¿Discriminación entre personas LGBTI? De racismos, machismos y transfobia

0
2692

A veces, cuando estoy en espacios donde se discute el tema género y LGBTI, escucho a las personas referirse a los LGBTI como “la comunidad gay” borrando muchas identidades, incluida la mía en esa simplificación del término. También he tenido algunos debates con personas (la mayoría heterosexuales) que me dicen que de “gays y lesbianas” pasamos a ser LGBTIAQP+ y que eso confunde y no ayuda a que podamos comunicarnos mejor.

Definitivamente, entiendo que las siglas, que con el tiempo incluyen nuevas identidades, pueden ser confusas para mucha gente. Para los que solo nos conocen como “la comunidad gay”, pensar en que existimos pansexuales, asexuales, personas trans, no binarios o queer, puede ser bastante confuso. Incluso, para muchos de nosotros, estar explicando qué somos, todo el tiempo, es a veces estresante y cansado. Pero es necesario, sí, es necesario porque así educamos.

De cara a aquellas personas que sí tienen sus derechos completos y que no son borrados histórica y políticamente tenemos que hacer el esfuerzo de comunicarnos mejor y ayudar a eliminar prejuicios siendo abiertamente quienes somos dentro de un contexto en el que nos sintamos seguros. Todo bien hasta ahí.

Ahora miremos hacia adentro

No es algo nuevo, pero dentro de nuestra comunidad, entre personas LGBTI, hay mucha violencia y desinformación. Violencia, sí.

Muchos gays y lesbianas, que conocen de cerca la homofobia, son a veces violentos con las personas trans o bisexuales, solo porque no encajan en su idea binaria de cómo debemos comportarnos.

A veces me he visto envuelta en discusiones en redes sociales donde una lesbiana descalifica a un trans masculino diciéndole que “primero acepte el nombre que sale en su DNI”. Es decir, una lesbiana, una persona oprimida en esta sociedad enferma y homofóbica, discrimina a una persona trans, cuestionando su identidad y descalificándola porque tiene un género y un nombre que no son reconocidos por el Estado.

Quisiera creer que es un caso aislado, pero creo que no me equivoco al decir que la percepción general dentro de la comunidad LGBTI es que no somos una comunidad realmente unida. A pesar de que existen organizaciones y colectivos en donde se respira feminismo e igualdad, en el ancho mar de identidades y orientaciones, existen los homosexuales no educados, homosexuales trasfóbicos y bifóbicos, que no dudan en alzar su voz para descalificar grupos igualmente oprimidos.

Lesbianas transfóbicas: “Si me gustan las mujeres, ¿por qué estaría con una mujer que se viste como hombre?”

Esta es una de las clásicas quejas que escucho de parte de lesbianas que, por alguna razón, creen que son dueñas de algún tipo de manual de cómo ser lesbiana o qué te hace ser hombre o mujer. Estas lesbianas son las que creen en que los roles “pasiva” y “activa” realmente tienen una funcionalidad (claro, la de heteronormarnos) y que la vida se resume en blanco y negro: hombre-mujer, activa-pasiva, hetero-gay, derecha-izquierda (ejem, a propósito de las elecciones).

Y el tema no es que discutamos sobre preferencias: todos tenemos preferencias. El tema preocupante es que existen mujeres que critican a otras mujeres que eligen presentarse de manera más “masculina” o descalifican a personas trans masculinas invisibilizando su identidad, violentándolos en lo que más les duele, o le dicen a otras lesbianas que “no son lesbianas, son heterosexuales” porque su pareja no se identifica como mujer. ¿Quién eres tú para decidir mi identidad o mi orientación?

Lo mismo sucede en la comunidad gay. Los hombres bisexuales están bastante invisibilizados, mucho más que las mujeres bisexuales, y generan desconfianza entre los hombres. Es más, muchos chicos bisexuales prefieren no contar que son bisexuales porque las chicas se asustan y los hombres gais asumen que es mentira, que está en una fase o que simplemente le falta un pasito para salir “completamente” del clóset.

Como persona bisexual les puedo decir que es MUY incómodo tener que explicarnos, pero es más incómodo y cansado tener que explicarle a compañeros de lucha que estamos aquí y que nos gustan las personas, punto. ¿Es tan difícil entender que uno pueda sentirse afectiva o emocionalmente atraído a una persona de cualquier género? ¿Es que ser bisexual no me hace lo “suficientemente gay” como para marchar contigo?

“Nunca estaría con una persona trans”

Pero volviendo al tema del género, ya bastante tienen que sufrir las personas trans en la sociedad machista y discriminadora que tenemos como para tener que enfrentarse al escrutinio y rechazo de los que son LGB cigénero, que conocen tan de cerca la discriminación.

Y lo peor es lo que he tenido que escuchar en conversaciones donde no hay personas trans. Muchos no lo admitirían frente a ellos, pero varias lesbianas, gais y bisexuales se sienten incómodos con la idea de alterar su propia identidad porque están con una persona que tiene un género que no corresponde con el que se le asignó al nacer. Incluso, muchas personas se sienten incómodas frente a compañeros de género no binario. “¿Pero tiene pene o vagina?”, “ya, pero, ¿se ha operado o ya toma hormonas?”. Amigo, te estresa que la gente solo te vea como “gay” o “lesbiana”, pero reduces a la persona que tienes al frente a sus genitales. Horror.

“No puedo estar con un chico trans, porque entonces sería hetero y yo soy lesbiana”, “si mi pareja sale del clóset como trans femenina, entonces ya no soy gay”, “mi novia se identifica como no binario, entonces ¿cuál es mi orientación?”

Justamente a esto va la idea de sacarse las etiquetas cuando se trata de relacionarnos con las personas: es genial usarlas para presentarte en la sociedad, pero por favor, no las utilices para encasillarte, no limites tus afectos y no discrimines al otro porque no encaja en tu idea de cómo es ser gay, o lesbiana, o trans, o bisexual.

“No eres lo suficientemente trans”

Y hablando de las personas no binarias, hay muchos trans que no se salvan de estar encasillados en los roles binarios de género. Una persona no binaria podría querer modificar alguna parte de su cuerpo, usar un binder, operarse, tomar hormonas o expresar su género como quisiera y eso no implica que esté “transicionando” o que se siente de un género determinado. Muchas personas no binarias simplemente no usan el concepto de género para identificarse y eso también está bien.

Una persona de género fluido o bigénero puede sentirse feliz cambiando su expresión de género según se sienta cómoda y esto, lejos de “incomodar” a las otras personas que tienen una expresión de género más estática, debería servirnos para cuestionar más los roles en los que nos vende la sociedad.

Y no olvidemos que también existe racismo, clasismo y por supuesto machismo dentro de la comunidad LGBT. Las mujeres o las personas que expresamos nuestro género de manera femenina o somos reconocidas en la sociedad como hembras, siempre estamos en desventaja social frente a un hombre, así este hombre sea gay. Muchos chicos gais reconocen la homofobia pero creen que no existe el machismo y son incapaces de empatizar con compañeras feministas. Pero debo decir que el creciente número de LGBT feministas es esperanzador.

Recordemos que nuestras luchas se intersectan con otras luchas. Las personas tenemos múltiples identidades, o mejor dicho, nuestra identidad se construye de todo aquello que somos, de todo nuestro contexto, de todo lo que aprendemos. Existen bisexuales indígenas, existen homosexuales afroperuanos, existen personas trans víctimas de la pobreza. Existen personas asexuales e intersexuales que tienen algún tipo de discapacidad. No nos hagamos los ciegos, empecemos a ver que la lucha que tenemos contra la opresión, es una lucha de todas las personas, de todas las banderas.

Dejar respuesta