a causa del ambiente patriarcal en el que se encontraría.

En solución a lo anterior, Camilo plantea la posibilidad de que exista una sentencia que facilite la entrega de la libreta militar a personas trans sin costo alguno, o por lo menos a una tarifa especial logrando así, una mediana y pronta solución a esta problemática. 

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Cárceles

Marcela Bosconni, trabajadora social y funcionaria trans del INPEC, expresa que la situación carcelaria es un reto para las personas trans ya que los diferentes estatutos referentes a su bienestar y libre desarrollo se quedan siempre en eso, en ordenanzas sobre un papel sin ejercer.

La constitución del noventa y uno “consagra la dignidad humana y los derechos al libre desarrollo de la personalidad, a la intimidad y a la igualdad”. De la mano de estos derechos, se ha reconocido el derecho a la identidad y libertad sexual y de género en Colombia.

Por lo tanto, el derecho de cualquier persona a construir su propia identidad de género no puede ser negado a causa de una condena penal. Una de las vertientes a tratar en este escenario es el alcance del decreto hasta las personas trans privadas de su libertad, por lo tanto el problema en este caso es que exista la voluntad de un notario que entre a las cárceles para ejercer el decreto, ya que por parte de las personas recluidas no habrá salida alguna hasta el debido cumplimiento de la condena.

Por otro parte, las personas trans que ya se encuentran en las cárceles, no serán trasladadas sin la debida corrección o tramite de la casilla “sexo” en su registro civil, por esa razón se debe tener en cuenta que al ingresar al sistema carcelario, todos los reclusos empiezan a regirse por un número consecutivo de registro asignado, es decir deben despojarse de su cedula de ciudadanía.

En efecto contrario, si una persona trans ya hizo uso del decreto, será asignado a la institución carcelaria correspondiente a su identidad de género. Sin embargo, esto podría resultar contraproducente, ya que este también es un escenario propenso a discriminaciones o actos que vulneren su libre desarrollo.

Catalina Ruiz Navarro, feminista colombiana y columnista del periódico El Espectador, afirma que “estas personas deben contar con protección especial para que dentro de la cárcel, otros reclusos y guardias respeten sus derechos humanos y no los acosen”, por consiguiente se debe capacitar a todos los funcionarios en temas y tratamientos LGBTI.

Fuera de lo binario

“El problema es que es un decreto que me obliga a ser hombre o mujer, no es un decreto que en realidad reconozca las variadas y diversas identidades de género”: Estas son las palabras que manifiesta Máximo, al hablar desde su experiencia y proceso personal, así como muchos casos más. Cabe resaltar que es totalmente posible que las personas construyan su identidad de género fuera del sistema binario heteronormativo.

Ahora bien, frente al decreto ¿Qué sucede con todos aquellos que no se identifican ni como hombres ni cómo mujeres? Esta es una de las críticas más severas que tomó cabida dentro de la tertulia, ya que la inconformidad ahora se incrementa al tener que escoger únicamente entre hombre o mujer a la hora de efectuar el cambio.

Daniela Maldonado, integrante y representante de Alianza Vihda alza su voz con sus escritos, para decir que no decide ser hombre ni tampoco mujer, porque no quiere aguantar más de lo mismo. Estos escritos, son llamados “Poesía Perversa”, a continuación fragmentos de uno de ellos:

“‘La identidad impuesta y construcción molesta’

Cuando nací, lo primero que me impusieron fue ser hombre, y lo segundo que me impusieron, fue un nombre. Por supuesto de hombre…

Me impusieron un color, fui obligada a interpretar un difícil e indeseado error, masculinizaron mi cuerpo con una ropa que nunca quise vestir y que siempre odiaba lucir.

Me impusieron los juegos que debía jugar y los juguetes que tenía que usar, me dijeron que llorar era propio de las mujeres y las nenitas, que lo peor que le podría pasar a una familia es que algún integrante resultara mariquita, pues esto sería un gran motivo para provocar un paro cardiaco hasta en la abuelita, porque no soportarían encontrar a su querido muchacho convertido en toda una muñeca y ella con ganas de verlo como un macho.

Me impusieron una precaria educación, machista, patriarcal, prejuiciosa, de doble moral donde domina la religión, los modelos binarios y la discriminación, pero un día dije: “Basta ya de tanta imposición, ahora soy yo la que dirijo mi construcción”

Y entonces empecé a andar por caminos que me llevaron a desarrollar mi identidad en lo femenino, pensando que había logrado lo que quería, me di cuenta que aún la sociedad sobre mi cuerpo se imponía, que desgracia tan infinita la mía.

Que si quería encajar, ser aceptada para ser la modelo de maquillaje de Esika, mi figura debería ser alta, blanca, esbelta y atlética. Ahora debía ser perfecta, ensiliconada, delicada, ultrafemenina, suave, bella, sumisa, dosil, hogareña, maquillada, entaconada, y que ni por el putas tendría que estar gorda, calva, espaldona, barrosa, fea o barbada.

Me tocó también la imposición del derecho de admisión, que en muchos espacios contra mi identidad ejerce discriminación. Imposición tras imposición, se vuelve un ejercicio de violencia y de invasión, es todo, basta ya.”

De igual manera, Camilo losada explana uno de los casos comunes en cuanto a salud por no encajar dentro del sistema binario. Existen hombres trans que aún conservan su aparato reproductor femenino, ya que cada quién construye su cuerpo de la manera en la cual se identifique y sienta, por esa razón aún deben acudir a controles y citologías necesarias para la prevención de cáncer de cuello uterino a causa de las altas dosis de testosterona, sin embargo, no pueden acceder cuando en su casilla ‘sexo’ del registro civil formula como masculino, es decir cuando ya ha hecho efectivo el decreto 1227, debido a que el Estado no ve más allá del panorama hombre-mujer.

En relación al informe de Balances y Perspectivas de la Alcaldía Mayor de Bogotá, el 45% de las personas de los sectores LGBTI, han sido discriminadas en el ejercicio de este derecho, siendo las personas transgeneristas a quienes más se le ha vulnerado, según reporte de percepción de la discriminación correspondiente al 54%. Del 14,17% de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas que expresa que no recibieron atención médica cuando lo requerían, el 21.28% de ellos y ellas señalaron que la negación del servicio fue debida a su orientación sexual o su identidad de género.

En efecto, es evidente que la lucha no debe parar, y que este decreto debe tener un mayor grado de inclusión… entonces, ¿Si ser es un derecho, por qué cuesta tanto?

 

GUÍA DE TÉRMINOS:

Transgénero: Es un término genérico que se emplea para describir a personas que en diferentes formas se identifican con el género opuesto al de sus características fisiológicas de nacimiento.

Patriarcal: Describe una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la cual los varones tendrían preeminencia en uno o varios aspectos.

Binario: Que está en un sistema de numeración de base dos.

Heteronormatividad: Régimen social, político y económico que impone el patriarcado y las prácticas sexuales heterosexuales mediante diversos mecanismos médicos, artísticos, educativos, religiosos, jurídicos, etc. y mediante diversas instituciones que presentan la heterosexualidad como necesaria para el funcionamiento de la sociedad y cómo el único modelo válido de relación sexoafectiva y de parentesco.

Estatuto: Reglamento, ordenanza o conjunto de normas legales por las que se regula el funcionamiento de una corporación o asociación.

Transgredir: Actuar en contra de una ley, norma, pacto o costumbre.

Vulneración: No cumplir una ley, norma, pacto, etc., o actuar en contra de ellos.

(*) Periodista. Escribo para Colombiana de Prensa, normalmente me inclino por temas con perspectiva de género y soy de Bucaramanga, Colombia. Estudios en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Este artículo es una versión ampliada de un anterior texto que publicamos aquí .

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