Estrella Caraballo: Estuve en la prostitución y ahora quiero ser abogada

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Conoce las calles, sabe de los peligros que acompañan a la noche y de la importancia de hacer alianzas con quienes comparte acera, aunque no las mismas labores. Sus protectores eran los vendedores de café, perrocalientes o empanadas. También compartió el amanecer con el que pregona las noticias. Supo zanjar amistad con quienes ocupan oficios varios en el transcurrir de la nocturnidad. Eso sí, está muy clara que las “compañeras” de faena no son de fiar. La competencia es ruda y es mejor hacer bien el trabajo para tener siempre una buena clientela asegurada.

No reniega de su pasado como prostituta en una conocida arteria vial de la isla de Margarita, en Venezuela. “Esa es una vida que no se merece ningún ser humano, acostarte con alguien que no quieres por dinero”, dice Estrella Caraballo, una mujer trans que como muchas encontró en esta actividad el sustento para llevar el pan a la casa.

Y no es que lo hizo por comodidad o porque era lo único que sabía hacer. Desde pequeña entendió el valor del trabajo. A los 6 años de edad ya sabía lo que era sudarse cada centavo. Compartía su tiempo de escuela con las salidas a vender mango, asear cochineras, lavar carros y más adelante limpiar casas. En su vivienda la situación no era nada fácil con un padre machista y maltratador, para quien era inconcebible que dos de sus cinco hijos tuvieran una conducta “equivocada”. Estrella trans y su hermano homosexual.

Es por eso que ante la situación de opresión en su hogar, la precariedad económica y oyendo uno que otro consejo decide a los 17 años irse para la calle. La primera noche fue horrible y las subsiguientes también, solo que con el transcurrir de los días se internaliza como un modo para sobrevivir y en su caso sabía que era temporal.

“En la calle tienes que aprender a defenderte de todos y buscar alianzas. Hoy cuando paso y veo a las chicas sé por qué están paradas ahí. Unas lo hacen porque les gusta hacerlo y otras lo hacen por necesidad, principalmente, porque es muy difícil que se nos dé una oportunidad. Vamos a buscar trabajo y nos cierran las puertas en la cara”, narra con voz firme.

“Yo porque ya estoy curada contra todos esos males de la discriminación, a mí las burlas me resbalan, aunque siempre una debe cuidarse. Es bonito cuando una llega a una comunidad y la gente te recibe con aprecio. Me agrada que en la actualidad en mi entorno no vean a un hombre o a una mujer sino a una persona que quiere ayudarles”, comenta quien hoy por hoy es luchadora social de la mano del gobierno bolivariano y representante por el estado Nueva Esparta (isla de Margarita) ante el Congreso de la Patria, donde entre otras cosas se discutirán temas referidos a la diversidad sexual.

Informó que adelantan un censo para determinar en qué condiciones se encuentra la población trans de la isla.

“Nosotras somos consideradas como desechos para la sociedad, objetos que no sirven, motivos de burlas, hasta te lanzan maldiciones. Yo he aprendido mucho y me considero una guerrera de la vida, he luchado para sacar a mi familia adelante, soy quien lleva la batuta en la casa”, afirma.

Es una realidad que muchas tenemos que salir a la calle a prostituirnos para buscar la plata porque cuando vamos a pedir empleo nos ignoran, se ríen de nosotras. Una se monta en un autobús se ríen, cuando vamos a un banco somos objeto de burlas, pero no se dan cuenta que nosotras también somos seres humanos. Somos personas que también tenemos talento y que podemos aportar a la sociedad. Nacemos con dones”, nos cuenta. Siempre será perentorio escuchar al otro para entender sus realidades.

DEL TRABAJO SEXUAL AL TRABAJO SOCIAL 

Hace 10 años le sucedió un hecho trascendental. Durante 8 horas tuvo que aguantar los golpes de un hombre que estaba obsesionado con ella y la mantenía amarrada. Esa situación le puso punto y fin a sus andanzas en la calle. Luego de 6 días en terapia intensiva y tras la recuperación decidió que buscaría otras alternativas de vida.

Siempre ha estado vinculada al proceso revolucionario así que al dejar la calle se dedicó al trabajo social dentro de las comunidades.

“Gracias a ese incidente en el que me vi entre la vida y la muerte decidí abandonar eso, me di cuenta que no era bueno para mí porque yo desde esa edad hacía vida como activista en el municipio y me aceptaban, tenía reconocimiento. Así que comencé a trabajar con más fuerza por la revolución”, dice orgullosa quien ahora forma parte del Instituto Neoespartano de la Mujer (Inemujer), organización que sirve de apoyo a las féminas del estado.

“Le agradezco grandemente a la revolución y a Inemujer por el abrigo que me ha brindado, apoyo que nunca me habían dado y desde acá he podido ayudar más a las comunidades”, dice.

DEFENDER A LAS TRANS

Hace poco se recibió como bachiller, ahora la meta apunta a sacar la carrera de derecho.

“La vida te da etapas y cuando las quemas te das cuenta que ya tú no eres la misma. Siempre pienso que puedo superarme. Quiero estudiar derecho para defender a las personas trans, porque a veces la situación se nos complica por la falta de oportunidades”, sostiene.

MÁS APOYO

En todo momento antepone su agradecimiento al proceso iniciado por el presidente Hugo Chávez, sin embargo, dice que aún hay bastante por hacer en el tema de la dignificación de las personas trans en Venezuela. “Le pido a la revolución que tengamos más oportunidades de empleo, las puertas abiertas en todas las instituciones, que no nos pongan obstáculos porque en tu cédula salgas con nombre de hombre pero te vean de mujer. Nos han tomado en cuenta pero necesitamos más, por ejemplo, que se abra un instituto municipal de apoyo a las personas trans en cada municipio del país. La población trans tiene muchas necesidades”.

ESTO ES LO QUE SOY

Estrella asegura que su madre sabía que ella iba a ser niña desde que la tenía en su vientre y por eso siempre le ha apoyado. “Yo me siento mujer desde que nací y a mí nadie me va a cambar mi forma de ser porque esto es lo que soy. Me ofrecían trabajo pero tenía que cortarme el cabello o quitarme esto o aquello, vestirme como dijeran, entonces, tenía que dejar de ser yo.

-Si me van a dar un trabajo que sea como soy, porque yo salí del clóset desde que nací. A mí nadie me va a meter en un clóset toda frustrada, dejar de hacer lo que quieres hacer por complacer al resto de la gente. “No, primero tú, segundo tú y tercero tú”, con estas palabras motivadoras finaliza la entrevista, quien hoy se pasea por las calles erguida, orgullosa de quien es y respetada.

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