No esperen que se reafirme la necesidad del Estado Laico. Pero la Conferencia Episcopal Peruana emitió este miércoles un comunicado tras las expresiones del arzobispo de Arequipa, Javier del Río, y del obispo emérito de Chimbote, monseñor Luis Bambarén, quienes de una u otra manera, a su estilo, han intervenido en la campaña electoral en el país. El primero dijo que era pecado votar por un candidato que apruebe el matrimonio gay. Y el segundo… pidió no votar por Keiko, y lo hizo al lado del candidato Alfredo Barnechea.

La conferencia señala que la Iglesia “respeta y promueve la libertad de cada persona” en el ejercicio de su voto como deber cívico.

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La  Iglesia “invoca a los ciudadanos al voto consciente y responsable” ante “las diversas propuestas que puedan ofrecer los candidatos en este proceso electoral”. Y exhortó a los candidatos “a trabajar a favor del bien común”.

Y la Iglesia, tal y como se esperaba, aclaró que defiende principios irrenunciables, como la dignidad de la persona y el reconocimiento de la vida humana como un don de Dios.

Para la Iglesia, se deben considerar ciertos criterios: “Exigir un plan de gobierno realista, descartar a los postulantes corruptos y a los oportunistas; evaluar las fuentes de financiación y verificar el compromiso de los candidatos por la defensa integral de la vida y el cuidado de la creación”.

 

Este martes Luis Bambarén, mediático sacerdote, indicó que “no votaría nunca por Keiko Fujimori”, pues remarcó que los peruanos no pueden olvidar el papel que cumplió el fujimorismo en la mesa de diálogo de la OEA, en el año 2000, cuando solicitó “impunidad” para todos los funcionarios civiles y militares desde 1993 hasta esa fecha. Bambarén no usó el púlpito como su compañero de Arequipa: lo hizo en un evento público, al lado del candidato presidencial Alfredo Barnechea, quien -esta vez- dijo que era católico, tenía un matrimonio católico, pero consideraba que los derechos de las minorías son importantes en una democracia.

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